El borrador de la historia
El grifo de Urquiza que fascinó a Sarmiento
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Cuenta la historia que cuando el por entonces presidente de la Nación, Don Domingo Faustino Sarmiento (1968/74), recibió el convite de Urquiza para que lo visitase en su residencia y allí tratar temas de importancia para ambos; Sarmiento, con la acidez e ironía con la que teñía sus comentarios, expresó que aceptaba la invitación del caudillo para visitarlo en su “rancho de la provincia de Entre Ríos”.
Enterado Urquiza del comentario, mandó a instalar en la habitación de huéspedes donde se alojaría Sarmiento una canilla, capaz de abastecer de agua al ilustre visitante sin que tenga la necesidad de abandonar su cuarto. Al arribar el sanjuanino al lugar, el 3 de febrero de 1870, y ver este novedoso sistema funcionando, rendido ante la contundencia del avance, habría comentado: “Ahora sí me siento un presidente”.
El Palacio San José, residencia de Justo José de Urquiza ubicada en el Dto. Uruguay (ER), actualmente en obra de mantenimiento, contaba con un sistema de distribución de agua de notable tecnología para su época. El agua potable era extraída por bombeo mecánico de los pozos y almacenada en un voluminoso tanque de reserva. Por diferencia de nivel, el agua circulaba con la presión suficiente para alcanzar cada uno de los cuartos de la residencia en donde su presencia era requerida.
Por otra parte, el agua de lluvia era recolectada mediante rejillas, las cuales se conectaban a través de una red con distintos pozos de acumulación. Este líquido era utilizado para el riego de los amplios jardines y la limpieza del palacio.
Dichos adelantos técnicos, inéditos para 1850 cuando habían sido instalados, fueron aplicados 19 años más tarde en la moderna ciudad de Buenos Aires. Urquiza había importado desde Francia todos los accesorios y cañerías para materializar este innovador sistema de circulación de agua en su residencia.
Cuentan los que detestan a Sarmiento y no saben por qué cuando se les piden razones, que luego de esta visita, Sarmiento pidió un empréstito para poder llevar similar sistema a Buenos Aires. No fue tan así. Siendo presidente, una de sus primeras medidas fue crear la Comisión de Obras de Salubridad, y en del primer sistema de agua potable en Buenos Aires fue inaugurado el 4 de abril de 1869, diez meses antes de la visita de Sarmiento a Entre Ríos.

