Periscopio
Cómo se mira hacia atrás en el tiempo
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Juguemos un poco al científico principiante. Todos sabemos que la luz viaja a través del espacio a 300 mil km x segundo, nunca se detiene ni se agota. El Sol está a unos 150 millones de kilómetros de la Tierra, de modo que si se apagara, nos enteraríamos recién 8 minutos y 20 segundos después. Y en eso se basa este pequeño relato.
Si alguien estuviera a 4.5 mil millones de años luz de la Tierra mirando hacia nosotros ahora mismo, no vería absolutamente nada de lo que conocemos. No vería nuestras ciudades iluminadas, ni los barcos cruzando océanos, ni rastro alguno de la historia humana. Lo que llegaría a esos ojos lejanos es una Tierra antigua, casi irreconocible y primitiva, porque la luz tarda muchísimo en viajar por el vacío del espacio y lo que llega a esas distancias no es nuestro presente, sino un pasado remoto.
La explicación es tan simple como brutal: el "ahora" de nuestro planeta todavía no ha llegado ni cerca de esos rincones del cosmos; el mensaje de nuestra civilización sigue viajando como una postal que tardará eras en ser entregada.
En astronomía, mirar lejos es literalmente mirar atrás en el tiempo. Cuando usamos telescopios para observar galaxias distantes, no las vemos como son hoy, sino como eran hace miles de millones de años, mucho antes de que la humanidad siquiera existiera. Es como si el universo fuera un mosaico gigante de momentos superpuestos ocurriendo a la vez en diferentes lugares.
Lo más inquietante de esta realidad es que el universo no tiene un solo "presente" universal. En distintos puntos del cosmos existen simultáneamente diferentes eras visibles de nuestro hogar: en algún lugar lejano la Tierra es todavía solo polvo estelar, en otro están naciendo sus primeros bosques y en otro más allá, simplemente no existe nada de lo que conocemos. Los telescopios poderosos, como el Hubble, captan esas imágenes y esa es la forma de saber cómo se formó el universo.
El tiempo no es una línea recta, sino un mapa de luz que aún está en camino. Al final, el universo no solo se observa, se descifra segundo a segundo, recordándonos que somos apenas un instante en una película que el resto de las galaxias verán dentro de mucho tiempo.

