Cuidado de la salud
Vapear: la nueva moda que esconde riesgos invisibles para la salud
:format(webp):quality(40)/https://paralelo32cdn.eleco.com.ar/media/2026/03/mariana_salcerini_es_medica_cardiologa.jpeg)
Los vapers se publicitan como alternativa del tabaco y liberan sustancias tóxicas y carcinógenas, siendo una peligrosa tendencia que gana adeptos entre los jóvenes • La Médica Cardióloga Mariana Salcerini explica los riesgos para nuestro corazón y los pulmones.
Crespo- En los últimos años, los vapers y cigarrillos electrónicos se multiplicaron en el mercado, principalmente entre los consumidores adolescentes y jóvenes. Sin embargo, detrás de la imagen moderna y los sabores atractivos, se esconde un cóctel químico que puede resultar igual o más dañino que el cigarrillo tradicional.
Los componentes incluyen una variedad de sustancias presentes tanto en los líquidos como en sus aerosoles. Se destaca la nicotina, altamente adictiva, y pueden aparecer diferentes compuestos que al calentarse producen toxicidad, junto a variadas sustancias carcinogénicas como el formaldehído y el acetaldehído, acroleína -que causa daño pulmonar severo- y diacetilo -asociado a la enfermedad conocida como “pulmón de las palomitas” y a la bronquiolitis obliterante, enfermedad que daña las vías respiratorias más pequeñas- entre otras.
Detalles
La Dra. Mariana Salcerini es Médica Cardióloga recibida en 2022 en la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional del Litoral (UNL) de Santa Fe, con residencia hecha en el Hospital Cullen de la esa ciudad. Trabaja en Clínica Parque, Instituto CEES y Gimnasio HABIT en Crespo; además de los hospitales Lister de Seguí y San Blas de Nogoyá, haciendo una formación en Medicina Deportiva en la UBA.
Explicó a Paralelo32 que “El consumo de cigarrillos fue disminuyendo cuando se impusieron políticas públicas de lugares libres de humo, pero otra vez hay un boom que se nota mucho en adolescentes y jóvenes. El ritmo de vida que llevamos, el estrés, nos lleva a caer en cosas que nos den ‘dopamina’. El vaper está de moda y los jóvenes suelen seguir las modas. Tiene la facilidad de llevarse a cualquier lado y no deja olor en la ropa, muchos lo utilizan como un accesorio más y lo encuentran en cualquier kiosco donde lo comprás como un paquete de galletitas o un caramelo. Tuve casos de adolescentes con tos recurrente y los padres ni siquiera sabían de la existencia de los vapers, porque no dejan olor, por lo que es más difícil detectar si el chico esconde ese vicio”.
Salcerini recordó que “El problema surgió como un tema de neumonología, por cuestiones pulmonares, pero ahora el cardiólogo también tiene que tener una mirada sobre esto, porque la afectación es clara, igual que con el cigarrillo. No hay tantos estudios porque todo lo relacionado al vapeo es relativamente nuevo, pero lo que hay muestra que genera daños. Por su composición, consumimos más nicotina con el vapeo que con el cigarrillo. Tiene saborizantes, metales pesados, y todo causa afectaciones, desde irritaciones hasta problemas a nivel bucofaríngeo y pulmonar. No es vapor de agua, aunque lo parezca. Es vapor de muchas sustancias. En lo cardiológico también trae problemas. A largo plazo, más predisposición a ACV e infartos, entre otras cuestiones”.
Una amenaza para los más jóvenes
El tabaco es una de las principales causas evitables de enfermedades cardiovasculares, responsable de una de cada cuatro muertes por cardiopatía coronaria. Daña vasos sanguíneos, eleva la presión arterial, reduce el oxígeno, favorece coágulos y acelera la aterosclerosis. “El cigarrillo electrónico se instaló como un supuesto sustituto moderno del tabaco, y lejos de ser una solución, representa una nueva amenaza”, planteó la profesional.
“Se hizo popular y su uso se propagó al público joven, que en muchos casos no consumía cigarrillos convencionales, pero se sumó a la moda. Debe quedar claro que su uso no desparece ni elimina el hábito del cigarrillo. La conclusión es clara: ni fumar ni vapear son opciones seguras. La única manera de proteger la salud es dejar el consumo y educar a la población en los riesgos”, agregó.
“Los controles cardiológicos son importantes, sin importar el género. Los clubes hoy envían a sus deportistas y es un gran paso. Los más jóvenes no suelen hacerse tantos controles por motus propio. Las mujeres, por temas ginecológicos, están más acostumbradas, pero el varón suele llegar cuando ya tiene alguna molestia. Lo ideal es hacerse chequeos a partir de los 35 años, cada año, dos o tres, dependiendo de antecedentes, si hace o no actividad física, entre otras cuestiones. No hay que tener miedo a encontrar algo. Cada consulta es una chance de descubrir situaciones que podamos corregir temprano, evitando secuelas a largo plazo”, sumó.
Dejar el vicio
Sobre la importancia de dejar de fumar o vapear, Salcerini remarcó que “Los cambios de hábitos son procesos, llevan tiempo, pero hay que confiar. Nunca es tarde. Los beneficios los empezás a notar a los veinte minutos. De ahí a diez años, es el proceso para dejar atrás la problemática del fumador. Es difícil, pero se puede pedir ayuda profesional, hay métodos farmacológicos y terapias que colaboran y hasta pequeños trucos. Yo sugiero dejar de un día para el otro, no de a poco. Hay que poner una fecha y decir ‘basta’, porque, fumes o vapees menos, cualquier cantidad es nociva. Se pone un ‘Día D’ y tenés que encontrar motivaciones. Poner una fecha especial para la persona puede ayudar. Decir ‘desde esa fecha no fumo más’. Cuando te da ganas, los primeros minutos son los peores. Tenés que buscar reemplazos. Por ejemplo, decir ‘si quiero fumar, antes me voy a tomar tres vasos de agua, dar una vuelta a la manzana y escribir una hoja entera con la frase ‘no quiero fumar’. La idea es darle recursos al paciente para que sobrelleve esos minutos que son insoportables. El efecto pasa. Es difícil, pero se puede”.

