Salud
Preocupación por el avance del vapeo entre adolescentes: alertan sobre riesgos cardiovasculares y pulmonares
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La expansión del consumo de cigarrillos electrónicos, vapeadores, dispositivos de tabaco calentado y bolsas de nicotina encendió una fuerte señal de alarma en el ámbito sanitario argentino. La Sociedad Argentina de Cardiología (SAC) advirtió que estos productos, promocionados muchas veces como “alternativas más seguras” al cigarrillo tradicional, no son inocuos y podrían generar graves consecuencias para la salud, especialmente entre adolescentes y jóvenes.
El fenómeno ya no pasa desapercibido en escuelas, plazas y espacios recreativos. Cada vez es más frecuente observar a menores utilizando vapeadores con sabores frutales o dulces, dispositivos de diseño llamativo y fácil acceso, impulsados además por estrategias de marketing digital que apuntan directamente a las nuevas generaciones.
Según el “Séptimo Estudio Nacional sobre Consumo de Sustancias Psicoactivas en Estudiantes de Enseñanza Secundaria. Argentina 2025”, elaborado por el Observatorio Argentino de Drogas (SEDRONAR), el 35,5% de los estudiantes secundarios reconoció haber consumido vapeadores o cigarrillos electrónicos alguna vez en su vida. El dato posiciona a estos productos como la tercera sustancia más consumida entre adolescentes, solo detrás del alcohol y las bebidas energizantes, incluso por encima del tabaco convencional.
Para la SAC, el crecimiento de este consumo representa un nuevo desafío sanitario. La entidad sostiene que existe una percepción errónea de que vapear “no hace daño” o que solo implica inhalar “vapor de agua”, cuando en realidad estos dispositivos contienen nicotina y otras sustancias químicas potencialmente tóxicas.
“La nicotina produce aumento de la frecuencia cardíaca y de la presión arterial, además de efectos sobre el sistema cardiovascular que pueden favorecer arritmias y problemas circulatorios”, explicó la Dra. María Inés Sosa Liprandi, integrante del Área Corazón y Mujer de la Sociedad Argentina de Cardiología.
La especialista también alertó sobre las consecuencias respiratorias vinculadas al vapeo. Entre ellas mencionó cuadros de asma, bronquitis, inflamación pulmonar y el llamado “pulmón de palomitas de maíz”, una lesión irreversible asociada a ciertos saborizantes químicos utilizados en líquidos para vapear.
Además, recordó que ya se encuentra descripta la enfermedad EVALI, una lesión pulmonar severa relacionada con el uso de cigarrillos electrónicos y vapeadores, que en algunos casos puede resultar potencialmente mortal.
Desde la entidad médica remarcan que uno de los aspectos más preocupantes es la iniciación temprana en el consumo de nicotina. La exposición durante la adolescencia puede alterar el neurodesarrollo, favorecer la dependencia y aumentar la probabilidad de consumo sostenido a largo plazo.
A esto se suma otro problema: durante años muchos de estos productos circularon en mercados informales, sin controles de calidad, trazabilidad ni fiscalización efectiva. La venta ilegal y el contrabando facilitaron el acceso de menores a dispositivos con concentraciones variables de nicotina y compuestos desconocidos.
La SAC sostiene que la prioridad sanitaria debe centrarse en prevenir la iniciación al consumo, fortalecer campañas de educación y reforzar las políticas de control sobre productos emergentes de nicotina.
Entre las recomendaciones planteadas se destacan:
- Prohibir la publicidad y promoción orientada a jóvenes.
- Restringir sabores y diseños atractivos para adolescentes.
- Extender los ambientes libres de humo a los aerosoles de vapeadores.
- Fortalecer programas de cesación tabáquica basados en evidencia científica.
- Garantizar controles estrictos sobre comercialización y composición de estos productos.
“La regulación de un producto no significa que sea seguro”, insisten desde la entidad.
En ese sentido, la Sociedad Argentina de Cardiología reafirmó que vapeadores, cigarrillos electrónicos y bolsas de nicotina no deben ser promovidos como opciones saludables ni como primera herramienta para dejar de fumar.
El desafío, advierten los especialistas, no es solo médico sino también social y cultural. La naturalización del vapeo entre adolescentes y jóvenes abre un escenario complejo, donde la industria encuentra nuevas formas de captar consumidores mientras el sistema sanitario intenta contener una problemática que crece rápidamente.
En ciudades del interior, donde el acceso a información preventiva suele ser más limitado y el control sobre la venta resulta más difícil, el fenómeno también genera preocupación. Profesionales de la salud consideran clave el rol de las familias, las escuelas y las campañas comunitarias para evitar que una nueva generación quede atrapada en la dependencia a la nicotina bajo una falsa percepción de inocuidad.

