Paraná en 1864: cómo era la ciudad después de haber sido capital de la Confederación
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El geógrafo y naturalista francés Victor Martin de Moussy describió la capital entrerriana en una obra publicada en 1864. Sus páginas retratan una ciudad de unos 7.000 habitantes, con calles de tierra, un puerto sin muelles y una economía ligada a la producción de cal, la alfarería y el comercio fluvial.
¿Cómo era Paraná en el siglo XIX, cuando todavía estaban presentes las huellas de su etapa como capital de la Confederación Argentina? Una descripción publicada en 1864 por el geógrafo y naturalista francés Victor Martin de Moussy permite reconstruir parte de aquella realidad.
En el tercer tomo de Description géographique et statistique de la Confédération Argentine, el autor dedicó un apartado al departamento de Paraná y registró detalles sobre la historia de la ciudad, sus construcciones, la población y las actividades económicas que sostenían su desarrollo.
El documento ofrece una mirada sobre una capital provincial que había atravesado importantes transformaciones políticas y conservaba un lugar relevante en la organización administrativa y comercial de la región.
De la Bajada del Paraná a capital de la Confederación
Según Martin de Moussy, los orígenes del asentamiento se remontaban a 1730, cuando pobladores procedentes de Santa Fe se instalaron en la margen oriental del río Paraná. Ante los ataques indígenas, buscaron refugio en una zona elevada, en las inmediaciones del espacio donde actualmente se encuentra la Catedral.
El poblado fue conocido como la Bajada del Paraná y permaneció bajo la jurisdicción de Santa Fe hasta 1787. En 1819 obtuvo el rango de ciudad y se convirtió en capital de Entre Ríos.
Décadas después, en 1853, Paraná fue designada capital provisional de la Confederación Argentina. Al año siguiente, su territorio fue federalizado y quedó separado de la jurisdicción provincial.
Esa situación se mantuvo hasta 1861, cuando, tras la disolución de la Confederación, la ciudad volvió a formar parte de Entre Ríos. En 1864, cuando Martin de Moussy publicó su descripción, Paraná ya había recuperado su condición de capital provincial.
Una ciudad sobre las barrancas y un puerto sin muelles
El paisaje urbano estaba marcado por las barrancas del río, que alcanzaban entre 30 y 50 metros de altura. Según el geógrafo francés, la ciudad se encontraba a unos dos kilómetros de la zona portuaria.
El puerto tenía características muy diferentes de las actuales: no contaba con muelles y las mercaderías se trasladaban a tierra mediante embarcaciones menores y carros. Los buques debían fondear a unos 200 o 300 metros de la costa.
Estas condiciones muestran la importancia del transporte fluvial para el movimiento comercial, pero también las limitaciones de la infraestructura disponible para las operaciones de carga y descarga.
Calles de tierra, casas bajas y jardines
Las viviendas particulares eran, en su mayoría, construcciones relativamente recientes, de una sola planta y con azotea. Los terrenos solían ser profundos y contaban con jardines donde crecían naranjos, granados, vides, durazneros e higueras.
Las manzanas tenían aproximadamente 150 varas por lado, una medida equivalente a unos 129 metros. Las calles no estaban empedradas y, durante los períodos secos, el tránsito levantaba polvo.
Martin de Moussy también describió los principales edificios públicos de la ciudad. Entre ellos mencionó los antiguos palacios del Gobierno, de la Presidencia y del Senado, construcciones que consideraba sencillas, aunque cómodas.
La vida cultural tenía su espacio en un teatro inaugurado en 1848, con capacidad para alrededor de 800 espectadores. La Catedral, en cambio, era de dimensiones modestas.
La iglesia de San Miguel presentaba una situación particular: su construcción había permanecido interrumpida durante años y la cúpula, parcialmente terminada, podía distinguirse desde varias leguas de distancia.
Una economía vinculada al río y la producción
El autor calculaba que Paraná tenía unos 7.000 habitantes, mientras que la población de todo el departamento se ubicaba entre 13.000 y 14.000 personas.
Entre las actividades productivas destacaba la fabricación de cal. En las barrancas del río funcionaban ocho hornos, cuya producción se enviaba a Buenos Aires y Rosario. Martin de Moussy estimaba el valor de esas exportaciones en alrededor de 100.000 pesos fuertes.
También registró establecimientos dedicados a la fabricación de tejas y alfarería, curtiembres y dos pequeños saladeros.
La agricultura, por su parte, abastecía principalmente el consumo local. Las naranjas constituían una excepción, ya que se enviaban río abajo para su comercialización.
El geógrafo consideraba que las condiciones del territorio podían favorecer el cultivo del algodón, aunque señalaba que esa actividad todavía tenía escaso desarrollo.
La descripción permite observar una economía en la que convivían la producción artesanal, la transformación de materias primas, la actividad agropecuaria y el comercio a través del río Paraná.
Villa Urquiza y la colonia de Las Conchas
Martin de Moussy también recorrió con su descripción otros sectores del departamento. Entre ellos mencionó la colonia de Las Conchas, establecida en 1853, y Villa Urquiza, fundada en 1860 dentro de esa área.
La población incluía inmigrantes de distintos orígenes, entre ellos alemanes, dedicados a la agricultura y la ganadería.
Según el documento, las primeras experiencias de producción hortícola fueron dando paso al cultivo de cereales, que se comercializaban en Buenos Aires, Corrientes y Paraguay.
Estos datos muestran que, más allá del núcleo urbano de Paraná, el departamento también desarrollaba actividades productivas orientadas al intercambio con otros mercados de la región.
Un retrato de Paraná en el siglo XIX
La descripción publicada en 1864 permite reconstruir una ciudad que había dejado atrás su etapa como capital de la Confederación, pero conservaba relevancia política, administrativa y comercial.
Las calles sin empedrar, las casas con jardines, el teatro, los edificios públicos y el puerto sin muelles forman parte de una imagen de Paraná muy distinta de la actual.
A través de los registros de Martin de Moussy, también es posible reconocer las bases de su economía: la producción de cal y materiales de construcción, la actividad agropecuaria y el comercio fluvial.
Más que una simple descripción geográfica, el documento constituye un testimonio histórico sobre la vida urbana y productiva de Paraná en una etapa de transición para la Argentina.
Fuente: Martin de Moussy, Victor. Description géographique et statistique de la Confédération Argentine. Tomo III. París: Firmin Didot Frères, Fils et Cie, 1864. Apartado «Département de Paraná».
Autora: Filomena Velásquez.

