Educación en Argentina
La alfabetización se consolida como prioridad, pero la implementación avanza con ritmos desiguales
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El presupuesto creció un 152% en términos reales y se distribuyeron 19,6 millones de libros, pero persisten demoras en la entrega de materiales y un uso limitado de las evaluaciones para mejorar la enseñanza.
A dos años de la puesta en marcha del Plan Nacional de Alfabetización, la política se consolidó como prioridad en la agenda educativa, con un fuerte incremento presupuestario y avances en la coordinación federal. Sin embargo, persisten desafíos clave: la llegada tardía de los libros a las escuelas, la aplicación desigual de evaluaciones y la falta de mediciones de impacto que permitan saber si las medidas están mejorando efectivamente los niveles de lectura.
Las conclusiones surgen del informe “Alfabetización: ¿Qué pasó y dónde estamos?”, elaborado por Argentinos por la Educación, que analiza los principales hitos nacionales y provinciales desde la aprobación del plan en mayo de 2024.
Más recursos y mayor institucionalización
En 2025, la inversión nacional destinada a alfabetización pasó del 2,4% al 6,4% del presupuesto educativo, lo que implica un aumento del 152% en términos reales: de 144.510 millones de pesos constantes de 2025 a 364.840 millones. La mayor parte de los fondos se destinó a transferencias a las provincias para ampliar la jornada escolar (77,1%), además de la compra de libros (13,9%) y la formación docente (1,8%).
En paralelo, el Consejo Federal de Educación aprobó en 2024 el plan nacional junto con 24 planes jurisdiccionales, estableciendo por primera vez un marco común para fortalecer la enseñanza de la lectura y la escritura en todo el país. También se creó la Red Federal de Alfabetización y una unidad ejecutora específica dentro de la Secretaría de Educación para coordinar la implementación.
A nivel institucional, 17 jurisdicciones designaron equipos técnicos específicos para esta política, cinco están en proceso y dos aún no lo hicieron. Además, 16 provincias definieron lineamientos curriculares propios en alfabetización.
Formación docente y escuelas acompañadas
La capacitación fue uno de los ejes centrales. Más de 11.500 docentes participaron en ateneos didácticos presenciales y más de 37.000 en cursos virtuales. Asimismo, el programa Escuelas Alfa en Red alcanzó a 6.686 instituciones con mayores desafíos en alfabetización, brindando recursos y formación para fortalecer la gestión escolar.
Sin embargo, la implementación presenta ritmos dispares. Once jurisdicciones completaron instancias de capacitación docente, doce continúan desarrollándolas y una aún no las inició. En cuanto al acompañamiento directo a las escuelas, nueve provincias realizaron visitas, mientras que quince lo tienen en desarrollo.
Libros: distribución masiva, pero tardía
La provisión de materiales fue otro componente central. En 2025 se distribuyeron 19,6 millones de libros vinculados a la alfabetización. No obstante, la entrega comenzó recién en el segundo trimestre del año, luego de que en 2024 se realizaran compras sin que los ejemplares llegaran efectivamente a las aulas.
A nivel provincial, 12 jurisdicciones completaron la entrega de libros, cinco están en proceso y siete no iniciaron esta acción o no la incluyeron en sus planes.
Especialistas advierten que el riesgo es que el desfasaje se repita en 2026, afectando la planificación pedagógica de las escuelas.
Evaluación: diagnóstico sin devolución plena
En 2024 se implementó la prueba Aprender Alfabetización, que alcanzó a más de 91.042 estudiantes de tercer grado. Los resultados mostraron que solo el 45% alcanza el nivel esperado de lectura.
Las diferencias entre provincias fueron marcadas: en Formosa (64%), Córdoba (59%) y CABA (55%) se registraron mayores proporciones de alumnos en los niveles más altos, mientras que en Chaco, Neuquén y Misiones predominan desempeños más bajos.
Al tratarse de una evaluación muestral y no censal, no fue posible devolver resultados específicos a cada escuela. Además, al no existir todavía mediciones comparables posteriores, no se puede evaluar la evolución de los aprendizajes tras la implementación del plan.
En paralelo, 11 jurisdicciones aplicaron evaluaciones provinciales propias, diez están en proceso y dos no las iniciaron. Sin embargo, solo cuatro devolvieron sistemáticamente los resultados a las escuelas y apenas cinco informaron haber tomado decisiones pedagógicas basadas en esos datos.
Voces que alertan sobre los pendientes
Desde Enseña por Argentina, su directora ejecutiva, Verónica Cipriota, destacó que la coordinación federal representa “un punto de inflexión”, pero advirtió que sin recursos adecuados y evaluaciones robustas no será posible revertir la crisis de alfabetización.
En la misma línea, especialistas como Valeria Abusamra (CIIPME–Conicet) y docentes consultados subrayaron que la evaluación debe convertirse en una herramienta formativa para orientar decisiones en cada escuela, especialmente en contextos más vulnerables.
También remarcaron que la alfabetización dejó de ser un tema exclusivamente docente para convertirse en una conversación pública, aunque aún resta consolidar una cultura de evaluación y garantizar la llegada oportuna de los materiales.
Prioridad política, impacto aún incierto
El informe de Argentinos por la Educación muestra avances claros en acuerdos federales, financiamiento y estructura institucional. Sin embargo, a dos años del lanzamiento del plan, todavía no existen datos que permitan medir su impacto concreto en los niveles de alfabetización.
La política está instalada y cuenta con mayores recursos. El desafío ahora es que esos recursos lleguen a tiempo, que las evaluaciones orienten decisiones reales en las aulas y que los aprendizajes mejoren de manera sostenida en todo el país.

