El borrador de la historia
Jacinto Eliseo Batista: el entrerriano que quedó en la historia de Malvinas
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El suboficial mayor retirado Jacinto Eliseo Batista cumplió ayer 76 años y volvió a recibir el reconocimiento y el afecto de quienes valoran su entrega a la Patria durante la Guerra de Malvinas.
En periodista, escritor e historiador Roberto Romani compartió un sentido homenaje al veterano nacido en San José, Departamento Colón, cuya imagen quedó grabada para siempre en la memoria colectiva argentina el 2 de abril de 1982. Aquel día, durante la recuperación de las Islas Malvinas, el fotógrafo Rafael Wollmann captó a Batista avanzando con su fusil mientras custodiaba a soldados británicos prisioneros, en una de las fotografías más emblemáticas del conflicto.
Pero detrás de esa imagen histórica existe una vida marcada por el sacrificio y la superación.
Romani recordó que Batista atravesó una infancia difícil: quedó huérfano a los 11 años y debió trabajar desde muy joven en tareas rurales, en plantaciones de cítricos y también en la apicultura. Recién después pudo completar sus estudios e ingresar al Centro de Reclutamiento de la Armada, en la Isla Martín García.
Con el paso de los años se especializó en armas, lucha cuerpo a cuerpo, buceo y paracaidismo, consolidándose como un efectivo altamente preparado tanto para operaciones terrestres como anfibias.
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Cuando comenzó la Guerra de Malvinas tenía 32 años y prestaba servicios en Mar del Plata. Integró la histórica “Operación Rosario”, el desembarco argentino realizado el 2 de abril de 1982 para recuperar las islas.
Batista embarcó en Puerto Belgrano a bordo del ARA Santísima Trinidad, junto al entonces capitán de fragata Pedro Giachino. El grupo desembarcó en Playa Verde y avanzó sobre Puerto Argentino.
Según recordó Romani, Batista formó parte de la unidad que tomó el cuartel de la capital isleña, mientras Giachino encabezaba el asalto a la Casa del Gobernador. Al ingresar al edificio encontraron al oficial gravemente herido. También resultaron lesionados Diego García Quiroga y Ernesto Urbina, quienes luego lograrían recuperarse.
Con el tiempo, distintos protagonistas coincidieron en destacar la precisión de la denominada “Operación Rosario”, considerada una intervención anfibia de alta efectividad, en la que las fuerzas argentinas lograron el control de las islas sin provocar bajas enemigas.
Batista ha señalado en distintas ocasiones que los soldados británicos “no eran mejores” que los argentinos, aunque sí contaban con mayores recursos y el respaldo logístico de potencias como Estados Unidos y Chile.
Tras una extensa carrera militar, se retiró de la Armada en 2002, luego de 35 años de servicio y 24 destinos en distintos puntos del país.
Romani destacó además que Batista es reconocido en toda la Argentina como un símbolo de la Infantería de Marina y sostuvo que abrazar a cada veterano significa también acompañar “su corazón herido” y renovar el agradecimiento permanente por la defensa de la soberanía nacional.
El homenaje concluye con una reflexión profundamente federal y patriótica: la necesidad de mantener viva la memoria de quienes combatieron en Malvinas y reconocer a esos “soldados jaguares despiertos que hicieron la Patria”.

