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Influenza y cambio climático: advierten que el ambiente influye cada vez más en la circulación del virus
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Especialistas de América Latina destacaron que factores como la humedad, las lluvias, las sequías y la contaminación modifican la transmisión de la gripe. La vacunación anual continúa siendo la principal herramienta de prevención.
La influenza ya no puede analizarse únicamente como una enfermedad respiratoria. Especialistas de distintos países de América Latina coincidieron en que el comportamiento del virus está cada vez más condicionado por factores ambientales y climáticos, que influyen tanto en su transmisión como en la efectividad de las estrategias de prevención.
Las conclusiones surgieron durante la cuarta edición del Flu Forum, un encuentro científico realizado en Chile que reunió a más de 100 expertos de la región para debatir sobre los desafíos actuales que plantea la influenza.
"La influenza es el resultado de una interacción dinámica entre el virus, el ambiente y el huésped", explicó la doctora María Luisa Ávila, pediatra infectóloga y ex ministra de Salud de Costa Rica. Según señaló, el cambio climático se ha convertido en un factor determinante en la epidemiología de la enfermedad.
La especialista sostuvo que fenómenos como el aumento de la humedad, los frentes fríos, las lluvias intensas o los períodos de sequía pueden alterar la estabilidad del virus. En algunos casos, estas condiciones favorecen su supervivencia en superficies o en las manos, mientras que en otros pueden debilitarlo.
Uno de los aspectos más relevantes destacados durante el encuentro fue el papel de la humedad absoluta. De acuerdo con los especialistas, este factor podría explicar hasta el 50% de la transmisión y el 90% de la supervivencia viral, lo que lo convierte en una variable clave para comprender la dinámica de la enfermedad y anticipar posibles brotes.
Un virus en constante evolución
La influenza se caracteriza por su elevada capacidad de mutación. Esto provoca que cada temporada presente características diferentes, tanto en la circulación de los distintos subtipos virales como en la respuesta inmunológica de la población.
"Todos los años vamos a tener una manifestación diferente de la influenza debido a su capacidad de adaptación", indicó Ávila.
A esta dinámica se suman otros factores que aceleran la evolución del virus, como los viajes internacionales, los cambios climáticos y la circulación simultánea de diferentes variantes.
Los especialistas también señalaron que elementos ambientales como la contaminación del aire, el polvo atmosférico y las condiciones meteorológicas influyen en la estabilidad del virus y en su capacidad de propagación mediante aerosoles.
Además, remarcaron que no todos los subtipos responden de igual manera a las condiciones ambientales. Por eso, los patrones epidemiológicos pueden variar considerablemente entre regiones e incluso dentro de un mismo país.
La vacunación sigue siendo fundamental
Frente a este escenario complejo, los expertos coincidieron en que la vacunación anual continúa siendo la principal herramienta para prevenir las formas graves de la enfermedad y reducir las complicaciones asociadas.
El doctor José Montes, director de Asuntos Médicos de CSL Seqirus para América Latina, destacó que la inmunización antigripal mantiene un rol central, especialmente en contextos donde la circulación viral y las condiciones ambientales incrementan el riesgo de exposición.
No obstante, los especialistas aclararon que la efectividad de las vacunas también puede verse condicionada por el nivel de circulación del virus. "La vacuna puede ser muy buena, pero si la posibilidad de infectarme es muy alta, la tasa de protección puede disminuir en contextos de alta exposición", explicó Ávila.
Por este motivo, insistieron en la necesidad de fortalecer la vigilancia epidemiológica y desarrollar estrategias integrales que combinen vacunación, monitoreo permanente y análisis de variables ambientales.
Quiénes deben vacunarse
En Argentina, la vacuna antigripal forma parte del Calendario Nacional de Vacunación y se aplica de manera gratuita a los grupos considerados de riesgo.
Entre ellos se encuentran las personas mayores de 65 años, el personal de salud, las embarazadas en cualquier etapa de la gestación, las puérperas que no hayan sido vacunadas durante el embarazo, los niños de entre 6 y 24 meses y quienes presenten factores de riesgo como obesidad, diabetes, enfermedades respiratorias o cardíacas, inmunodeficiencias, enfermedades oncohematológicas, pacientes trasplantados o personas con insuficiencia renal crónica en diálisis.
Los especialistas recordaron que la influenza puede manifestarse de forma leve o grave y afectar a personas de todas las edades. Sin embargo, quienes integran los grupos de riesgo tienen mayores probabilidades de desarrollar complicaciones severas, por lo que la vacunación anual sigue siendo una medida clave para reducir el impacto de la enfermedad.

