Hace 72 años la Virgen Peregrina de Fátima llegó a Diamante y conmovió a toda la comunidad
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El 3 de julio de 1954, la imagen de la Virgen Peregrina de Fátima desembarcó en el puerto de Diamante en una multitudinaria jornada de fe. Miles de vecinos participaron de la recepción antes de que la imagen continuara su recorrido hacia Paraná, en una de las manifestaciones religiosas más recordadas de la época.
La llegada de la Virgen Peregrina de Fátima a Entre Ríos, en julio de 1954, quedó grabada en la memoria de numerosas comunidades de la provincia. Uno de los momentos más significativos de aquel recorrido tuvo lugar en Diamante, donde la imagen fue recibida con honores civiles y religiosos por autoridades y una multitud de fieles.
La visita había sido organizada con anticipación. En junio de ese año, el entonces Pro Vicario Juan Vilar comunicó oficialmente al gobernador Felipe Texier y a las autoridades militares el itinerario previsto para la peregrinación, que incluía el arribo al puerto diamantino antes de continuar viaje hacia Paraná.
El programa establecía que la imagen permanecería aproximadamente media hora en la ciudad. Durante ese tiempo visitaría el templo parroquial y luego seguiría su recorrido por la ruta que atravesaba las aldeas de Valle María y Spatzenkutter (Campo María), donde los vecinos podrían rendirle homenaje a su paso sin que la caravana ingresara a esas localidades.
Una ciudad preparada para recibirla
La expectativa era enorme. La Municipalidad de Diamante declaró a la Virgen Huésped de Honor mediante un decreto especial y adhirió oficialmente a los actos organizados para la ocasión.
Por su parte, la parroquia local preparó la celebración adquiriendo estampas religiosas que fueron distribuidas entre los fieles que participaron de la jornada.
Una multitud en el puerto
Finalmente, el 3 de julio de 1954, la imagen llegó a bordo del tradicional Vapor de la Carrera, procedente de Rosario.
El desembarco se produjo alrededor de las 16 horas en un clima de profunda emoción. El puerto se encontraba colmado de vecinos y peregrinos, acompañados por abanderados de distintos establecimientos educativos que participaron de la recepción.
Durante el acto oficial, el entonces intendente hizo entrega simbólica de las llaves de la ciudad a la Virgen, mientras que el párroco padre Enrique Heer ofreció un mensaje de bienvenida en nombre de la comunidad católica.
Concluida la ceremonia, la imagen fue colocada en un trono especialmente preparado sobre un vehículo del Ejército Argentino, desde donde inició su marcha hacia la capital provincial.
Un episodio que permanece en la memoria
La visita de la Virgen Peregrina de Fátima formó parte de una extensa gira pastoral que recorrió distintas regiones del país durante la década de 1950, despertando una profunda movilización religiosa.
En Diamante, aquel acontecimiento continúa siendo recordado como uno de los hechos de fe más importantes de la historia local, cuando una multitud se congregó para recibir a una imagen que, durante unas pocas horas, convirtió a la ciudad en un punto central del peregrinar mariano por Entre Ríos.
Fuente histórica: artículo "La Virgen de Fátima visitó Paraná", de la profesora Celia Godoy, basado en documentación del Archivo del Arzobispado de Paraná.

