Estudiantes de Entre Ríos realizan emprendimientos con memoria e impacto
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Son jóvenes de entre 16 y 18 años de dos escuelas de la provincia que desarrollaron sus propios emprendimientos en el marco de Aprender a emprender, el programa de Junior Achievement que los acompaña en la creación y gestión de un proyecto real.
Con propuestas diferentes, estudiantes de dos escuelas de Entre Ríos transformaron problemáticas de su entorno en oportunidades para emprender: convertir residuos de la industria maderera en una alternativa sustentable para calefaccionar hogares y crear productos que protegen objetos de uso cotidiano mientras mantienen viva la memoria de los Héroes de Malvinas.
Uno de esos proyectos nació en una escuela rural de Entre Ríos, Escuela Nº11 Valentina Paez ubicada en Rincón del Doll, donde estudiantes de entre 16 y 18 años desarrollaron Furnace, un emprendimiento que produce ladrillos ecológicos a partir de viruta y aserrín de madera reciclados. El proyecto surgió a partir de una consigna de su docente, Lía Brunner, quien los invitó a observar qué residuos generaban las industrias de la zona y pensar qué podían hacer con ellos. Así, los estudiantes encontraron una oportunidad en los descartes de la industria maderera y desarrollaron una alternativa para la calefacción, especialmente relevante en las zonas rurales donde la leña es una de las principales fuentes de calor.
Para participar de la Rueda de capitalización de Aprender a emprender que sucedió en su provincia a finales de junio, los estudiantes y su docente viajaron cinco horas de ida y cinco de vuelta hasta Concepción del Uruguay. Allí presentaron su propuesta y lograron vender todas sus acciones, además de empezar a desenvolverse de otra manera: “Hablaron de una forma que nunca habíamos visto en público”, remarcó su docente y agregó: “Es lindo. Me gusta ver entusiasmados a los chicos, es mi objetivo: que aprendan cosas nuevas. No me sirve de nada que ellos memoricen algo que después no van a usar en la vida. Lo que sirve es esto: que aprendan a emprender”. La participación en ferias, las ventas y la Rueda de capitalización fueron instancias que los ayudaron a ganar confianza, comunicarse y asumir nuevos desafíos.
La experiencia también significó para los estudiantes un desafío que fue más allá de la producción de los ladrillos. “Aprendimos trabajo en equipo, la comunicación con otras personas, con personas de afuera, que no sean de la escuela, compañeros y todo eso. Aprender a hablar también con otras personas”, contó uno de los jóvenes. Con el emprendimiento ya en marcha, la respuesta del público también los sorprendió, como nos relató otro de los estudiantes: “No esperamos que fuese tan explosivo. Fue una bomba total lo que hicimos (…) nuestro producto fue un éxito total, se vendió un montón”. Además de validar su propuesta, estas experiencias les permitieron descubrir que las herramientas adquiridas durante el programa pueden acompañarlos más allá de la escuela.
Por su parte, estudiantes de la Escuela Secundaria N°17 Héroes de Malvinas en Gualeguaychú, crearon Memoria Viva, un emprendimiento que desarrolla fundas protectoras funcionales y duraderas para objetos de uso cotidiano. El proyecto combina diseño y practicidad con un fuerte componente de identidad: la imagen de las Islas Malvinas está presente en su marca, sus productos y su propuesta, como una forma de mantener viva la memoria y el vínculo con la comunidad educativa que dio origen al emprendimiento.
Ambos proyectos surgieron como parte de Aprender a emprender, una propuesta educativa de Junior Achievement, la ONG que inspira y prepara a los jóvenes para su futuro, que invita a estudiantes de 15 a 18 años a atravesar la experiencia de crear y gestionar un emprendimiento real. Durante el programa, los jóvenes identifican oportunidades, desarrollan productos o servicios, organizan sus equipos, toman decisiones y ponen a prueba sus ideas frente a distintos públicos.
En 2026, más de 10.000 estudiantes de más de 300 escuelas de todo el país se sumaron a Aprender a emprender. Y desarrollan más de 400 emprendimientos, acompañados por más de 300 docentes. Estas experiencias permiten a los estudiantes desarrollar habilidades como el trabajo en equipo, la comunicación, la creatividad, la resolución de problemas y la toma de decisiones, mientras encuentran nuevas formas de intervenir sobre las necesidades de su comunidad.
“Aprender a emprender no es solo una propuesta educativa, es una forma de invitar a los jóvenes a ser protagonistas de su futuro. Cuando se les da la oportunidad de crear, de equivocarse y volver a intentar, están desarrollando habilidades esenciales para la vida. La educación emprendedora enseña a mirar el entorno con ojos críticos, a detectar problemas y pensar soluciones. Es una herramienta poderosa para construir autonomía, ampliar posibilidades y dar sentido al aprendizaje”, afirma Bernardo Brugnoli, director de Junior Achievement en Argentina.
Acerca de Junior Achievement:
Junior Achievement es una de las ONG con mayor impacto en el bienestar social del mundo. A través del aprendizaje práctico en educación financiera, formación para el trabajo y emprendimiento, inspira y prepara a los jóvenes para que sean protagonistas de su futuro.
Nominada en cinco oportunidades al Premio Nobel de la Paz y con más de 100 años de historia, su red global está presente en 120 países. Con el apoyo de 790.000 voluntarios y mentores, impacta a 23 millones de jóvenes cada año.
En Argentina, opera desde 1991 y, desde entonces, ha alcanzado a más de 1.400.000 jóvenes de todo el país. Cuenta con oficinas en Buenos Aires, Córdoba, Santa Fe y las regiones de NOA y Cuyo.
Más información www.junior.org.ar
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