Especialistas de la Universidad Austral advierten sobre la crisis de los cuidados y la vulnerabilidad humana
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En el marco de la visita del papa León XIV a la Argentina, profesionales de la Universidad Austral y del Hospital Universitario Austral analizaron los desafíos sociales que plantean la caída de la natalidad y el aumento de la longevidad. Sostienen que el cuidado debe ocupar un lugar central en la vida comunitaria y que la dignidad humana exige acompañar a las personas en todas las etapas de la vida.
La caída de la natalidad y el aumento de la expectativa de vida plantean nuevos desafíos para las sociedades, especialmente en relación con el cuidado de las personas. En ese contexto, especialistas de la Universidad Austral y del Hospital Universitario Austral reflexionaron sobre la llamada crisis de los cuidados y la necesidad de construir una cultura basada en la solidaridad y el reconocimiento de la vulnerabilidad humana.
El análisis se enmarca en las enseñanzas del papa León XIV sobre la dignidad de las personas y la importancia de una sociedad que no deje de lado a quienes necesitan atención y acompañamiento.
La fragilidad como parte de la condición humana
María Dolores Dimier de Vicente advirtió que los cambios demográficos están modificando las necesidades sociales y familiares.
“La caída de la natalidad y el aumento de la longevidad nos sitúan ante la crisis de los cuidados”, señaló.
La especialista también planteó que, en una cultura que suele valorar especialmente la autonomía, la eficiencia y la productividad, la fragilidad puede ser considerada una dificultad en lugar de reconocerse como una dimensión propia de la vida humana.
“En una cultura que exalta la autonomía, la eficiencia y la productividad, la fragilidad tiende a percibirse como una amenaza que debe ser eliminada”, expresó.
En esa línea, Mariano Asla recordó que el cuidado forma parte de la historia y la supervivencia de la humanidad. “Nuestra especie no podría haber sobrevivido si no hubiera aprendido y acrisolado una forma muy particular de cuidar”, sostuvo.
Además, remarcó que todas las personas dependen del cuidado de otros en algún momento de sus vidas: “Ninguno de nosotros estaría hoy con vida si alguien, de alguna manera, no se hubiera ‘desvivido’ por nuestra atención”.
Cuidar más allá de la enfermedad
María Soledad Paladino planteó que el cuidado no debe limitarse a la atención médica ni a los procesos de recuperación de la salud.
En ese sentido, sostuvo que el enfoque antropológico y moral del cuidado es más amplio que el de la curación, porque comprende el acompañamiento de las personas y el reconocimiento de su dignidad, incluso cuando no es posible revertir una enfermedad o una situación de vulnerabilidad.
La reflexión propone ampliar la mirada sobre las responsabilidades individuales, familiares, institucionales y comunitarias frente a las necesidades de los demás.
La salud humana y el ambiente
Por su parte, María Verónica Torres Cerino destacó la relación entre el bienestar de las personas y el entorno en el que viven.
“La salud de las personas y la salud del ambiente son inseparables”, afirmó.
La especialista también vinculó estas reflexiones con el mensaje de solidaridad que atraviesa las enseñanzas del Pontífice. “Nos recuerda que nadie se salva solo y que la fortaleza de una sociedad se mide por su capacidad de cuidar a quienes más lo necesitan”, expresó.
Las distintas intervenciones coinciden en que la vulnerabilidad no es una excepción, sino una condición que atraviesa la vida humana. Desde esa perspectiva, el desafío consiste en fortalecer una cultura del cuidado que reconozca la dignidad de cada persona y promueva vínculos de solidaridad entre generaciones y comunidades.

