Entre Ríos: alertan por alta tasa de suicidios y refuerzan prevención
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El director de Salud Mental, Esteban Dávila, señaló que no existe una causa única y destacó el trabajo territorial para prevenir y acompañar.
Entre Ríos mantiene desde hace años tasas elevadas de mortalidad por suicidio, una situación que las autoridades sanitarias consideran prioritaria y que requiere fortalecer las estrategias de prevención y cuidado de la salud mental.
El director general de Salud Mental de la provincia, Esteban Dávila, explicó que no existe evidencia suficiente para atribuir la situación a una única causa específicamente entrerriana. Por el contrario, sostuvo que se trata de un fenómeno complejo en el que intervienen factores individuales, familiares, sociales, económicos, culturales y comunitarios.
Los datos oficiales de la provincia señalan que la tasa de mortalidad por suicidio en Entre Ríos fue de 13,5 casos cada 100.000 habitantes en 2024. El Ministerio de Salud provincial también indicó que se trata de una problemática que requiere respuestas coordinadas entre distintas áreas del Estado y la comunidad.
Una tendencia que requiere atención
Según el análisis presentado por Dávila, Entre Ríos se ubicó durante el período 2001-2024 entre las provincias con tasas de mortalidad por suicidio más elevadas.
El comportamiento no fue uniforme a lo largo de esos años. Las tasas mencionadas por el funcionario alcanzaron sus valores más altos en 2011, con 13,6 casos cada 100.000 habitantes, y 2024, con 13,5. En 2020, en el contexto de la pandemia, se registró un descenso hasta 8,7 casos cada 100.000 habitantes.
El análisis también muestra una marcada diferencia por sexo. Durante el período estudiado, aproximadamente cuatro de cada cinco muertes correspondieron a varones. En 2024, la tasa informada fue de 24,09 cada 100.000 habitantes entre los varones y de 3,66 entre las mujeres.
En cuanto a las edades, Dávila señaló que históricamente las tasas más elevadas se observaron entre los adultos mayores, especialmente en personas de 75 años y más. Sin embargo, en los últimos años se advierte un incremento en los grupos de 25 a 34 años, situación que las autoridades consideran una señal de alerta.
Los intentos de suicidio también son monitoreados
La provincia incorporó además información proveniente del Sistema Nacional de Vigilancia de la Salud (SNVS 2.0).
Según los datos citados por Dávila, entre julio de 2023 y julio de 2026 se notificaron 1.139 intentos de suicidio provenientes de 37 establecimientos públicos. En ese registro se contabilizaron 17 eventos con resultado mortal.
El 25,2% de las personas notificadas tenía antecedentes de intentos previos. Del total de intentos registrados, el 63% correspondió a mujeres y el 37% a varones.
Cinco de cada diez notificaciones se concentraron en personas de entre 15 y 29 años, mientras que el grupo de 10 a 14 años representó el 6,5%.
En los 17 eventos con resultado mortal registrados dentro de ese sistema, 13 correspondieron a varones.
El funcionario aclaró, no obstante, que el fortalecimiento de los mecanismos de vigilancia epidemiológica puede haber incrementado la capacidad de registrar estos episodios y que, por lo tanto, los datos deben interpretarse considerando las características de cada sistema de información.
Tres fuentes para analizar la situación
Dávila explicó que Entre Ríos trabaja actualmente con tres fuentes principales para analizar las muertes e intentos de suicidio: las estadísticas de la Dirección de Estadísticas e Información en Salud (DEIS), el SNVS 2.0 y los registros de la Policía de Entre Ríos.
Cada uno de estos sistemas tiene características diferentes.
Las estadísticas vitales de la DEIS permiten realizar análisis históricos y comparaciones utilizando criterios estandarizados. La propia DEIS dispone de bases de datos de defunciones desagregadas por provincia, sexo, edad y causa de muerte.
Los registros sanitarios, en tanto, permiten seguir especialmente los intentos de suicidio y fortalecer la vigilancia epidemiológica.
Los registros policiales ofrecen información inmediata derivada de intervenciones y actuaciones policiales y judiciales.
Para el funcionario, ninguna de estas fuentes debe ser descartada. Al contrario, deben analizarse de manera complementaria y teniendo en cuenta sus alcances y limitaciones.
Por qué no existe una explicación única
Uno de los principales puntos planteados por Dávila es evitar reducir el fenómeno a una única causa.
El suicidio, explicó, está atravesado por condiciones de vida y trabajo, desigualdades sociales, situaciones de violencia, consumos problemáticos, aislamiento, debilitamiento de redes comunitarias y dificultades para acceder oportunamente a servicios de atención, entre otros factores.
Esto significa que las circunstancias no necesariamente tienen el mismo impacto en todas las personas ni en todos los lugares de la provincia.
Por esa razón, desde Salud Mental plantean que la prevención debe contemplar las características de cada territorio y fortalecer las redes familiares, comunitarias e institucionales.
Qué está haciendo Entre Ríos
La prevención del suicidio constituye actualmente una de las prioridades dentro de las políticas provinciales de salud mental.
Entre las acciones implementadas se encuentra el Programa Provincial de Prevención del Suicidio, que desarrolla intervenciones territoriales y actividades de capacitación con instituciones educativas, equipos de salud, municipios y organizaciones comunitarias. Durante 2025 se realizaron más de 80 intervenciones en distintos puntos de la provincia.
También se encuentra en implementación la estrategia mhGAP, impulsada por el Ministerio de Salud de Entre Ríos con el aval de la Organización Panamericana de la Salud (OPS). El objetivo es ampliar las capacidades de los equipos de atención primaria y hospitales para identificar y abordar problemas de salud mental.
En junio de 2026, más de 50 establecimientos de la provincia participaron de instancias de capacitación vinculadas con salud mental, consumos problemáticos y prevención del suicidio.
Además, en 2024 Entre Ríos reglamentó su adhesión a la Ley Nacional de Prevención del Suicidio, incorporando estrategias de prevención, posvención y campañas de comunicación.
La importancia de acompañar después de un intento
Uno de los aspectos que el director de Salud Mental considera centrales es el seguimiento posterior a un intento de suicidio.
El dato de que una de cada cuatro personas notificadas tenía antecedentes de intentos previos, según el registro citado por Dávila, refuerza la importancia de garantizar continuidad en la atención.
La estrategia provincial contempla el contacto temprano después del alta, el seguimiento y el acompañamiento sostenido.
También se trabaja en posvención, es decir, en el acompañamiento de las personas, familias, instituciones y comunidades afectadas por un suicidio.
El enfoque busca evitar que la respuesta quede limitada al momento de la crisis y fortalecer las redes de cuidado antes y después de una situación de extrema vulnerabilidad.
Una problemática que requiere una respuesta comunitaria
Dávila sostuvo que la prevención no puede quedar exclusivamente en manos del sistema sanitario. Salud, Educación, Seguridad, Justicia, municipios, universidades y organizaciones sociales tienen un papel en la construcción de redes de cuidado.
En esa línea funciona la Comisión Provincial Interministerial de Salud Mental y Consumos Problemáticos (COPRISMA), destinada a coordinar políticas y acciones entre distintos organismos del Estado.
La provincia también desarrolla la campaña “Decilo: Hablemos de Suicidio”, orientada a promover una comunicación responsable, reducir el estigma y facilitar la búsqueda de ayuda.
Ante una situación de crisis o urgencia de salud mental, la provincia dispone de atención permanente. El Consejo General de Educación recuerda actualmente la disponibilidad de la Línea 135, además de la posibilidad de concurrir de inmediato al hospital o centro de salud más cercano.
El mensaje de los especialistas y de las autoridades sanitarias apunta a un mismo concepto: escuchar, acompañar y facilitar el acceso a ayuda puede ser parte fundamental de la prevención. La discusión sobre las estadísticas permite dimensionar el problema, pero el desafío central es transformar esos datos en redes de cuidado capaces de llegar a tiempo a quienes atraviesan una situación de sufrimiento.

