El mapa de ONU, que según Tealdi: "Siguen dejándonos abajo"
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La Asamblea General de las Naciones Unidas aprobó reemplazar la histórica proyección Mercator, pero mantuvo el eje vertical • Tealdi celebra el fin de una cartografía "falaz", aunque lamenta que siga el Norte arriba y el Sur sometido.
Victoria. - Durante casi cinco siglos, el mundo aprendió geografía con un mapa profundamente engañoso. Diseñado en 1569 por Gerardus Mercator con fines de navegación, ese planisferio gigante mostraba a una Groenlandia de tamaño similar a todo el continente africano y capaz de albergar cinco Argentinas en su interior, cuando en la realidad geográfica nuestro país es más extenso que la gran isla del norte.
Esa distorsión que agigantó a Eurasia y Norteamérica mientras empequeñecía a África y Sudamérica comenzó a quedar atrás. En una resolución histórica promovida por Togo y respaldada por 164 naciones, la Asamblea General de la ONU decidió archivar la clásica proyección para dar paso a una imagen representativa de las proporciones reales del planeta.
Sin embargo, desde las Siete Colinas, la novedad fue recibida con sentimientos encontrados. El publicista Rubén Tealdi, quien junto a Sara Buchardo impulsa una revisión profunda de la iconografía terrestre, reconoció el paso dado pero advirtió que la reforma se quedó a mitad de camino.
"El nuevo mapa mundial aprobado en la ONU significa un avance hacia una cartografía más justa, pero la nueva imagen sigue mostrándonos a unos arriba y a otros abajo. Este logro geopolíticamente más justo, paradójicamente sigue expresando aquel mandato cultural de hace más de 500 años, profundamente injusto para gran parte de la humanidad", planteó Tealdi a Paralelo32.
Para nuestro interlocutor, con quien hemos hablado esta cuestión en más de una oportunidad cuando nacía su planteo ‘copernicano’, la decisión de mantener el eje de rotación de forma vertical perpetúa una jerarquía implícita donde los países ricos del Norte descansan sobre los hombros del Sur dependiente.
Por eso, su propuesta —que desde Entre Ríos busca romper con prejuicios arraigados por siglos— prescinde de las quejas y se apoya en una alternativa concreta: girar la imagen del planeta 90 grados para posicionar el eje de rotación de manera horizontal.
"¿Por qué se determinó posicionar el eje de rotación de manera vertical, estableciendo una parte superior y una inferior? Así, lo que está arriba estará arriba eternamente y lo que está abajo seguirá abajo por los siglos de los siglos", cuestiona Tealdi, y remarca la viabilidad de la solución: "Si acordamos universalmente esta nueva posición, por rotación de la Tierra, todos estaremos unas horas arriba y unas horas abajo. Con solo girar 90º la imagen de nuestro planeta habremos establecido otra manera de vernos pero fundamentalmente de relacionarnos".
Aunque la resolución internacional representa un hito en la deconstrucción de la mirada eurocéntrica, el debate que se promueve desde estas latitudes recuerda que la geografía no está exenta de ideología y que las convenciones visuales siguen moldeando nuestra forma de entender el poder en el mundo. La premisa del proyecto victoriense permanece inalterable: "Somos con el otro, unos al lado del otro, y no unos arriba del otro".

