Verano en Entre Ríos
El Festival del Gurí Campero: una escuela rural que convirtió la cultura en proyecto comunitario
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Nacido como una iniciativa escolar, el encuentro cultural que se realiza en Lucas Norte se consolidó con el paso de los años como un verdadero proyecto educativo y comunitario, que involucra a docentes, alumnos, familias y egresados de la Escuela Nº 109 Granaderos de San Martín. Este sábado se llevará adelante la octava edición del Festival del Gurí Campero, una propuesta que trasciende la música y se afirma como una experiencia colectiva profundamente arraigada en el territorio.
Ubicada en un rincón profundo del departamento Villaguay, a unos 70 kilómetros de la ciudad cabecera y a un kilómetro de camino vecinal desde la ruta provincial 20, la escuela rural de Lucas Norte se prepara para abrir sus puertas en pleno receso de verano y ofrecer mucho más que una velada artística. El festival, que se desarrollará en el predio escolar, es el resultado de meses de trabajo sostenido y del compromiso de toda una comunidad.
“Estamos muy entusiasmados ya desde mitad de año. Cuando se empezaron a confirmar los números artísticos dijimos ‘bueno, se está dando’, porque son de categoría y la apuesta también es más grande que en otras ediciones”, expresó el profesor Santiago Flores, docente de música de la institución y uno de los principales impulsores del evento. Lejos de ser improvisada, la organización del Gurí Campero atraviesa buena parte del calendario escolar y convoca a docentes, alumnos, familias, egresados y vecinos del paraje.
El festival se transformó en un proceso colectivo que excede ampliamente una sola noche. “Nos atraviesa buena parte del año”, señala Flores. Esa continuidad y proyección llevaron a que, hace dos años, el Gurí Campero fuera declarado de interés departamental y reconocido por la Secretaría de Cultura de Entre Ríos, un aval que fortaleció su carácter pedagógico y cultural.
“Ese reconocimiento nos permite accionar de otra manera, pero también es el reconocimiento a un proyecto institucional”, explicó el docente. A partir de ese impulso, la escuela pudo desarrollar talleres, conformar un ballet folclórico propio del festival y abrir el espacio a actividades musicales, deportivas y recreativas que se realizan durante el año y confluyen en la gran noche de enero.
La organizadora del evento es una escuela primaria rural de personal único, con una matrícula pequeña pero un enorme compromiso comunitario. Actualmente asisten entre diez y doce alumnos, todos residentes en un radio cercano. El establecimiento cuenta con un solo docente a cargo, Ramón Fernández, lo que vuelve aún más significativo el alcance del proyecto. “Pasamos de siete a doce chicos el último año”, destacó Flores, reflejando el crecimiento sostenido de la institución.
La escuela es el corazón del paraje y ese sentido de pertenencia se replica en las familias. Desde la organización de la cantina y el control de entradas hasta la logística general y el armado del predio, cada vecino encuentra su lugar. Incluso exalumnos que hoy tienen hijos y nietos continúan participando activamente. “Hay mucho sentido de pertenencia”, resume el docente.
El Festival del Gurí Campero también cumple un rol clave en el sostenimiento institucional. Todo lo recaudado se reinvierte en la escuela o en el propio proyecto cultural. Con esos fondos se compran útiles, juguetes, se organizan celebraciones escolares y se proyectan mejoras edilicias. Actualmente, el objetivo principal es la ampliación de los sanitarios, una necesidad que surge del crecimiento del evento y que quedará como mejora permanente para el edificio.
La actividad se desarrollará en el campo de deportes ubicado detrás de la escuela, un espacio que años atrás albergaba jineteadas y que hoy se resignifica como escenario cultural. Desde las 22 horas, se presentará una grilla artística de primer nivel, con fuerte anclaje en la música litoraleña y chamamecera. El número central estará a cargo de Miguel Figueroa y su conjunto Amanecer Campero, junto a Antonio Figueroa Trío y Celeste Figueroa, “La reina del chamamé”. También actuarán Padularrosa Romero, Estilo Bargas, Nuevo Itatí, La Que Va, un grupo de danzas dirigido por Mario López Bondaz y el ballet oficial del festival, El Ombú. Además, subirán al escenario dos alumnas de la escuela, Pili Antón y Martina Bon, reforzando el espíritu participativo del evento.
“El gurí no es solo una figura simbólica, es protagonista real”, subraya Flores. La palabra, tan propia del litoral, representa la infancia rural, las vivencias tempranas y el regreso al lugar donde se aprendieron los primeros valores. “Esta imagen te retrotrae a tu lugar natal”, reflexiona.
Desde el año pasado, el escenario lleva el nombre de Salvador Bargas, vecino del paraje que inspiró el chamamé “El cielo del albañil”, compuesto por Antonio Tarragó Ros. En la edición anterior se le rindió homenaje y no se descarta que el reconocido músico nacional participe en futuras ediciones.
La entrada general tendrá un valor de 10.000 pesos. En caso de lluvia, el festival se reprogramará para el 24 de enero, debido al tramo de camino de tierra que conduce al establecimiento. El predio contará con estacionamiento iluminado, puestos gastronómicos, artesanías, juegos infantiles y sonido profesional con pantalla e iluminación.
“Vamos granito a granito metiéndole”, resume Flores. Y esa frase sintetiza el espíritu del Festival del Gurí Campero: una construcción paciente y colectiva, nacida en una escuelita rural, que apuesta a la cultura como herramienta educativa, como sostén institucional y como forma de mantener viva la identidad y el sentido de comunidad en Lucas Norte.

