Dislexia: detectar las señales a tiempo y acompañar el aprendizaje sin estigmas
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El 8 de octubre se conmemora el Día Internacional de la Dislexia. Vanesa Neiffert, referente de la temática y mamá de un niño con dislexia, habló en Crespo en Vivo sobre las señales de alerta, el acompañamiento escolar, las adaptaciones educativas y la importancia de un diagnóstico temprano.
Cada 8 de octubre se conmemora el Día Internacional de la Dislexia, una fecha destinada a visibilizar esta condición del neurodesarrollo y promover una mayor comprensión sobre las dificultades que puede generar en la lectura y la escritura.
En ese marco, Vanesa Neiffert, referente de la temática y mamá de un niño con dislexia, dialogó con Valeria Torresín en Crespo en Vivo y contó parte de su experiencia familiar y del trabajo que comenzó a desarrollar a partir del diagnóstico de su hijo.
Para Neiffert, uno de los principales objetivos de esta fecha es que la sociedad pueda conocer qué es la dislexia y comprender que las dificultades en el aprendizaje no significan falta de capacidad.
“Muchas veces el diagnóstico existe y está, pero no se sabe. Y al no saber, uno no puede comprender qué es lo que le pasa al otro”, explicó.
La importancia de detectar las señales
La dislexia es una dificultad específica del aprendizaje que afecta principalmente la adquisición y el desarrollo de habilidades relacionadas con la lectura y la escritura. Puede manifestarse de distintas maneras y no todas las personas presentan las mismas características.
Neiffert señaló que algunas señales pueden observarse incluso antes del inicio de la escolaridad. Entre ellas mencionó dificultades para reconocer determinados sonidos, seguir rimas, recordar canciones, aprender algunas secuencias o incorporar determinados aprendizajes.
Una vez iniciada la alfabetización, pueden aparecer dificultades más evidentes en la asociación entre sonidos y letras, la lectura fluida o la comprensión de textos.
“Si hay papás que tienen dudas, que consulten”, recomendó. Para la entrevistada, detectar las dificultades y buscar orientación profesional permite comenzar antes el acompañamiento y evitar que el problema se traduzca en frustración o pérdida de confianza.
El diagnóstico requiere una evaluación profesional
Ante la presencia de indicadores, Neiffert explicó que la evaluación puede comenzar a partir de la observación de la familia o de la escuela y continuar con profesionales especializados.
La psicopedagogía tiene un papel importante en la evaluación de las dificultades de aprendizaje y en la elaboración de estrategias de acompañamiento. El abordaje puede involucrar además a otros profesionales, según las necesidades de cada persona.
La referente destacó que no se trata solamente de trabajar sobre la lectura y la escritura, sino también de comprender cómo aprende cada niño y qué herramientas pueden facilitar ese proceso.
Adaptaciones que buscan garantizar la igualdad
Uno de los aspectos que considera centrales es el acompañamiento dentro de la escuela. Según explicó, las adaptaciones curriculares no significan necesariamente reducir los contenidos que debe aprender un estudiante, sino modificar determinadas condiciones para que pueda acceder a ellos y demostrar sus conocimientos.
Entre los ejemplos mencionó el uso de tipografías y formatos que faciliten la lectura, la fragmentación de los exámenes y la posibilidad de disponer de más tiempo cuando resulte necesario. “Adaptaciones curriculares no significa reducción de contenido. Es equidad”, sostuvo.
En Argentina, la Ley 27.306 reconoce el abordaje integral de las dificultades específicas del aprendizaje y establece medidas destinadas a garantizar el acceso a la educación de las personas alcanzadas por la norma.
Y menconó además que, el trabajo conjunto entre familia, escuela y profesionales resulta fundamental. En su experiencia personal, destacó especialmente el acompañamiento recibido en la institución educativa a la que concurre su hijo.
El impacto emocional
Las dificultades en el aprendizaje también pueden tener consecuencias en el plano emocional y social, especialmente cuando no son comprendidas por el entorno. Y señaló que algunos chicos pueden sentirse frustrados al necesitar más tiempo para leer, escribir o procesar determinada información. Esa situación puede afectar su autoestima y su relación con sus compañeros. “Cuando empiezan a ver dificultades y cosas que no pueden hacer porque les cuestan, también aparece el impacto emocional”, explicó.
Por eso consideró importante que docentes, familias y compañeros conozcan la condición y puedan evitar interpretaciones equivocadas sobre el desempeño de un estudiante.
Una condición que también puede diagnosticarse en adultos
La dislexia no desaparece al finalizar la etapa escolar. Las dificultades pueden continuar durante la adolescencia y la adultez, aunque las personas desarrollan diferentes estrategias para desenvolverse en sus actividades cotidianas.
Neiffert señaló que en algunos casos el diagnóstico de un niño lleva a que un adulto de la familia reconozca dificultades que había experimentado durante toda su vida sin conocer su origen. “Hay diagnósticos adultos que están surgiendo ahora”, comentó.
En esos casos, una evaluación profesional puede ayudar a comprender las dificultades y encontrar estrategias adecuadas para afrontarlas.
Herramientas para acompañar el aprendizaje
Actualmente existen recursos pedagógicos y tecnológicos que pueden utilizarse como apoyo. El objetivo es que cada persona pueda encontrar herramientas que le permitan desarrollar sus capacidades y desenvolverse con mayor autonomía.
La entrevistada también destacó que las personas con dislexia pueden desarrollar fortalezas vinculadas con la creatividad y diferentes formas de procesar la información, aunque aclaró que cada persona tiene características particulares.
El desafío, sostuvo, es dejar de asociar las dificultades de aprendizaje con una falta de capacidad.
Una campaña para visibilizar
En Crespo, la propuesta para el 8 de octubre apunta a acompañar la campaña de visibilización con acciones en escuelas y espacios comunitarios.Desde la organización se invita a utilizar el azul turquesa, color asociado a las campañas de concientización sobre dislexia, y a participar de distintas acciones informativas. También se prevé la distribución de material de difusión y pulseras para acompañar la iniciativa.
Para esta mamá, el objetivo principal es que la fecha sirva para abrir conversaciones y generar mayor conocimiento. “Que entiendan que a veces abrir, aprender y saber ayuda a comprender al otro”, expresó.
Y dejó un mensaje especialmente dirigido a las familias que tienen dudas: consultar a tiempo puede ser el primer paso para que un niño encuentre las herramientas que necesita para aprender sin que sus dificultades se conviertan en una barrera para su desarrollo.

