Día Mundial de la Salud Mental: escuchar también significa incluir en las decisiones
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La campaña de este año propone que las personas que atravesaron en primera persona situaciones vinculadas con la salud mental tengan una participación activa en las políticas, los servicios y las decisiones que las afectan. La OMS también plantea avanzar hacia una atención comunitaria y centrada en las personas.
Cada 10 de octubre se conmemora el Día Mundial de la Salud Mental, una fecha que busca promover la reflexión sobre el cuidado de la salud mental y los derechos de las personas que atraviesan distintos padecimientos.
Este año, la campaña pone el foco en un aspecto que todavía no forma parte de manera habitual de los sistemas de atención: la participación de las personas con experiencia vivida en las decisiones relacionadas con la salud mental.
El concepto refiere a quienes atravesaron personalmente situaciones vinculadas con trastornos o problemas de salud mental y, a partir de esas experiencias, desarrollaron conocimientos y perspectivas que no pueden obtenerse únicamente mediante la formación profesional o la investigación.
La propuesta de la Organización Mundial de la Salud (OMS) busca ir más allá de escuchar testimonios. Plantea generar espacios donde esas personas puedan participar en el diseño de servicios, aportar a las políticas públicas, impulsar iniciativas entre pares y contribuir a reducir el estigma.
De escuchar a participar
Según el planteo de la campaña, las personas con experiencia vivida suelen ser convocadas para contar sus historias, pero no necesariamente participan de las decisiones que posteriormente determinan cómo se diseñan o brindan los servicios.
La participación significativa supone cambiar esa lógica.
Incorporar sus conocimientos puede ayudar a detectar obstáculos que no siempre son visibles para profesionales, funcionarios o investigadores y contribuir a que los programas respondan mejor a las necesidades concretas de quienes utilizan los servicios.
La OMS sostiene que esta participación puede favorecer sistemas de salud mental más centrados en las personas, con mayor perspectiva de derechos y capacidad para responder a las necesidades de las comunidades.
Los datos del Atlas de Salud Mental 2024 de la OMS muestran que esta participación todavía no es una práctica extendida.
Entre los países que respondieron la encuesta:
- 37% informó que incorporó a personas con experiencia vivida en capacitaciones sobre salud mental destinadas a trabajadores de atención primaria.
- 45% señaló que trabaja con personas con experiencia vivida y organizaciones de familiares o cuidadores en la planificación, prestación o seguimiento de servicios.
- 59% indicó que su legislación sobre salud mental fue elaborada en consulta con personas con experiencia vivida.
- 80% de los países que cuentan con una política o plan de salud mental señaló que fue desarrollado con algún nivel de consulta a estas personas.
Hacia una atención más comunitaria
Otro de los ejes planteados por la campaña es la necesidad de avanzar desde modelos basados en instituciones psiquiátricas de larga permanencia hacia servicios de salud mental integrados en las comunidades.
La OMS advierte que las instituciones de larga estancia pueden generar aislamiento y, en determinados contextos, estar asociadas a prácticas coercitivas y vulneraciones de derechos.
La desinstitucionalización implica desarrollar alternativas de atención y redes de apoyo que permitan a las personas vivir en sus comunidades, mantener los vínculos familiares y sociales y tomar decisiones sobre sus propias vidas.
Sin embargo, el proceso avanza lentamente.
Según datos citados por la OMS, apenas 9% de los países completó la transición desde modelos institucionalizados hacia sistemas comunitarios de atención. Otro 53% se encuentra todavía en las primeras etapas del proceso.
El mismo informe señala que alrededor del 49% de los ingresos hospitalarios por causas psiquiátricas registrados son involuntarios, mientras que el 23% de las internaciones supera el año de duración.
Estos datos reflejan uno de los principales desafíos que enfrenta la transformación de los sistemas de salud mental: no alcanza con cerrar instituciones o trasladar servicios. Es necesario desarrollar alternativas comunitarias, recursos profesionales y redes de apoyo que permitan garantizar una atención adecuada.
Construir los servicios junto con quienes los utilizan
El mensaje de la campaña para este Día Mundial de la Salud Mental propone cambiar la relación entre quienes diseñan los servicios y quienes los utilizan.
La experiencia de las personas que atravesaron problemas de salud mental puede aportar información sobre las barreras de acceso, el trato recibido, las necesidades cotidianas y las dificultades que muchas veces no aparecen en las estadísticas.
Por eso, la propuesta es pasar de una participación limitada a contar historias a una intervención real en las decisiones.
El desafío, plantea la OMS, es construir los sistemas de salud mental junto con las personas que tienen experiencia vivida y no solamente diseñarlos para ellas.

