De una idea universitaria a una herramienta para granjas avícolas
:format(webp):quality(60)/https://paralelo32cdn.eleco.com.ar/media/2026/09/gregorio_santolaya.webp)
Gregorio Santolaya, estudiante de la Tecnicatura Universitaria en Granja y Producción Avícola, desarrolló Granja Control, una plataforma que permite registrar datos y tomar decisiones en tiempo real.
Una necesidad detectada durante el trabajo cotidiano en las granjas avícolas terminó convirtiéndose en un emprendimiento tecnológico. Gregorio Santolaya, oriundo de Federación y estudiante avanzado de la Tecnicatura Universitaria en Granja y Producción Avícola, desarrolló Granja Control, una plataforma destinada a sistematizar la información de establecimientos avícolas y facilitar la toma de decisiones.
Santolaya se radicó en Crespo para estudiar en el Instituto Técnico Universitario (ITU) de la Facultad de Ciencia y Tecnología de la UADER. La experiencia adquirida durante la carrera y su paso por distintas empresas del sector fueron el punto de partida para transformar una idea de su Trabajo de Integración Final en una aplicación que comenzó a comercializarse este año.
Actualmente, Granja Control funciona en 11 granjas que reúnen cerca de 400.000 aves, entre parrilleros, ponedoras y reproductores pesados.
De trabajar en una granja a desarrollar una aplicación
La relación de Santolaya con la actividad avícola comenzó después de abandonar sus estudios de Medicina en Córdoba. Según contó en una entrevista con Crespo en Vivo, en dúplex por FM Boing y Paralelo 32, comenzó a trabajar como operario de granja y allí empezó a registrar en un cuaderno las necesidades que encontraba en el trabajo cotidiano.
“Me iba armando un librito con cosas o necesidades que veía que le hacían falta al sector, que eran perfectamente implementables, pero no estábamos dando ese paso hacia la tecnología”, explicó.
Esa inquietud lo llevó a buscar una formación específica y eligió Crespo por su vínculo con la producción avícola.
“Elegí Crespo por ser el emblema de nuestra provincia en cuanto a producción avícola, por su tradición”, señaló.
Granja Control nació como un trabajo final
La aplicación comenzó a desarrollarse en abril de 2026 como parte del Trabajo de Integración Final de la Tecnicatura. Luego, Santolaya decidió convertir el proyecto en un producto comercial.
Granja Control funciona como una plataforma SaaS (Software como Servicio) y cuenta con planes diferenciados según el volumen de aves: Granjero, Productor, Empresario, Núcleo e Integradora.
“La app nació en abril de este año como un proyecto de Trabajo de Integración Final en la Tecnicatura, y luego lo lancé comercialmente”, relató.
El desarrollo se encuentra en evolución permanente. Santolaya trabaja actualmente en nuevas actualizaciones a partir de las necesidades y sugerencias que recibe de los productores que utilizan la plataforma.
Registrar los datos para decidir en tiempo real
Uno de los principales objetivos de Granja Control es dejar atrás la dependencia de registros dispersos y permitir que los datos puedan consultarse mientras el lote se encuentra en producción.
“Lo que propone ayudar Granja Control es a ver qué pasa en el lote de producción en el momento y no esperar a que cierre una planilla de Excel o esperar al cierre de semana para ver cómo está el lote”, explicó Santolaya.
La plataforma permite registrar alrededor de 56 variables, entre ellas ganancia diaria de peso, consumo de alimento y conversión alimenticia, además de otros indicadores vinculados con cada tipo de explotación.
La información puede utilizarse en establecimientos de reproductores, parrilleros y ponedoras.
El objetivo es detectar cambios o dificultades antes de que las pérdidas sean evidentes y utilizar esa información para tomar decisiones y buscar una mejora continua entre un lote y otro.
Funciona incluso sin conexión a internet
Una de las particularidades de la herramienta está relacionada con las condiciones de conectividad de las granjas.
La aplicación puede utilizarse sin conexión a internet. Los datos quedan almacenados en la memoria del teléfono y se sincronizan con la nube cuando el dispositivo vuelve a tener conectividad.
“En la granja justamente no existe” conexión, explicó Santolaya al referirse a una de las dificultades habituales de los establecimientos rurales.
De esta manera, el productor puede continuar cargando información durante el trabajo cotidiano sin depender de una conexión permanente.
De los registros manuales al análisis de datos
Según explicó el estudiante, uno de los problemas que detectó en el sector es la falta de trazabilidad en el seguimiento de la información.
Los registros manuales en papel no necesariamente constituyen un problema, pero dificultan la sistematización y el seguimiento histórico. Granja Control incorpora un historial de modificaciones, de modo que los cambios quedan registrados.
La plataforma también permite centralizar información relacionada con alimentación, consumos, pesos, planes vacunales, curvas de postura, trazabilidad de reproductoras desde la incubación y fertilidad, entre otras variables.
Otro de los recursos es el análisis cruzado de datos entre lotes y usuarios. Por ejemplo, permite comparar curvas de postura de aves Hy-Line Brown correspondientes a lotes de diferentes semanas.
“Lo que la aplicación propone es todo lo contrario: un registro con historial de modificaciones que tienen nombre y apellido”, sostuvo Santolaya.
Una aplicación que todavía está en desarrollo
Aunque Granja Control ya se encuentra funcionando comercialmente, su creador considera que todavía es un proyecto en evolución.
“Todavía no está del todo terminada la aplicación porque continuamente estoy largando nuevas actualizaciones en base al feedback que me comentan los productores”, explicó.
En el desarrollo trabaja Santolaya y cuenta con el acompañamiento de Franco Sasia, amigo y compañero de Facultad, quien colabora como responsable del mantenimiento en las granjas.
La herramienta también ofrece a quienes quieran conocerla la posibilidad de probarla. Santolaya señaló que quienes trabajan en el sector pueden disponer de un lote gratuito para evaluar su funcionamiento y aportar sugerencias.
La formación como punto de partida
A poco de terminar la Tecnicatura, Santolaya destacó el aporte de la formación universitaria para complementar la experiencia adquirida en el campo.
“Todo eso que uno viene haciéndose el ojo en campo a través de la observación lo puede convalidar a través de la información con la tecnicatura”, señaló.
Entre las materias que más le interesaron mencionó Microbiología e Inmunidad e Incubación, aunque destacó el aporte general de la carrera.
Actualmente le resta completar una materia y atravesar las últimas instancias de su formación. El Trabajo de Integración Final ya tuvo como eje la propia aplicación, mientras que su experiencia laboral en el sector fue considerada para las pasantías.
“La recibida es el comienzo”
Con apenas unos meses por delante para finalizar la carrera, Santolaya asegura que el título no representa para él un punto de llegada.
“Estoy en plena curva de aprendizaje, me falta por aprender una infinidad de cosas”, afirmó.
Su próximo objetivo es ampliar sus conocimientos sobre producción avícola en otros países y evalúa la posibilidad de viajar al exterior para continuar formándose y adquirir nuevas experiencias.
“Hoy solamente sé cómo se produce en mi país, pero el hambre de querer seguir aprendiendo me lleva a querer saber cómo se produce en el mundo”, sostuvo.
Tecnología y producción avícola
Para Santolaya, la incorporación de herramientas de análisis de datos puede convertirse en un elemento cada vez más relevante para una actividad caracterizada por grandes volúmenes de producción y márgenes ajustados.
“El registro de variables nos permite saber en qué instancia estamos y si estamos haciendo las cosas bien o no”, explicó.
En ese sentido, considera que la información histórica de cada lote permite identificar oportunidades de mejora que pueden pasar inadvertidas en el trabajo cotidiano.
“La ciencia de datos nos enseña que quien no tome decisiones en base a datos se condena en una avicultura cada vez más competitiva”, afirmó.
Un proyecto nacido en Crespo
La historia de Granja Control combina formación universitaria, experiencia de campo y desarrollo tecnológico. Santolaya llegó desde Federación para estudiar en una ciudad vinculada históricamente con la avicultura y, desde allí, transformó una necesidad observada en las granjas en una herramienta que ya comenzó a utilizarse en establecimientos productivos.
Su consejo para otros jóvenes que tengan una idea es directo:
“Primero hay que arrancar y después hay que mejorar”.
Para Santolaya, el desarrollo de Granja Control todavía está en sus primeras etapas. La carrera está llegando a su final, pero el proyecto que nació como un trabajo académico continúa creciendo junto con la experiencia de su creador.

