De la «rana sorda» a encender «luciérnagas»
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Julia Piano repasa su recorrido en la venta directa • Desde sus comienzos para colaborar con los estudios de sus hijas, hasta liderar un equipo de 70 personas en distintos puntos del país.
Victoria.- Es de mañana, organizó su agenda para poder visitar la redacción, y llega con su remera de Essen, bien arreglada para cumplir con la cita, hablará de ella, de su pasión, pero a la vez, contará una historia que bien puede ser la de muchos emprendedores entrerrianos, que salieron a lucharla un día, y contra todo pronóstico, lograron eso que buscaban y mucho más.
Dicen que para emprender hay que desarrollar una suerte de sordera selectiva ante los pronósticos desfavorables. María Julia Piano —conocida por todos simplemente como Julia— conoce muy bien esa premisa. Transita su año número 36 dentro de la empresa Essen y, al recordar sus primeros pasos, evoca una metáfora que la acompañó desde el primer día: la leyenda de la rana sorda, esa fábula sobre la ranita que se cayó a un pozo profundo y logró salir porque, al ser sorda, no escuchaba a las demás ranas decirle desde arriba que era imposible lograrlo.
“Cuando me inicié, mi equipo personal se llamaba Rana. Siempre le digo al emprendedor que no tiene que escuchar a los que asustan con el ‘¿a quién le vas a vender?’, ‘mira cómo está la economía’. A mí me lo decían en su momento y me lo siguen diciendo hoy: ‘¿Todavía seguís vendiendo esas ollas tan caras?’. Y la gente sigue comprando, porque valora lo que invierte, el ahorro de gas y la salud de la familia”, reflexiona Julia con la convicción que le dieron más de tres décadas de trabajo ininterrumpido.
Con el tiempo, el crecimiento personal le demandó dar un paso más y asumir la coordinación de otros emprendedores. Así nació Luciérnaga, nombre con el que rebautizó a su grupo de trabajo, que hoy es de 73 personas distribuidas en Entre Ríos, Santa Fe, Buenos Aires y Córdoba. «Elegí Luciérnaga porque los bichitos de luz brillan por su propia cuenta. Mi deseo siempre fue que cada emprendedor de mi equipo brille con luz propia», explica.
Un motor para la economía del hogar
La historia de Julia con la marca de ollas y bazar comenzó casi de casualidad, con un objetivo acotado en el tiempo: generar un ingreso extra para financiar los estudios universitarios de sus hijas. “Entré por seis meses, que era el tiempo que tenía para pagar el kit inicial. Pensé: ‘Pruebo seis meses y veo’. Y acá estoy, transitando el año 36”, comenta entre risas a Paralelo32.
Y añade que Essen es un modelo que se adapta a las necesidades de cada persona: se puede tomar como un ingreso complementario mientras se realiza otra actividad, desarrollarlo a tiempo completo o, si se busca liderar, formar un propio equipo de emprendedores. Ese camino no solo le permitió cumplir el objetivo educativo de sus hijas y alcanzar la autogestión de sus tiempos, sino también concretar un sueño personal: viajar por el mundo gracias a ‘premios incentivo’, y capacitaciones que otorga la firma. “Todas coincidimos en que el mejor de ellos fue Sudáfrica”, recuerda.
En relación con el perfil de quienes se suman a emprender, Julia destaca que la oportunidad está abierta para todos, sin distinción de edad ni género. Y amplía: “El cliente promedio prioriza tener una pieza de calidad en la casa porque sabe lo que ahorra en gas y lo práctico que es cocinar.
Para vender no hay edad: la exigencia es ser mayor de 18 años, pero en la empresa hay señoras de más de 80 años liderando equipos. También hay hombres sumándose al proyecto, ya sea como un segundo ingreso o apoyándose en las herramientas digitales”.
La postpandemia transformó la dinámica del negocio: hoy la libertad de zona permite que un emprendedor de la región comercialice productos en cualquier punto del país, gestionando los envíos directamente desde la fábrica que la empresa posee en Venado Tuerto, Santa Fe.
Certificación como Empresa B
Más allá de la clásica demostración «cara a cara» o de la popularidad de productos icónicos como la Flip, Essen ha atravesado una profunda transformación institucional que la posiciona como un referente industrial y comercial en toda la región.
Nacida en la Argentina, la compañía ha extendido su modelo a países del continente como México, Colombia, Perú, Bolivia, Paraguay y Uruguay. A su presencia internacional se suma un logro fundamental: la reciente obtención de la certificación internacional como Empresa B. Este reconocimiento distingue a aquellas compañías que, además de generar resultados económicos, asumen un compromiso con el impacto positivo en las personas, la comunidad y el medio ambiente.
Para certificar, la empresa atravesó una rigurosa evaluación en cinco áreas clave: gobernanza, trabajadores, comunidad, medio ambiente y clientes. Tal como remarcan desde la firma y sus propios integrantes, este logro representa mucho más que un sello: “No es solo un sello, es una nueva forma de contar quiénes somos y cómo hacemos las cosas”, reforzando la confianza y los valores compartidos con los clientes bajo la premisa de que hacer las cosas bien también es parte de hacer el bien.
Para Julia, la actividad sigue siendo el motor de sus días: “Todos los días doy gracias a Dios por tener este emprendimiento que me mantiene activa y en constante comunicación con la gente. Si me preguntan qué hubiera hecho sin Essen, la verdad es que no me imagino mi vida de otra manera”.

