Chacra 100: el lugar donde comenzó la historia de las aldeas de los Alemanes del Volga
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En el marco de la Fiesta del Trigo, que se desarrolla del 15 al 17 de octubre, se vuelve a poner en valor la Chacra 100, un sitio histórico de la Colonia General Alvear. Allí, en enero de 1878, se alojaron los primeros inmigrantes alemanes del Volga antes de establecerse en las aldeas que dieron origen a comunidades como Valle María, Protestante, San Francisco, Spatzenkutter y Salto.
La Chacra 100 es mucho más que un lote rural. Para la historia de la Colonia General Alvear representa el punto de partida de una experiencia colectiva marcada por la inmigración, la solidaridad y la decisión de construir una vida en comunidad.
En ese lugar, ubicado a unos dos kilómetros al este de Valle María, se instaló en enero de 1878 el campamento que recibió a más de mil inmigrantes alemanes del Volga. Durante aproximadamente cinco meses, las familias permanecieron allí mientras se organizaba la colonia y se resolvía una discusión que definiría el futuro de sus comunidades: vivir dispersos en las chacras o establecerse en aldeas.
La recuperación de este espacio, impulsada a través de distintas actividades, investigaciones y encuentros, busca mantener viva esa memoria. La Fiesta del Trigo, que se realiza del 15 al 17 de octubre, vuelve a convocar a quienes reconocen en la historia de la agricultura y de los pueblos una parte fundamental de su identidad.
De Rusia a Diamante: el comienzo del viaje
Los primeros grupos de inmigrantes alemanes del Volga llegaron a Diamante durante enero de 1878, en barcos que habían partido desde Buenos Aires. Según las crónicas, el traslado se realizó en dos contingentes y habría reunido alrededor de mil personas.
Provenían de distintas regiones de la zona del río Volga, en Rusia, donde sus antepasados se habían establecido a partir de la política colonizadora impulsada en 1763 por la zarina Catalina II. Algunos eran de Bergseite, una región de colinas, y otros de Wiesenseite, caracterizada por sus llanuras. También había diferencias religiosas: la mayoría eran católicos y un grupo importante, protestantes luteranos.
El viaje fue difícil. Los relatos familiares describen barcos antiguos, con pocas comodidades y alimentos insuficientes para tantas personas. Al llegar a Diamante, fueron recibidos por las autoridades y alojados provisoriamente en distintos lugares, entre ellos una antigua quinta que había pertenecido al doctor Pedro Serrano.
La solidaridad de los habitantes de Diamante aparece como uno de los recuerdos destacados de aquella etapa. Algunas familias ofrecieron ayuda, especialmente a los niños, mientras los inmigrantes aguardaban su traslado a la colonia que se estaba organizando.
La Chacra 100, primer hogar de la colonia
El 29 de enero de 1878, los inmigrantes fueron trasladados desde Diamante hasta la Chacra 100. La mayoría hizo el recorrido a pie, ya que había pocas carretas disponibles para transportar a las personas mayores y sus pertenencias.
El campamento estaba compuesto por tres galpones precarios, construidos con adobe, cañas y paja, dispuestos en forma de herradura. Cada uno medía aproximadamente seis por treinta metros y debía albergar a cientos de personas.
Las condiciones eran difíciles. No había camas y las familias improvisaban colchones con bolsas, lonas y espartillo. Por las noches, el espacio resultaba tan reducido que quienes se levantaban podían pisar a sus vecinos.
La administración entregó a cada familia una libreta de crédito para registrar los suministros destinados a su subsistencia. También les correspondían herramientas y animales para iniciar las tareas agrícolas, que debían pagar en cuotas a partir del tercer año.
Mientras se realizaban las mensuras y la división de los campos, los colonos construyeron carros y herramientas rudimentarias y comenzaron a preparar los animales para la labranza. La adaptación no fue sencilla: muchos caballos estaban acostumbrados a otras tareas y debieron aprender a tirar de los arados.
En ese contexto, el sacerdote lazarista Pedro Stollenwerk llegó a la colonia y acompañó a los inmigrantes. Su presencia y sus oficios religiosos contribuyeron a fortalecer el ánimo de las familias, que atravesaban meses de incertidumbre.
Vivir en chacras o formar aldeas
La organización de la colonia abrió una disputa entre dos modelos de asentamiento.
La administración nacional proponía que cada familia viviera en la chacra que le correspondiera, trabajara la tierra y construyera allí su vivienda. La idea respondía a una política de ocupación agrícola y de poblamiento del territorio.
Los inmigrantes, en cambio, tenían una larga tradición de vida en aldeas. En el Volga habían vivido agrupados, con la iglesia y la escuela como espacios centrales, y consideraban que esa organización permitía sostener la educación de los niños, la práctica religiosa y la ayuda entre vecinos.
La tensión aumentó cuando, después del sorteo de las chacras, la administración exigió que las familias se instalaran en sus lotes. Algunas fueron trasladadas temporalmente a las parcelas, pero la soledad y las dificultades para comenzar a producir reforzaron la decisión de permanecer agrupadas.
En las chacras 201 y 202, los inmigrantes de Wiesenseite comenzaron a construir viviendas rudimentarias bajo tierra, techadas con ramas, cañas y paja. Estas construcciones fueron conocidas como “vizcacheras”, por su semejanza con las cuevas de esos animales.
La resistencia no fue individual. Los distintos grupos acordaron una estrategia para sostenerse y evitar que la administración los separara definitivamente. Mientras algunos permanecían en el campamento y recibían alimentos, otros avanzaban en la formación de las aldeas.
El acuerdo que dio origen a cinco aldeas
Después de meses de tensión y negociaciones, el gobierno nacional autorizó a los inmigrantes a establecerse agrupados, de acuerdo con sus procedencias y creencias religiosas.
El 21 de julio de 1878 quedó establecida la creación de las cinco primeras aldeas de la Colonia General Alvear:
- Valle María, también conocida como Marienthal, formada por familias provenientes de distintas aldeas de Wiesenseite.
- Aldea Protestante, donde se establecieron familias de religión protestante.
- San Francisco, conocida también como Pfeifer.
- Spatzenkutter, vinculada en sus orígenes con el nombre Marienfeld.
- Aldea Salto, relacionada con las comunidades de Köhler y Heiligen Kreuz.
La posibilidad de vivir agrupados fue decisiva para los inmigrantes. La organización en aldeas permitió sostener una forma de vida que combinaba el trabajo agrícola con la escuela, la iglesia y la solidaridad cotidiana.
La Chacra 100 quedó así asociada a una etapa de transición: fue el primer hogar de quienes llegaron desde el Volga y el lugar donde se gestó una decisión que marcó la identidad de la Colonia General Alvear.
Un sitio para recuperar la memoria
La historia de la Chacra 100 reúne dificultades, desacuerdos y esfuerzos compartidos. También recuerda que la construcción de las aldeas no fue un proceso automático, sino el resultado de decisiones y negociaciones entre los inmigrantes y las autoridades.
En el marco de la Fiesta del Trigo, su puesta en valor invita a mirar la historia de la región desde sus comienzos: la llegada de los primeros colonos, el trabajo de la tierra y la búsqueda de una forma de vida comunitaria.
La reseña histórica fue elaborada por el licenciado Darío Roberto Wendler a partir de crónicas familiares, memorias, investigaciones y publicaciones sobre los Alemanes del Volga.
Fuentes mencionadas por el autor: crónicas de Nicolás Gassmann; Remembranzas, recuerdos y memorias, de Pedro Salzmann; Los Alemanes de Rusia, de Jacob Riffel; Conmemoración del cincuentenario, del padre Ludger Gruter; Los Alemanes del Volga, de Víctor Popp y Nicolás Dening; Los Abuelos Alemanes del Volga, de Alberto Sarramone; La Memoria de mi Pueblo, de Yolanda Gassmann y José Hermann; e investigaciones personales.

