Artritis reumatoidea: por qué controlar el dolor no siempre significa controlar la enfermedad
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En el Día Mundial de la Artritis, especialistas y pacientes destacan la importancia del diagnóstico temprano, el seguimiento con reumatología y la evaluación periódica del tratamiento. El objetivo es alcanzar la remisión o el mayor control posible de la enfermedad y evitar que las limitaciones cotidianas se naturalicen.
Cada 12 de octubre se conmemora el Día Mundial de la Artritis, una fecha que busca visibilizar las enfermedades reumáticas y sus efectos en la vida cotidiana. Este año, uno de los ejes de concientización es la importancia de distinguir entre el alivio de algunos síntomas y el control efectivo de la enfermedad.
La artritis reumatoidea (AR) es una enfermedad inflamatoria crónica y autoinmune que afecta principalmente las articulaciones, aunque también puede comprometer otros órganos. Cuando la inflamación persiste, puede provocar daño articular, pérdida de funcionalidad y un deterioro de la calidad de vida.
Los avances en el tratamiento modificaron los objetivos terapéuticos. Ya no se busca solamente reducir el dolor o la inflamación, sino alcanzar la remisión —cuando la actividad de la enfermedad es mínima o prácticamente inexistente según la evaluación médica— o, cuando esto no es posible, mantener una baja actividad.
Qué significa tener la enfermedad controlada
La disminución del dolor no siempre refleja por sí sola el estado de la artritis reumatoidea. Para evaluar su evolución, los especialistas consideran distintos factores, como la inflamación, la presencia de articulaciones dolorosas o hinchadas, la capacidad para realizar actividades cotidianas, la fatiga y la posible progresión del daño articular.
El doctor Gustavo Citera, médico reumatólogo y jefe de la Sección Reumatología del Instituto de Rehabilitación Psicofísica, explicó que el abordaje actual apunta a objetivos más amplios que el alivio de los síntomas.
“Hoy sabemos que podemos ser más ambiciosos. El objetivo es controlar la enfermedad de la manera más completa posible y, cuando las características de cada paciente lo permiten, buscar la remisión”, señaló.
El especialista destacó también la importancia de evaluar periódicamente la actividad de la enfermedad y mantener un diálogo abierto entre el paciente y su reumatólogo.
En ese sentido, la persistencia del dolor, la inflamación, la rigidez o las dificultades para realizar tareas habituales son motivos para consultar sobre la evolución de la enfermedad y revisar los objetivos del tratamiento. Cualquier modificación de la estrategia terapéutica debe realizarse con orientación médica.
Los síntomas que requieren atención
El diagnóstico temprano y el seguimiento adecuado son fundamentales para abordar la artritis reumatoidea. Entre las señales que justifican una consulta médica se encuentran:
- Dolor e inflamación persistentes en las articulaciones, especialmente en manos y pies.
- Rigidez al despertarse que se prolonga en el tiempo.
- Fatiga persistente.
- Dificultades para realizar actividades cotidianas.
La presencia de estos síntomas no confirma por sí sola un diagnóstico, pero requiere una evaluación profesional. Ante un cuadro compatible, la consulta médica permite determinar su origen y establecer los pasos a seguir.
El doctor Gustavo Rodríguez Gil, médico reumatólogo y presidente electo de la Sociedad Argentina de Reumatología, remarcó que las personas que ya tienen diagnóstico también necesitan revisar periódicamente el control de la enfermedad.
La recomendación es no asumir que el dolor o las limitaciones son consecuencias inevitables de la artritis, sino conversar con el especialista sobre los objetivos del tratamiento y la evolución de los síntomas.
Vivir con artritis: adaptarse no es resignarse
Mariana Cambiasso, fundadora y presidenta de la Asociación Civil Argentina de Personas con Enfermedades Reumáticas (ACAPER), convive con artritis reumatoidea desde hace 34 años. A lo largo de su vida atravesó distintas cirugías y tratamientos.
“Durante muchos años, quienes vivimos con artritis reumatoidea aprendemos a adaptarnos a un montón de cosas. Pero adaptarse no debería significar conformarse”, expresó.
Para Cambiasso, el tratamiento también debe permitir que las personas recuperen actividades, hagan planes y conversen con sus médicos sobre las posibilidades de mejorar su calidad de vida.
La referente contó que alcanzó la remisión hace 14 años y vinculó ese resultado con la adherencia al tratamiento y la incorporación de hábitos saludables.
“La remisión es posible: no es un milagro. En mi caso fue el resultado de la adherencia al tratamiento y también de entender que soy mucho más que un diagnóstico. La artritis forma parte de mi vida, pero no tiene por qué definir todo lo que puedo hacer”, afirmó.
La experiencia personal no significa que todas las personas puedan alcanzar los mismos resultados. La evolución de la enfermedad y la respuesta al tratamiento varían en cada caso, por lo que el seguimiento debe ser individualizado.
El acompañamiento y la visibilidad de una enfermedad que no siempre se ve
Desde ACAPER, Cambiasso impulsa espacios de acompañamiento para personas con enfermedades reumáticas, con el objetivo de compartir experiencias y construir redes de apoyo.
La asociación también lanzó la campaña de concientización No se ve, pero está ahí, presente en distintos puntos de la Ciudad de Buenos Aires. La iniciativa busca visibilizar enfermedades cuyos síntomas y efectos sobre la vida cotidiana no siempre son evidentes para los demás.
En el Día Mundial de la Artritis, el mensaje de especialistas y pacientes apunta a una misma idea: el control de la enfermedad requiere algo más que comprobar si disminuyó el dolor. El diagnóstico oportuno, la evaluación periódica y el diálogo entre el paciente y el equipo médico permiten establecer objetivos de tratamiento acordes con cada situación y buscar la mejor calidad de vida posible.

