APLV en bebés: cuáles son los síntomas y cuándo consultar
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La alergia a la proteína de la leche de vaca suele aparecer durante los primeros meses de vida y puede presentar síntomas que se confunden con otros problemas frecuentes. Una campaña nacional ofrecerá consultas gratuitas con especialistas durante septiembre.
Llanto sostenido, regurgitaciones frecuentes, diarrea, constipación, cólicos intensos, eczema, sarpullido, dificultades para alimentarse o la presencia de moco y sangre en las heces pueden tener diferentes causas. Sin embargo, cuando estos síntomas aparecen de manera persistente, pueden ser una señal de alerta de alergia a la proteína de la leche de vaca (APLV).
Según la información difundida por la Asociación Argentina de Alergia e Inmunología Clínica (AAAeIC), casi uno de cada 100 niños en Argentina desarrolla una alergia alimentaria y la APLV es la más frecuente, ya que representa aproximadamente un tercio de estos casos.
La enfermedad suele comenzar durante los primeros meses de vida. El desafío para las familias es que sus manifestaciones pueden ser inespecíficas y confundirse con molestias habituales de la primera infancia, lo que puede demorar la llegada a un diagnóstico adecuado.
Campaña gratuita para detectar la APLV
Con el objetivo de favorecer la detección temprana, la AAAeIC pondrá en marcha una campaña nacional de consultas gratuitas, tanto virtuales como presenciales, con profesionales especializados de distintos puntos del país.
Las familias podrán solicitar un turno desde el lunes 31 de agosto hasta el viernes 4 de septiembre.
Para hacerlo deberán ingresar a www.pedirturno.com.ar y completar previamente un breve cuestionario orientado a identificar posibles síntomas compatibles con APLV.
Una vez realizado ese paso, podrán reservar una consulta con el especialista disponible más cercano para la semana comprendida entre el lunes 7 y el viernes 11 de septiembre, en el marco de la Semana de la APLV.
¿Qué síntomas pueden generar una alerta?
La APLV puede manifestarse de distintas maneras y no todos los bebés presentan los mismos síntomas.
Entre las señales mencionadas por la AAAeIC se encuentran:
- Llanto sostenido.
- Regurgitaciones frecuentes.
- Diarrea o constipación.
- Cólicos intensos.
- Eczema o sarpullido.
- Sibilancias o pitidos al respirar.
- Moco o sangre en las heces.
- Dificultades para alimentarse.
La presencia de alguno de estos síntomas no significa necesariamente que el bebé tenga APLV. Cada manifestación puede responder a múltiples causas y, por eso, la evaluación debe quedar en manos de profesionales capacitados.
Por qué es importante llegar a un diagnóstico adecuado
Cuando la APLV no es identificada oportunamente, puede afectar el crecimiento, el estado nutricional y la calidad de vida del niño, además de generar preocupación e incertidumbre en su entorno familiar.
Otro aspecto que puede dificultar la identificación de la enfermedad es el momento en que aparecen los síntomas. Según la información difundida para la campaña, algunas manifestaciones pueden presentarse inmediatamente después de la ingesta, mientras que otras pueden aparecer varias horas o incluso días más tarde.
Esto puede hacer que resulte difícil relacionar determinados síntomas con la alimentación del bebé.
“Con esta campaña gratuita, como sociedad científica queremos facilitar el acceso a una evaluación especializada y promover un diagnóstico temprano y de certeza de esta enfermedad cuando existen signos compatibles”, explicó la Dra. Silvana Monsell, médica pediatra especialista en alergia e inmunología clínica y presidenta de la AAAeIC.
La especialista remarcó además la importancia de evitar tanto el subdiagnóstico como el sobrediagnóstico, para que reciban tratamiento quienes realmente lo necesitan.
¿Cómo se diagnostica la alergia a la leche de vaca?
El diagnóstico debe ser realizado por profesionales capacitados, quienes tienen en cuenta la historia clínica, los síntomas y la evolución del paciente para determinar si existe una alergia alimentaria y cuál es la estrategia terapéutica más adecuada.
De acuerdo con la información de la AAAeIC, el tratamiento suele contemplar la eliminación de la proteína de la leche de vaca de la alimentación, procurando mantener siempre un adecuado aporte nutricional.
Cuando el bebé recibe lactancia materna, la recomendación es mantenerla siempre que sea posible. En los casos en que esto no sea posible, existen fórmulas medicamentosas específicamente desarrolladas para estas situaciones.
La entidad también señala que la microbiota intestinal de los lactantes con APLV puede presentar diferencias respecto de la de los bebés sanos. En quienes reciben fórmulas medicamentosas, se plantea la posibilidad de utilizar aquellas que contienen prebióticos y probióticos, con el objetivo de modular la microbiota.
Ante la duda, consultar con un especialista
Desde la AAAeIC remarcaron que las familias que detecten síntomas que les generen preocupación deben realizar una consulta profesional, en lugar de modificar por cuenta propia la alimentación del bebé.
Una evaluación especializada permitirá confirmar o descartar la APLV y evitar tanto que la enfermedad pase inadvertida como la realización de tratamientos o restricciones alimentarias innecesarias.
Ya se pueden obtenerse turnos gratuitos para la Primera Campaña Nacional de Detección de Alergia a la Proteína de la Leche de Vaca en bebés y niños pequeños. Participan hospitales y consultorios de 15 provincias del país (Buenos Aires, Chaco, CABA, Córdoba, Corrientes, Entre Ríos, Formosa, La Pampa, Mendoza, Misiones, Neuquén, Río Negro, Santa Fe, Tiera del Fuego y Tucumán). Es una iniciativa de la Asociación Argentina de Alergia e Inmunología Clínica (AAAeIC).

