Ansiedad: cuándo deja de ser una preocupación cotidiana y requiere atención
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Los trastornos de ansiedad son los problemas de salud mental más frecuentes en el mundo. En 2023 afectaron a unas 470 millones de personas. Los síntomas suelen comenzar durante la infancia o la adolescencia y existen tratamientos eficaces, aunque solo una de cada cuatro personas que los necesita accede a ellos.
Sentir ansiedad frente a una situación determinada es una experiencia habitual. Puede aparecer antes de un examen, una entrevista laboral, un cambio importante o ante una situación que genera incertidumbre.
El problema aparece cuando el miedo o la preocupación se vuelven intensos, excesivos y difíciles de controlar, se mantienen durante largos períodos y comienzan a interferir en la vida cotidiana.
Según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), los trastornos de ansiedad son los trastornos mentales más frecuentes. En 2023 afectaron a unas 470 millones de personas, equivalentes al 5,8% de la población mundial.
Las mujeres presentan una mayor probabilidad de desarrollar estos trastornos que los hombres y, en muchos casos, los primeros síntomas aparecen durante la infancia o la adolescencia.
¿Cómo se manifiestan?
Los trastornos de ansiedad pueden presentarse de distintas maneras. Algunas personas experimentan una preocupación persistente por situaciones cotidianas, mientras que otras atraviesan crisis repentinas de miedo intenso o evitan determinados lugares y situaciones.
Entre los síntomas pueden aparecer:
- dificultad para concentrarse o tomar decisiones;
- irritabilidad, tensión o inquietud;
- náuseas o malestar abdominal;
- palpitaciones;
- sudoración, temblores o tiritones;
- dificultades para dormir;
- sensación de peligro inminente, pánico o fatalidad.
También puede producirse una tendencia a evitar aquellas situaciones que generan ansiedad.
La OMS señala que estos trastornos pueden afectar la vida familiar, social, escolar y laboral. Además, pueden presentarse junto con depresión y problemas relacionados con el consumo de sustancias.
No existe un solo tipo de ansiedad
Los trastornos de ansiedad comprenden diferentes cuadros. Entre los principales se encuentran:
Trastorno de ansiedad generalizada: se caracteriza por una preocupación persistente y excesiva frente a diferentes situaciones de la vida cotidiana.
Trastorno de angustia: aparecen crisis de angustia y temor a que vuelvan a producirse.
Trastorno de ansiedad social: implica un miedo intenso frente a situaciones sociales en las que la persona puede sentirse observada, humillada, avergonzada o rechazada.
Agorafobia: genera miedo y preocupación ante situaciones en las que la persona puede sentirse atrapada, indefensa o sin posibilidad de recibir ayuda.
Ansiedad por separación: se presenta como una preocupación excesiva ante la separación de personas con las que existe un vínculo emocional estrecho.
También existen las fobias específicas y el mutismo selectivo, que afecta principalmente a niños y se caracteriza por la imposibilidad persistente de hablar en determinadas situaciones sociales pese a poder hacerlo en otros contextos.
Una misma persona puede presentar más de un trastorno de ansiedad.
¿Por qué aparecen?
Los trastornos de ansiedad no tienen una única causa. Según la OMS, intervienen factores sociales, psicológicos y biológicos que interactúan entre sí.
El riesgo puede aumentar después de atravesar experiencias adversas, como abusos, pérdidas importantes u otras situaciones de fuerte impacto.
La salud física y la salud mental también están relacionadas. Algunas enfermedades pueden aumentar la ansiedad y, a su vez, determinados efectos asociados a la ansiedad pueden influir sobre la salud física.
Por eso, cuando los síntomas son persistentes o afectan la vida cotidiana, es importante realizar una evaluación profesional.
Hay tratamientos eficaces
La OMS señala que existen diferentes tratamientos eficaces para los trastornos de ansiedad. Las intervenciones psicológicas constituyen una parte fundamental de la atención.
Entre las terapias que cuentan con mayor respaldo científico se encuentran las basadas en principios de la terapia cognitivo-conductual, incluida la terapia de exposición en determinados trastornos.
Estos tratamientos pueden realizarse de manera individual o grupal, presencialmente o mediante herramientas digitales, según las necesidades y posibilidades de cada persona.
En algunos casos también pueden utilizarse medicamentos, incluidos determinados antidepresivos. La elección del tratamiento depende de cada situación y debe ser realizada por profesionales de la salud.
La OMS desaconseja, en general, el uso de benzodiazepinas como tratamiento prolongado de los trastornos de ansiedad debido a su potencial de dependencia y a su limitada eficacia a largo plazo.
El acceso al tratamiento sigue siendo un desafío
A pesar de que existen tratamientos eficaces, el acceso continúa siendo limitado.
La OMS estima que solo alrededor del 27,6% de las personas que necesitan tratamiento para un trastorno de ansiedad reciben atención.
Entre las barreras aparecen la falta de información sobre estos problemas de salud, el estigma, la escasez de profesionales capacitados y la insuficiente inversión en servicios de salud mental.
Hábitos que pueden ayudar
El cuidado cotidiano también puede contribuir al bienestar y complementar el tratamiento indicado por profesionales.
Entre las recomendaciones se encuentran mantener horarios regulares de sueño y alimentación, realizar actividad física, reducir o evitar el consumo de alcohol y no utilizar drogas, además de practicar técnicas de relajación y respiración.
La meditación de atención plena o mindfulness también puede ser una herramienta para algunas personas.
Estas estrategias no reemplazan la evaluación ni el tratamiento profesional cuando existe un trastorno de ansiedad.
Cuándo pedir ayuda
No toda preocupación significa que exista un trastorno de ansiedad. La diferencia está, entre otros aspectos, en la intensidad, la duración y el impacto que tienen los síntomas sobre la vida cotidiana.
Cuando el miedo o la preocupación son difíciles de controlar, se mantienen en el tiempo, generan un sufrimiento significativo o llevan a evitar actividades, lugares o vínculos, es recomendable consultar con un profesional de la salud.
El objetivo no es aprender simplemente a “aguantar” la ansiedad. Los trastornos de ansiedad pueden tratarse y recibir atención adecuada puede ayudar a recuperar actividades y espacios de la vida cotidiana que fueron afectados por los síntomas.

