A 89 años de la inauguración del Puente Blanco entre Diamante y Puiggari
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El 5 de octubre de 1937 quedó inaugurado el puente de Barranca Blanca, una obra que durante décadas fue reclamada para mejorar las comunicaciones entre Diamante y la zona de Puiggari. Antes hubo puentes precarios, gestiones municipales y reclamos vinculados con el tránsito y la producción.
El 5 de octubre de 1937 se inauguró el denominado Puente Blanco o Puente de Barranca Blanca, sobre el arroyo de la Ensenada, uniendo la zona de Diamante con Puiggari. La obra permitió mejorar una comunicación que durante décadas había estado condicionada por el estado de los caminos y la precariedad de los cruces sobre los cursos de agua de la región.
Un problema que atravesó décadas
Desde los primeros años de organización municipal de Diamante, el estado de los caminos vecinales fue una preocupación recurrente. Las dificultades se hacían especialmente visibles durante las épocas de cosecha, cuando los caminos en malas condiciones complicaban el traslado de la producción y las comunicaciones.
Las comisiones de Puentes y Caminos de los distintos departamentos impulsaron distintas obras para intentar resolver estos inconvenientes. En varios puntos se construyeron puentes de madera y alcantarillas, aunque muchas de esas soluciones tuvieron carácter provisorio.
Uno de los antecedentes fue el puente sobre el arroyo Barrenechea. En 1917, debido al deterioro de la estructura de madera existente, se reclamó su reconstrucción, ya que el paso hacia Crespo, Ramírez y otras localidades se había vuelto prácticamente imposible.
Ese mismo año, el presidente municipal de Diamante, Guillermo Chá, gestionó ante el gobernador Laurencena la finalización de un puente sobre el arroyo de la Ensenada, en el paraje conocido como Barranca Blanca.
La obra estaba vinculada además con el Ferrocarril del Este, que había construido allí un puente provisorio de madera. La falta de materiales había impedido completar los trabajos y el servicio ferroviario había quedado limitado hasta Kilómetro 4, actual Strobel.
Los reclamos continuaron
En 1918, el gobernador Luis Etchevehere comunicó a la Comisión Municipal que el puente sobre el arroyo Barrenechea estaría terminado el 10 de noviembre y que sería habilitado poco después. Sin embargo, la construcción de una estructura definitiva en Barranca Blanca continuó pendiente.
En 1922, Leonidas Cardoso, quien estaba a cargo del gobierno municipal de Diamante, retomó las gestiones ante el diputado nacional Herminio Quiróz. El objetivo era conseguir una solución para el cruce sobre el arroyo de la Ensenada, ubicado a unos 20 kilómetros de Diamante. En ese lugar existía un puente provisorio de madera construido por el Ferrocarril del Este, pero las condiciones del paso seguían generando dificultades para la circulación.
Durante los años siguientes se sucedieron distintas soluciones de carácter precario hasta que finalmente se concretó la construcción de una estructura permanente.
Una obra inaugurada en 1937
El 5 de octubre de 1937 quedó inaugurado el Puente Blanco, también conocido como Puente de Barranca Blanca. Para la época representó una obra de importancia para las comunicaciones de la región y permitió contar con un cruce permanente entre las zonas de Diamante y Puiggari.
La inauguración fue el resultado de dos décadas de gestiones y reclamos, en los que participaron autoridades municipales, provinciales y nacionales, junto con las necesidades planteadas por quienes utilizaban diariamente los caminos de la zona.
A 89 años de aquella inauguración, el Puente Blanco forma parte de la historia de la infraestructura vial y de las comunicaciones de una región cuyo desarrollo estuvo estrechamente ligado a la posibilidad de conectar sus centros urbanos y áreas productivas.

