El borrador de la historia
A 39 años de la histórica visita de Juan Pablo II a Paraná, un acontecimiento que registró Paralelo 32
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El 9 de abril de 1987 quedó grabado como una fecha de profunda significación para la comunidad católica y para la historia de la ciudad de Paraná. Ese día, en el marco de su segunda visita a la Argentina, el papa Juan Pablo II arribó a la capital entrerriana, generando una movilización multitudinaria y una emoción colectiva que aún perdura en la memoria de los fieles.
Una llegada que conmovió a la ciudad
El Sumo Pontífice fue recibido en el aeropuerto de Paraná por el entonces arzobispo Estanislao Esteban Karlic, junto a autoridades provinciales y municipales. Tras descender del avión, abordó el tradicional “Papamóvil” y recorrió el trayecto hasta el palco principal, acompañado por una multitud que lo saludaba con fervor.
La escena estuvo marcada por expresiones de fe, emoción y cercanía, en un evento que constituyó la primera visita papal a la ciudad y uno de los momentos más trascendentes de su historia reciente.
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El mensaje espiritual y social
En la cobertura realizada por Paralelo32, monseñor Karlic reflexionó sobre el significado de la visita, definiéndola como “una urgencia de encontrarnos con Dios” y una oportunidad para renovar la vida espiritual del pueblo.
El arzobispo destacó además el carácter evangelizador del viaje papal, subrayando la intención de llevar el mensaje del Evangelio a la cultura contemporánea y promover valores como la solidaridad, la justicia social y el diálogo.
En ese contexto, la presencia del Papa también se proyectó hacia distintos ámbitos de la sociedad, incluyendo el mundo del trabajo, la juventud y el diálogo ecuménico entre distintas confesiones religiosas.
¿Qué trae la visita del Papa, Monseñor Karlic?
El arzobispo de Paraná, Mons. Estanislao Esteban Karlic, habló sobre la influencia de la visita del Papa en la Iglesia, en las instituciones gubernamentales, los gremios, la juventud y en la relación católicos - evangélicos.
Dialogar con Monseñor fue siempre para nosotros una oportunidad de trabajo, de reflexión, de descanso o de celebración. Hay una serenidad que se transmite en su rostro cuando habla, afrontando los temas, una sustancia que puede iluminar.
Pero esta vez lo habíamos visto particularmente ilusionado. Era evidente que la visita del jefe de la Iglesia Romana por primera vez en la historia a Paraná, lo hacía plenamente feliz y obligaba a esta primera pregunta:
P. 32 - ¿Qué significa la visita del Santo Padre a su arquidiócesis, para su carrera sacerdotal, pero fundamentalmente para su vida espiritual?
Mr. K. - “Una urgencia de encontrarnos con Dios, con la vida y el destino espiritual del pueblo. A eso debe llevarnos la visita del Señor de misión, re-evangelizar, para ayudar a todos los hermanos a encontrar su camino de salvación”.P. 32 - ¿Cuál es el carácter principal que tendrá esta visita del Papa?
Mr. K. - “Yo diría así: tomando las palabras del Papa y continuando un poco la respuesta a la primera pregunta suya; el Papa quiere predicar el Evangelio para la cultura de nuestro tiempo. Precisamente, reclamar de nosotros la evangelización de la cultura”.P. 32 - No cree Ud. que la entrevista con los gremios intensificará el poder sindical en la Argentina?
Mr. E.R. - “La presencia del Papa en el mundo del trabajo, tanto empresario como en el obrero quiere ser una presencia evangelizadora y por lo tanto una promoción de todo lo que sea válido.Es conciencia de la dignidad de trabajo y el derecho a agremiarse para vivir la justicia. El derecho y el deber de vivir en la solidaridad de los agremiados y también de una solidaridad universal. Porque todos los agremiados en nuestros campos reunirán solidarizándonos. En este caso estamos hablando de las agremiaciones no solamente por intereses particulares, sino para que por ese interés particular se contribuya al interés universal. Todo lo que se haga como obra es mucho mejor para el Santo Padre”.
P. 32 - En un momento en que está próxima a sancionarse la reforma de la Constitución (que será más pluralista desde el punto de vista religioso) y también está próxima la sanción de la Ley de Divorcio, ¿cree que la visita del Santo Padre influirá en las futuras decisiones gubernamentales en tal sentido?
Mr. E. K. - “El Papa siempre trae el propósito de predicar el Evangelio con su contenido y lo ofrece a cada pueblo según su situación y sus problemas. Lo que nosotros queremos es que esa enseñanza haga pensar a los hombres, con nueva luz.Por eso siempre la esperanza nuestra es que la enseñanza del Santo Padre ilumine los corazones, los haga muy correctos, muy auténticos y así sitúen las cosas que tienen entre manos. Esa es siempre nuestra esperanza”.
P. 32 - ¿Qué resultado cree usted que puede obtener el encuentro ecuménico programado, en un momento en que “los hermanos separados” (como llama el II Concilio del Vaticano a los evangélicos o mal llamados protestantes) se sienten heridos por voces que los tratan a todos como sectas, en una confusión que no reconoce excepciones?
Mr. E.K. - “De lo que yo conozco, habrá encuentros con los que no comparten la fe católica y esos encuentros generalmente son muy saludables, porque hacen presente el nuevo propósito de la Iglesia de acercarse y mantener el diálogo tan difícil. Pero se quiere mantener vigente el propósito expresado en el Concilio Vaticano, que advirtió que usted conoce ya aun cuando se han hecho pocos esfuerzos que se han hecho por él.“El Papa lo va a realizar en estos encuentros, con todos nosotros; no solamente con los que se encuentren en ese momento, sino que también va a hacer una interpelación a nosotros para que nos hagamos un examen de conciencia para ver si estamos realmente haciendo de todo lo que podemos en esta búsqueda del diálogo, en este encuentro que el Vaticano nos pide que hagamos y que él seguramente va a reiterar como exigencia, como pedido, porque lleva el Concilio Vaticano muy adentro suyo, puesto que él ha sido uno de sus gestores”.
P. 32 - La nueva encíclica de J.P. 29 que conocemos conocida esta semana, parece marcar una tendencia a reforzar la conciencia mariana en el catolicismo. ¿Usted lo ve así?
Mr. E.K. - “Sin duda, y a mí me parece que esta encíclica se debe conectar con el comienzo del Año Mariano, el 7 de Junio. Y a mí me parece importante decir esto: que todo lo que tiene de profundo, íntimo, que tiene la devoción mariana, es una afirmación de la dimensión de la Encarnación. En este sentido, nosotros creemos que Jesucristo ha nacido de María y eso significa que ha asumido una naturaleza humana nuestra, nuestra historia. Entonces, hablar de María es hablar de…”
Un discurso que interpeló al mundo del trabajo
Días después, el 11 de abril, el Pontífice encabezó un encuentro con empresarios en el estadio Luna Park, donde pronunció un discurso centrado en la responsabilidad social y ética del sector.
Ante unos 7.000 asistentes, el Papa exhortó a construir una economía con rostro humano, en la que el capital esté al servicio del hombre. “La misión de la Iglesia no es dar soluciones técnicas, sino iluminar las conciencias”, expresó.
Durante su intervención, se permitió además apartarse en varias ocasiones del texto preparado, improvisando reflexiones que generaron una fuerte repercusión entre los presentes. Entre ellas, destacó la idea de que “puede más la riqueza del amor que el amor a la riqueza”, frase que fue ampliamente ovacionada.
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Un gesto que rompió el protocolo
Uno de los momentos más recordados de aquella jornada fue un gesto espontáneo del Pontífice que rompió el estricto protocolo de seguridad. En medio del encuentro, se acercó a un niño entre la multitud y, para alcanzarlo, llegó incluso a treparse a una valla, desatando la emoción del público.
El episodio reflejó el estilo cercano y humano de Juan Pablo II, aunque también generó preocupación entre los encargados de su seguridad.
Con el Papa en el Luna Park
Improviso cuatro acotaciones a su discurso y hasta trepó una valla para acariciar a un niño. “Paralelo 32” participó del acto
Unos 7.000 empresarios estaban para escuchar al Papa Juan Pablo II durante su encuentro con los empresarios entrerrianos, en el Luna Park de Buenos Aires, el sábado 11 del corriente.
Paralelo 32 estuvo presente, donde el Pontífice se apartó en cuatro ocasiones del texto escrito, haciendo observaciones espontáneas que en algunos casos tuvieron el valor del compromiso profundo y del sabor de la oportunidad.Su discurso actualizó deberes y obligaciones del empresariado, exhortando a la creatividad, al desarrollo y a la justicia distributiva. Se afirmó en el concepto de esperanza.
En la encíclica Laborem exercens y aunque no faltaron los conceptos de condenación programática para la empresa, el mensaje fue esencialmente evangelístico. Juan Pablo II lo había advertido desde el principio al expresar: “¿Sabéis bien que la misión de la Iglesia y del Papa no es dar soluciones técnicas a los problemas socioeconómicos. Pero sí forma parte de su misión iluminar las conciencias de los hombres…”.
El jefe de la grey católica abogó por un capital al servicio del hombre y el hombre al servicio del capital, lo cual constituyó el eje de su muy aplaudida pieza oratoria.
Fuera de discurso
El Papa había incluido en este discurso para los empresarios, algunas verdades bíblicas de las que pueden sonar para muchos como látigo en la cerviz. Como aún ellas fueron aplaudidas, por lo menos en una oportunidad, se apartó del discurso para manifestar su asombro de encontrar tanta receptividad en los párrafos que había creído serían más resistidos.
En uno de esos pasajes exhortó a “no olvidar nunca que lo realmente peligroso son las tentaciones que pueden adormecer vuestra conciencia…”
Primero el reino
Más adelante, al decir que los empresarios no se produjeron corriendo afanosamente detrás de las conquistas materiales, citó otro versículo bíblico: “Buscad primero el Reino de Dios y su justicia y lo demás os será dado por añadidura”.
Un cerrado aplauso le impidió continuar su discurso, sorprendiendo a todos nuevamente, ante lo cual dejó otra vez el papel con un lado para decir: “Muchas gracias por ser tan sensibles para con este nuevo sistema de economía que les propongo”, luego de renovados aplausos agregó que se trata de una “economía más grande, que es la del Reino de Dios”.
Otros pasajes
En otras dos oportunidades, cuando el Papa citó versículos de los Evangelios, el resultado fue similar, a pesar de la profunda exigencia espiritual que reclaman la aplicación práctica de dichas enseñanzas.
Por ejemplo, fue muy aplaudido cuando afirmó que “puede más la riqueza del amor que el amor a la riqueza”. Y cuando citó: “¿De qué aprovechará al hombre ganar el mundo entero si se pierde a sí mismo?”, el público le tributó otra ovación. El Pontífice improvisó entonces que “no podía faltar esta cita, cuando quien habla es el Papa, responsable de una economía divina y superior”.
En términos del reino
Ya al final de su mensaje, expresó que “únicamente Dios puede dar a vuestro trabajo y vuestras iniciativas su verdadera dimensión; aquella que da lugar al crecimiento auténtico, expresable no solo en términos económicos, sino en frutos de paz, concordia y solidaridad humana. (Algo también habrá que aceptar que a nosotros nos cuesta reconocer: esto, en términos humanos, podría decirse también en términos del Reino de Dios).
Trepado sobre la valla
Cuando el Pontífice visitó el recinto, hizo algo inesperado y hasta no aceptado por el estricto protocolo. Saludó a muchos invitados de la primera fila, hasta que se acercó al único niño que había en la multitud y lo tomó en brazos ante la emoción del público.
Paralelo 32 estaba a escasos tres o cuatro metros de la escena. No es frecuente que los empresarios asistan acompañados por niños, pero la excepción existió (no conocemos a la Argentina sin excepciones) y apareció en ese momento una madre enarbolando a su bebé. Juan Pablo II se acercó, salvó esfuerzos del Papa y de la mujer, acercamiento dificultoso. El Papa lo resolvió trepando al primer caño del vallado para acariciar al niño en su cabeza.
Pudimos ver la desesperación en los ojos de los responsables de su seguridad. Se intercambiaron en voz baja órdenes y reproches. Un resbalón por aquel alambre pudo haber provocado un mal momento histórico con graves consecuencias para los hombres encargados de la custodia. Felizmente todo fue como debió ser y nos quedamos con el tierno gesto, que sirvió para que el entorno dijera “basta” y sacara al Santo Padre inmediatamente por una salida que no estaba prevista en el protocolo.
Cabe acotar que en uno de los actos en que participó, sus organizadores deseaban preparar un coro de niños, pero los responsables del protocolo papal lo rechazaron considerando que el Pontífice se emociona y va al encuentro de los chicos, contraviniendo todo lo preestablecido y las normas de seguridad.
Un legado vigente
A casi cuatro décadas de aquel acontecimiento, la visita del Papa sigue siendo recordada como un hito que trascendió lo religioso para convertirse en un hecho cultural y social de gran impacto.
Su mensaje, centrado en la dignidad humana, la justicia social y la fe, continúa vigente, al igual que el recuerdo de una jornada en la que Paraná fue protagonista de un momento histórico para la Iglesia y para el país.

