Sociedad
Villaguay vivió una noche de fe con el tradicional Vía Crucis Viviente
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La ciudad de Villaguay fue escenario, en la noche del jueves 2 de abril, de una de sus expresiones religiosas más significativas: el tradicional Vía Crucis Viviente, organizado por la parroquia Santa Rosa de Lima, que convocó a una multitud de vecinos y fieles en una jornada cargada de emoción, espiritualidad y participación comunitaria.
La actividad comenzó con una procesión que partió desde el templo parroquial, donde la comunidad se reunió en oración para dar inicio al recorrido. En un clima de profundo recogimiento, los participantes avanzaron por distintas calles de la ciudad hasta llegar a la intersección de Balcarce y Mateu, donde se desarrolló la representación escénica de la Pasión de Cristo.
La puesta en escena estuvo bajo la dirección del profesor Horacio Díaz, quien junto a un nutrido grupo de vecinos y actores locales logró recrear cada una de las estaciones con notable realismo y sensibilidad. El papel de Jesús fue interpretado por el joven Robertino Pasarela, integrante del grupo de teatro que conduce Díaz, cuya actuación conmovió al público presente por su compromiso y entrega.
La convocatoria superó las expectativas de los organizadores, con una importante cantidad de vecinos que acompañaron tanto el recorrido como la representación. Además, las condiciones climáticas resultaron favorables, lo que permitió el normal desarrollo de toda la actividad.
Más allá de lo artístico, el evento tuvo un profundo sentido evangelizador. A través de la recreación de la Pasión y muerte de Cristo, se generó un espacio de reflexión y encuentro espiritual, acercando a la comunidad a uno de los momentos centrales de la fe cristiana.
El Vía Crucis culminó alrededor de las 22 horas, dejando un balance altamente positivo en términos de organización y participación. Desde la parroquia destacaron el compromiso de todos los que hicieron posible la actividad, incluyendo a quienes trabajaron en el vestuario, los actores y colaboradores, así como el acompañamiento del párroco Marcelo Bravo y del vicario, padre Julián Rodríguez, impulsores de esta iniciativa.
De este modo, Villaguay volvió a vivir una noche especial donde la fe, el arte y la comunidad se unieron para mantener viva una tradición que trasciende generaciones.

