Una identidad productiva basada en la diversidad y la pequeña propiedad
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El ingeniero y dirigente agropecuario Alfredo Bel destacó el perfil mixto de los productores, el peso de la avicultura y la herencia inmigratoria • El rol de las PyMEs rurales en el arraigo provincial.
Victoria.- En el marco del Foro de Política Pública denominado “Reivindicar lo Nuestro para Controlar el Futuro”, que tuvo lugar una charla debate el pasado 17 de septiembre, el ingeniero Alfredo Bel analizó el perfil productivo de la provincia y sostuvo que Entre Ríos posee una matriz agropecuaria y un entramado social que la diferencian de manera sustancial del resto del país.
Durante su exposición, el especialista y referente del gremialismo rural destacó que la coexistencia de múltiples economías regionales sobre pequeñas y medianas extensiones de tierra, es la principal marca de identidad local.
Entrevistado por Paralelo 32, Bel explicó que esta particularidad no es un fenómeno reciente, sino el resultado de un proceso histórico iniciado durante las políticas de colonización del siglo XIX. “Entre Ríos tiene una riquísima diversidad en las actividades, que viene desde Urquiza en adelante. Cuando se abrió la colonización, se dio lugar al ingreso de actividades como la vitivinicultura y la apicultura, que llegaron a las colonias y comenzaron a desarrollarse, dándonos una identidad distinta”, señaló.
Según el dirigente, la escala de las explotaciones y la versatilidad de los trabajadores rurales continúan siendo el motor del campo entrerriano. “Ningún productor en Entre Ríos es específico de una sola actividad; es un productor siempre mixto, con una vocación de arraigo y muy cercano a su lugar”, afirmó, al tiempo que repasó el abanico productivo que abarca desde la ganadería en las islas y en el norte provincial hasta el arroz, la forestación, la citricultura y la horticultura.
El peso de la avicultura y la herencia cultural
Al abordar el mapa económico actual, Bel remarcó el liderazgo de la producción avícola dentro del territorio provincial. “Hoy la avicultura, tanto de pollo como de huevo, es la actividad económica principal en Entre Ríos, con un gran número de actores involucrados”, precisó, haciendo hincapié en la capacidad de generar empleo y fijar población en pequeñas comunidades y parajes rurales.
En esa misma línea, recordó emprendimientos históricos que reflejan la creatividad del productor local frente al paulatino fraccionamiento de la tierra. “Esa vocación de granja está ligada a unidades productivas más chicas. En su momento, Valle María llegó a ser la capital nacional del pelo de angora, donde los productores tenían conejos en media hectárea”, ejemplificó sobre la búsqueda constante de alternativas intensivas.
Respecto de la cadena arrocera, indicó que, aunque Corrientes ha ganado terreno en volumen cosechado, Entre Ríos conserva el liderazgo industrial. “Somos la principal provincia en cuanto a capacidad para industrializar y comercializar el arroz, agregándole valor e innovando en productos específicos, como los destinados al segmento celíaco”, explicó.
Finalmente, el profesional vinculó esta cultura del trabajo con las corrientes migratorias de italianos, alemanes del Volga y la comunidad judía que poblaron la región. “Ese crisol de razas le dio forma a la provincia. La división natural de los campos por herencia hizo que los lotes se redujeran, pero la gente se anima a trabajarlos. Esa vocación de producir y diversificar es lo que nos sostiene”, concluyó.

