Tecnología que se descarta: cómo gestionar los residuos electrónicos en Crespo
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La ciudad recibe residuos de aparatos eléctricos el primer miércoles de cada mes en el Parque Ambiental. Televisores, computadoras, celulares, impresoras y electrodomésticos forman parte de una corriente de residuos que crece a nivel mundial y requiere tratamientos específicos.
Cambiar un televisor porque dejó de recibir actualizaciones, reemplazar una computadora por un modelo más nuevo o descartar un electrodoméstico que ya no funciona son situaciones cada vez más habituales. El problema aparece cuando esos equipos dejan de ser utilizados y no tienen un destino adecuado.
Los Residuos de Aparatos Eléctricos y Electrónicos (RAEE) constituyen una de las corrientes de residuos que más crece a nivel mundial. Según el Global E-waste Monitor 2024, elaborado por Naciones Unidas, en 2022 se generaron 62 millones de toneladas de residuos electrónicos y la proyección indica que esa cifra llegará a 82 millones de toneladas en 2030.
El informe vincula el crecimiento con distintos factores, entre ellos el avance tecnológico, el mayor consumo de dispositivos, los ciclos de vida más cortos, las dificultades para reparar algunos equipos y las limitaciones de los sistemas de gestión y reciclaje.
En este contexto, Crespo cuenta con un sistema específico para evitar que estos elementos terminen mezclados con los residuos domiciliarios.
¿Dónde llevar los residuos electrónicos en Crespo?
Desde junio de 2026, el punto de recepción funciona en el Parque Ambiental, ubicado en Alemanes del Volga y Democracia. La recepción se realiza el primer miércoles de cada mes, de 8:00 a 12:00.
El municipio clasifica los elementos recibidos en tres grandes grupos:
Línea Marrón: televisores, radios, videocaseteras, equipos de música e instrumentos musicales, entre otros aparatos electrónicos de consumo.
Línea Gris: computadoras y equipos informáticos y de telecomunicaciones, además de impresoras, escáneres, servidores, copiadoras, proyectores, teclados, mouse y otros periféricos.
Línea Blanca: heladeras, aires acondicionados, equipos de calefacción eléctrica, lavavajillas, cocinas, lavarropas y secarropas, además de pequeños electrodomésticos como aspiradoras, tostadoras, batidoras y cafeteras.
La recomendación es no colocar estos elementos junto con los residuos domiciliarios comunes ni desarmarlos para recuperar materiales en casa.
De Crespo a una planta especializada
La gestión de los RAEE en la ciudad se complementó este año con un convenio entre la Municipalidad de Crespo y Milpos, empresa especializada en el reciclaje y tratamiento de residuos eléctricos y electrónicos. Los materiales acopiados son trasladados a Campana, provincia de Buenos Aires, donde reciben procesos de refuncionalización, recuperación y tratamiento.
El objetivo es recuperar aquellos materiales que pueden volver a utilizarse como materias primas y garantizar un tratamiento adecuado para los componentes que requieren procesos específicos. “El objetivo es disminuir la cantidad de materiales que terminan en el relleno sanitario”, explicó el intendente Marcelo Cerutti al presentar el convenio.
Desde el Área de Educación Ambiental, Raquel Gorostiaga recordó que Crespo trabaja con la recolección de residuos electrónicos desde 2015 y que durante los últimos años estos materiales fueron acopiados en el Parque Ambiental.
Una corriente de residuos que requiere otro tratamiento
Los aparatos eléctricos y electrónicos pueden contener materiales recuperables, pero también componentes que requieren una gestión específica. Por eso, su disposición junto con los residuos comunes puede generar problemas ambientales y desaprovechar recursos que podrían volver al circuito productivo.
El informe de Naciones Unidas advierte que en 2022 solamente el 22,3% de los residuos electrónicos generados en el mundo fue documentado como correctamente recolectado y reciclado. Para 2030, si la tendencia continúa, esa proporción podría caer al 20%.
El mismo informe señala que los residuos electrónicos contienen materiales de valor y también sustancias potencialmente peligrosas, por lo que mejorar su recolección y reciclaje tiene beneficios ambientales y económicos.
El problema de la obsolescencia
Uno de los desafíos está relacionado con la velocidad con la que cambia la tecnología. En algunos productos, el equipo puede continuar funcionando físicamente aunque deje de recibir actualizaciones de software o pierda compatibilidad con determinadas aplicaciones. Esto puede ocurrir, por ejemplo, con televisores inteligentes y otros dispositivos conectados.
La consecuencia es que un aparato que todavía tiene vida útil puede quedar limitado por cuestiones de software o compatibilidad. Frente a este escenario, extender la vida útil de los dispositivos mediante reparación, actualización o reutilización puede contribuir a reducir la generación de residuos. Y cuando el equipo ya no puede seguir utilizándose, una gestión diferenciada permite recuperar parte de sus materiales.
Una opción concreta para los vecinos
El sistema de Crespo busca que ese último paso no termine en el relleno sanitario. Quienes tengan en sus hogares un televisor viejo, una computadora que ya no funciona, una impresora, un equipo de música, una heladera u otro aparato eléctrico o electrónico fuera de uso pueden llevarlo al Parque Ambiental el primer miércoles de cada mes, de 8:00 a 12:00.
La propuesta combina así dos objetivos: reducir la cantidad de residuos que llegan al relleno sanitario y recuperar materiales que todavía pueden tener valor para otros procesos productivos.
En una sociedad donde cada vez hay más dispositivos eléctricos y electrónicos, la pregunta ya no es solamente qué comprar o cuándo cambiar un equipo. También importa qué hacemos con él cuando deja de ser útil.

