Alerta por un ‘Súper Niño’
Se anticipa un fenómeno climático muy complicado con lluvias extremas
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“Las condiciones críticas son los sistemas humanos que no están adaptados”, comentó a Paralelo32 el investigador Juan José Neiff • Se prevé un proceso de lluvias y crecidas extremas hacia fin de año en el Litoral y el NEA.
El investigador Juan José Neiff alertó sobre la posibilidad de producirse un ‘Súper Niño’, fenómeno climático de El Niños en su versión más extrema, que para el Cono Sur del continente significaría lluvias muy intensas con directa incidencia en las actividades agropecuarias y grandes crecidas de los ríos de la cuenca del Plata, afectando a las comunidades ribereñas.
El investigador del Conicet, experto en ecología de humedales, dijo que la versión extrema de El Niño-Oscilación Sur (ENOS) está en gestación y podría alcanzar magnitudes históricas hacia finales de año.
Más de dos grados
Según Neiff, la llegada de un Super Niño se produciría porque la temperatura superficial del océano Pacífico ecuatorial ya se encuentra aproximadamente dos grados por encima del promedio histórico. Este calentamiento podría escalar hasta más de tres grados para finales de 2026 o inicios de 2027. Genera un aumento crítico en la evaporación y, por consiguiente, en el volumen de lluvias sobre el continente. Especialistas estiman que este fenómeno se consolidaría plenamente en los próximos meses, siendo comparable en intensidad al histórico evento registrado entre 1997 y 1998.
Neiff planteó un alerta sanitario en nuestra región, ya que el incremento de la humedad ambiental suele favorecer la proliferación de mosquitos vectores de enfermedades como el dengue.
Sistemas de defensas
En contacto con Paralelo32, el investigador del Conicet se refirió a lo que debe esperar nuestra provincia y la región NEA y Litoral.
“El sistema de defensas está construido para superar una creciente como la de 1997-98”, un ‘Súper Niño’ anterior, señaló el experto. “En tanto el río no supere esos niveles, estamos protegidos. En el caso de ciudades como Resistencia y Clorinda, las murallas de defensa, se complementan con sistemas de bombeo que sacan el agua de la ciudad en el caso de lluvias intensas. Resistencia tiene una situación más crítica por el río Negro, que atraviesa la ciudad. La provincia del Chaco ha construido un sistema para desviar las aguas del río Negro al río Salado cuando se producen crecientes extraordinarias. Todos estos sistemas tienen que estar funcionando perfectamente bien”.
Neiff agregó: “Pero también las rutas resultan exigidas, generalmente por el escurrimiento del agua, que algunas veces las corta o puede descalzar, alcantarillas y puentes”.
La cuenca del Plata
Sobre los tres ríos fundamentales de la cuenca del Plata, Paraná, Paraguay y Uruguay, recordó que “tienen su eje de escurrimiento en sentido norte, sur y recogen toda el agua que almacenan las lluvias en el pantanal y en la alta cuenca de los ríos Paraná e Iguazú. Tienen regímenes diferentes. El Paraguay es más gradual por la amortiguación que produce el pantanal de Mato Grosso en la alta cuenca. El Paraná tiene dos fuentes principales: una, el alto Parana; la otra es el Iguazú, aunque las crecientes pueden preverse con alguna anticipación”.
En el caso del Rio Uruguay “las pendientes del terreno son mayores; entonces el agua se concentra y escurre en tiempo más corto, lo que hace que las crecientes sean más rápidas y más difíciles de prever a lo largo de los días”, reseñó.
Sistemas naturales y humanos
“Los sistemas naturales están muy adaptados a los eventos El niño extraordinarios. Los árboles de sauce y de aliso, soportan más de mil días de suelo inundado durante una creciente grande. Los pajonales pueden quedar totalmente tapados de agua y se recuperan sin problemas. Grandes humedales, como el Iberá, tampoco sufren los fenómenos de inundación”, describió Neiff.
“Las condiciones críticas son los sistemas humanos que no están adaptados. Por ejemplo, la agricultura, la ganadería, la forestación, el turismo, que en un evento de gran magnitud resultan paralizados en alguna medida. Obviamente, los sistemas urbanos son vulnerables, la circulación en las calles, el taponamiento de las vías de desagüe, con recibos domésticos, la provisión de energía y a veces hasta de agua potable Es muy conveniente, alertar sin alarmar”, contrastó.
Dijo que todos los niveles de gobierno, nacional, provincial y municipal, “deben estar preparados para gestionar situaciones de crisis, recogiendo la experiencia que hemos obtenido en situaciones relativamente recientes de fenómenos El Niño”.
Neiff destacó que “también los ciudadanos, ‘doña Rosa’, deben posicionarse en lo que pueden ocurrir, cómo tener medios alternativos de transporte, atención asegurada para los niños y adultos mayores, medicamentos e insumos de primera necesidad pero no siempre fáciles de obtener durante periodos de crisis”.
“Debemos estar atentos a las alertas que genera el Servicio Meteorológico Nacional, y a la información que proviene de los centros internacionales de pronóstico, para estar al tanto de la evolución del clima, debido a la variabilidad que presentan estos fenómenos espacial y temporalmente”, finalizó el científico.

