Raúl Timerman analizó las fortalezas y los límites del gobierno de Milei
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El consultor político sostuvo que la estabilidad económica y la fragmentación opositora sostienen al oficialismo, pese al desgaste social y la recesión.
El escenario político argentino atraviesa un momento de fuertes contrastes. Mientras una parte de la sociedad continúa valorando la estabilidad macroeconómica, otra enfrenta dificultades vinculadas con los ingresos, el empleo y la actividad económica.
En ese contexto, el analista político Raúl Timerman, director del Grupo de Opinión Pública, analizó el presente del gobierno de Javier Milei durante una entrevista con Debate Abierto Radio Streaming y planteó cuáles son, a su entender, los factores que explican la persistencia del respaldo al oficialismo.
Según su diagnóstico, el Gobierno se sostiene principalmente sobre tres fortalezas: el control de la inflación y el dólar, el manejo de la conflictividad social y la fragmentación de la oposición.
Inflación, dólar y una oposición fragmentada
Timerman explicó que cuando la aprobación de la gestión cae como consecuencia de los problemas económicos, las deudas o la pérdida de poder adquisitivo, una parte del electorado vuelve la mirada hacia la oposición.
Sin embargo, sostuvo que la falta de una alternativa opositora consolidada termina favoreciendo nuevamente al Gobierno.
“Cada vez que la aprobación de gestión cae por el tema de las deudas, la situación económica o los ingresos que no alcanzan, la gente mira para el lado de la oposición, se decepciona y la aprobación de Milei vuelve a subir”, afirmó.
De acuerdo con los datos de encuestas mencionados durante la entrevista, la imagen del Presidente volvió a ubicarse cerca de los 38 puntos.
Al mismo tiempo, Timerman señaló que alrededor del 60% de los argentinos estaría a favor de un cambio total o parcial en el rumbo de las políticas actuales, aunque ese voto se encuentra dividido entre distintos sectores políticos.
Milei y Kicillof, los nombres que aparecen en escena
Para el analista, actualmente hay dos dirigentes instalados como posibles referencias presidenciales en la percepción espontánea del electorado: Javier Milei, con un 26%, y el gobernador bonaerense Axel Kicillof, con un 20%.
En ese escenario, consideró que uno de los principales beneficios políticos para el oficialismo es mantener una confrontación permanente con el mandatario bonaerense.
Timerman también cuestionó duramente al sector kirchnerista por sus críticas hacia Kicillof y calificó de “incomprensible” lo que considera un ataque interno contra quien, según su lectura, aparece como el candidato opositor con mayores posibilidades.
También descartó una eventual candidatura presidencial de Cristina Fernández de Kirchner y relativizó el papel de las PASO como mecanismo para ordenar liderazgos dentro del peronismo.
En ese sentido, recordó el proceso electoral de 2003 y la posterior consolidación del liderazgo de Néstor Kirchner, quien debió disputar políticamente con el duhaldismo.
La interna entre Milei y Villarruel
Otro de los ejes planteados por Timerman fue la existencia de diferencias dentro del propio espacio oficialista.
El analista describió un país dividido en dos grandes sectores. Por un lado, aproximadamente la mitad de la población que mantiene un buen nivel de vida o logra sostenerse con comodidad, favorecida por actividades como el petróleo, el gas, la minería, el agro y las finanzas.
Por otro, identificó a otro 50% que atraviesa mayores dificultades como consecuencia de la caída de la industria, la construcción y el comercio, sectores que consideró fundamentales para la generación de empleo masivo.
Para graficar esta situación, citó una frase del jesuita Rodrigo Sarazaga: “El conurbano no cabe en Vaca Muerta”.
La expresión apunta, según el análisis de Timerman, a que el crecimiento de sectores extractivos no necesariamente resuelve el problema del empleo urbano si paralelamente se deteriora el mercado interno.
“Un gobierno apatria”
En este punto, el consultor definió al gobierno de Milei como un “gobierno apatria” y marcó diferencias con otras expresiones de derecha internacional.
Según su interpretación, dirigentes como Donald Trump, Jair Bolsonaro y Giorgia Meloni representan derechas con un fuerte componente nacionalista y de protección de la producción local, mientras que el modelo libertario argentino tendría una orientación más abierta y desreguladora.
En esa diferencia ubicó a Victoria Villarruel, quien ya manifestó su intención de competir por la Presidencia, como una figura que representa una concepción más nacionalista frente al enfoque que atribuye a Milei.
El voto arrepentido y la búsqueda de una alternativa
Timerman también analizó el desgaste que podría estar produciéndose entre quienes votaron al actual Presidente.
Según los datos mencionados durante la entrevista, el 30% de quienes votaron a Milei en el balotaje actualmente manifiesta estar arrepentido de haberlo hecho.
A esto sumó el impacto sobre sectores de la clase media y la existencia de un número importante de personas que podrían optar por no participar electoralmente.
Para el analista, esa combinación abre espacio para la aparición de una alternativa política que logre captar a los electores desencantados y abstencionistas.
Timerman recordó además que la política argentina tuvo otros casos de dirigentes que llegaron desde afuera de las estructuras tradicionales, como Carlos Reutemann, Palito Ortega y Eva Perón, aunque diferenció esas experiencias del fenómeno generado por Milei, al que definió como “muy disruptivo y emocionalmente desequilibrado”.
La visita del Papa y otro desafío para el Gobierno
Sobre el cierre de la entrevista, el analista anticipó que la próxima visita del Papa a la Argentina podría convertirse en un acontecimiento de fuerte impacto político.
Según su pronóstico, el encuentro podría generar un escenario de confrontación con el pensamiento libertario y representar una dificultad adicional para la Casa Rosada.
“La visita del Papa va a ser confrontativa y el Gobierno no está preparado; la va a pasar realmente muy mal”, vaticinó Timerman.
El consultor consideró que el eventual posicionamiento del Sumo Pontífice frente a las políticas económicas y sociales del Gobierno podría profundizar uno de los principales debates que atraviesan actualmente a la Argentina: hasta dónde debe llegar la desregulación económica y cuál debe ser el papel del Estado frente a los sectores más vulnerables.
Así, el análisis de Timerman plantea un escenario abierto: un Gobierno que conserva fortalezas políticas pese al desgaste económico, una oposición todavía fragmentada y un electorado que comienza a mostrar señales de desencanto, mientras nuevas figuras buscan posicionarse de cara a la próxima etapa electoral.

