Producir en Argentina cuesta hasta 49% más que en otros países de la región
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Un informe de la Fundación Mediterránea comparó cerca de 80 precios de bienes, servicios e insumos industriales. Brasil, Chile y Paraguay presentan costos inferiores en una mayor cantidad de productos, mientras que la brecha con los países vecinos se redujo durante el último año.
La Argentina continúa enfrentando un importante desafío de competitividad industrial. Los costos que afrontan las empresas para producir en el país siguen siendo elevados frente a buena parte de las economías con las que compite en la región, aunque durante el último año se observó una reducción de algunas brechas de precios.
La conclusión surge de un informe elaborado por la Fundación Mediterránea, que comparó los precios de 17 bienes y servicios utilizados por distintos sectores productivos de Argentina con los de Brasil, Chile, Paraguay, Uruguay y Estados Unidos.
En total, el relevamiento reunió cerca de 80 comparaciones de precios y determinó que, en términos generales, producir en Argentina resulta un 49% más caro que en los países analizados.
El estudio fue realizado por el economista Marcos Cohen Arazi, quien advirtió que la convergencia de precios todavía no se traduce en una mejora significativa de la competitividad.
“No hay mejoras significativas de la competitividad, evidenciando la necesidad de reformas adicionales y, posiblemente, tiempo para que continúe el proceso de ajustes de precios relativos”, señaló.
Brasil es el país con menores costos frente a Argentina
La comparación muestra diferencias importantes entre los países relevados.
Brasil aparece como la economía con menores costos relativos para las empresas argentinas: en el 65% de los casos analizados, los insumos comparados resultaron más baratos en el país vecino.
Le sigue Chile, donde el 64% de los precios relevados se ubicó por debajo de los valores argentinos, especialmente en insumos destinados a la industria manufacturera y la construcción.
En Paraguay, en tanto, el 56% de los bienes y servicios analizados presentó precios inferiores a los de Argentina.
En el otro extremo aparecen Uruguay y Estados Unidos. En el caso uruguayo, el 40% de los insumos relevados resultó más barato que en Argentina, mientras que en Estados Unidos la proporción se redujo al 24%.
De acuerdo con el informe, el ranking de costos relativos, de mayor a menor, queda conformado de la siguiente manera:
Estados Unidos → Uruguay → Chile → Argentina → Paraguay → Brasil.
¿Qué insumos son más caros en Argentina?
El relevamiento contempló diferentes categorías vinculadas con la actividad productiva: insumos generales, construcción, industria manufacturera, alimentos y tecnología.
Entre los principales resultados aparecen diferencias significativas según el producto.
Energía y combustibles
La energía eléctrica presenta valores elevados en Argentina: solamente uno de los cinco países comparados registra un precio superior.
En el caso de los combustibles, los valores argentinos también resultan superiores a los registrados en tres de los cinco países analizados.
Tecnología y salarios
El sector tecnológico presenta otra particularidad.
Los salarios de programadores y los espacios de coworking resultan más económicos en cuatro de los cinco países utilizados para la comparación.
En el caso del servicio de internet, Argentina presenta precios superiores a dos de esas economías.
Neumáticos
En los neumáticos, la situación es más heterogénea. Chile y Paraguay presentan precios inferiores a los argentinos, mientras que la diferencia con otros países se redujo respecto de mediciones anteriores.
Alimentos
Entre los productos alimenticios también aparecen resultados contrapuestos.
El azúcar es más barata en Argentina que en los países comparados, mientras que la harina resulta más costosa que en cuatro de las cinco economías relevadas.
La brecha con Brasil, Chile y Paraguay se redujo
Uno de los datos destacados del informe es que la distancia de precios con los principales países vecinos viene reduciéndose.
Cuando se consideran Brasil, Chile y Paraguay, la brecha promedio pasó del 5,8% en julio de 2025 al 2,2% en julio de 2026.
Esto significa que, en términos generales, los precios argentinos se acercaron durante el último año a los de esos mercados.
Sin embargo, el estudio advierte que la cifra promedio puede ocultar diferencias importantes entre productos.
“Hay una importante heterogeneidad, por lo que la distancia promedio esconde grandes diferencias”, explicó Cohen Arazi.
También se achica la diferencia con Uruguay y Estados Unidos
La reducción de las brechas también se observa frente a los países que presentan mayores costos relativos.
En el caso de Uruguay y Estados Unidos, la diferencia promedio pasó del 42,5% en julio de 2025 al 36,4% en julio de 2026.
Aunque la distancia continúa siendo considerable, el informe identifica una tendencia de convergencia.
Entre los factores que podrían explicar este comportamiento aparecen la evolución de los precios internos, las variaciones en el tipo de cambio y los movimientos de los precios internacionales.
El desafío pendiente: mejorar la competitividad
Para la Fundación Mediterránea, la reducción de las diferencias de precios constituye una señal positiva, pero todavía no alcanza para resolver el problema estructural de competitividad que enfrenta la industria argentina.
El proceso de convergencia es particularmente visible en los bienes transables, es decir, aquellos que pueden comercializarse internacionalmente. Sin embargo, el ritmo de ajuste continúa siendo lento.
“Reflejan una cierta tendencia a la ecualización de precios, lo que es esperable que ocurra principalmente en los bienes transables, pero también queda explícito que estos cambios se dan muy lentamente”, sostuvo Cohen Arazi.
El informe vuelve así a poner en el centro del debate el denominado “costo argentino”: la combinación de precios de insumos, servicios, energía, salarios y otros componentes que determina cuánto cuesta producir localmente frente a otros mercados.
Para las empresas argentinas, especialmente las industriales y exportadoras, la evolución de estos costos será determinante para recuperar competitividad y ampliar su capacidad de generar inversiones, producción y empleo.

