Política en Argentina
Preocupación en el campo por el acuerdo comercial con Estados Unidos: alertas en carne, lácteos y avicultura
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El acuerdo comercial entre Argentina y Estados Unidos comenzó a generar fuertes cuestionamientos en distintos sectores del campo, a partir de uno de sus puntos más sensibles: el ingreso libre de aranceles de hasta 80 mil toneladas de carne vacuna estadounidense al mercado argentino. Productores y dirigentes rurales advierten que la medida podría tener un impacto negativo sobre la ganadería local y sentar un precedente preocupante de cara al futuro.
Desde la Federación Agraria Argentina, su vicepresidente José Luis Volando señaló que el problema no es la competencia en sí, sino el contexto macroeconómico. “En igualdad de condiciones, Argentina no teme el ingreso de carne norteamericana. Pero no hay que desconocer que el valor del dólar está atrasado, por lo cual el ingreso de carne norteamericana es peligroso para Argentina”, advirtió.
En ese sentido, Volando comparó la situación con lo ocurrido en otros sectores. “Puede pasar como con el tema de la ropa: puede llegar a ser más barato comprar carne estadounidense que la que estamos produciendo en la pampa húmeda”, alertó, al poner el foco en los costos internos y la pérdida de competitividad del productor argentino.
Un cupo asimétrico y de carácter transitorio
Otro de los puntos que genera inquietud es que el acuerdo no contempla de manera explícita el aumento del cupo para el ingreso de carne argentina al mercado estadounidense, que pasaría de 20 mil a 100 mil toneladas. Ese incremento fue anunciado horas más tarde a través de un decreto del entonces presidente Donald Trump, que aclaró que se trata de una medida excepcional y transitoria, válida solo por este año.
Trump justificó la decisión en la necesidad de “garantizar carne vacuna a precios accesibles para el consumidor estadounidense”, en un contexto marcado por la reducción del stock ganadero local debido a la sequía y a las restricciones sanitarias impuestas a México. La ampliación del cupo está enfocada principalmente en cortes magros destinados a la producción de carne picada, una medida que —según fuentes del sector— ya era conocida con antelación por el Consorcio de Exportadores de Carnes Argentinas.
De acuerdo a referentes de la industria, tres grandes frigoríficos concentrarán la mayor parte de ese cupo adicional. Actualmente, las exportaciones de carne argentina tienen como principal destino a China, que absorbe entre el 60 y el 70% del total, mientras que Estados Unidos representa alrededor del 10%.
Más allá de la coyuntura actual en el mercado norteamericano, en el campo argentino preocupa el precedente que implica la apertura de este cupo para los próximos años, especialmente si se consolida un esquema de mayor apertura sin reciprocidad plena.
Alertas en lácteos y avicultura
Las preocupaciones no se limitan a la carne vacuna. Desde el sector lácteo advirtieron que el acuerdo habilita el ingreso de productos estadounidenses sin exigir certificados de sanidad o calidad a las plantas de origen, una exigencia que sí rige cuando Argentina exporta a Estados Unidos.
En tanto, también hay alarma en la producción avícola. Si bien el comercio bilateral de carne de pollo se encontraba cerrado, el nuevo acuerdo abre la puerta al ingreso de productos avícolas norteamericanos. Hoy, los productores de Estados Unidos exportan el patamuslo —un corte considerado secundario en ese mercado— a unos 800 dólares por tonelada, mientras que el costo de producción en Argentina ronda los 1.300 dólares por tonelada.
Sobre este punto, el diputado nacional por Entre Ríos Guillermo Michel advirtió que el acuerdo no es recíproco. “Los productos avícolas argentinos no tendrán mercado adicional ni mejores condiciones en Estados Unidos”, sostuvo.
Michel también expresó su preocupación por los estándares sanitarios. “El Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria debe aceptar los estándares norteamericanos que, en materia de control avícola, son muy bajos”, señaló. Al igual que en el caso de los lácteos, el dirigente cuestionó la asimetría en las exigencias sanitarias.
Finalmente, remarcó que el patamuslo, al ser un producto de “segunda” en el mercado estadounidense, se exporta a precios muy inferiores, lo que podría inundar el mercado interno argentino y afectar de manera directa a una industria clave para Entre Ríos. “No es muy difícil imaginar qué va a ocurrir”, concluyó, al advertir sobre el impacto potencial en el empleo y la producción local.
El acuerdo, aún en etapa de implementación, sigue generando debate entre productores, dirigentes y funcionarios, mientras los distintos sectores analizan sus efectos reales sobre la economía regional y el entramado productivo argentino.

