Verano en Victoria
Palometas en el Paraná: Un fenómeno estacional bajo seguimiento sanitario
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El Hospital Salaberry informó atenciones sin gravedad y llamó a mantener medidas de prevención para un uso responsable del río.
Victoria.- El Hospital Fermín Salaberry informó siete atenciones por mordeduras de palometas durante los primeros días de febrero, en un contexto ambiental típico del verano y sin cuadros de gravedad.
Estos episodios de mordeduras de palometas a personas que ingresaron al riacho que baña nuestras costas, se produjeron a comienzos de febrero. La situación fue informada oficialmente por la autoridad sanitaria, que difundió un comunicado a través de sus canales institucionales para llevar claridad sobre el alcance real de los casos.
Según el parte sanitario al que accedió Paralelo32, el domingo 1° de febrero ingresaron siete personas —niños y adultos— con heridas provocadas por mordeduras de palometas. En todos los casos se trató de lesiones leves a moderadas, que recibieron atención médica sin que se registraran complicaciones de gravedad ni derivaciones.
Comportamiento estacional y previsible
Desde el punto de vista biológico, la presencia de palometas en el río Paraná no es un hecho excepcional. Estas especies habitan el río durante todo el año, pero incrementan su actividad en períodos de altas temperaturas, especialmente cuando coinciden otros factores como la bajante del río y la menor disponibilidad de alimento natural.
Su conducta no es agresiva de manera permanente ni indiscriminada. Se trata de un comportamiento oportunista, que responde a estímulos simples y rápidos: calor extremo, estrés ambiental, movimientos bruscos en el agua o la presencia de restos orgánicos. En ese contexto, una mordida puede producirse de manera puntual y localizada.
Las mordeduras de palometas suelen afectar zonas expuestas del cuerpo, como dedos, pies o pantorrillas. Son cortes profundos y muy sangrantes, lo que suele generar alarma, aunque rara vez resultan letales. El daño es doloroso y requiere atención médica, pero en la mayoría de los casos no deriva en consecuencias mayores, tal como ocurrió en los episodios registrados en Victoria.
Información oficial y responsabilidad comunicacional
Desde el ámbito sanitario se remarcó la importancia de referenciar la información pública en fuentes institucionales, especialmente en situaciones donde circulan versiones parciales o interpretaciones que pueden sobredimensionar el problema.
El Hospital Fermín Salaberry, como institución pública responsable de la atención clínica y del registro sanitario, constituye la fuente válida para dimensionar el impacto real de estos episodios. El comunicado difundido buscó aportar tranquilidad y brindar recomendaciones generales para el uso recreativo del río durante la temporada estival.
Conductas humanas que inciden
A las condiciones naturales se suman prácticas humanas que pueden favorecer la presencia de palometas cerca de la costa. El arrojar restos de pescado, alimentos u otros residuos orgánicos al río, altera el comportamiento de la fauna y aumenta la probabilidad de encuentros con personas.
Especialistas recuerdan que estos peces cumplen además una función ecológica como carroñeros, contribuyendo al equilibrio del ecosistema fluvial, por lo que su presencia no es indicio de un río “enfermo”, sino de un sistema activo.
Situaciones similares se registran cada verano en distintas localidades del corredor del Paraná, como Rosario, Paraná y otras ciudades ribereñas, particularmente durante períodos de calor intenso. En temporadas anteriores se impulsaron medidas preventivas como señalización, campañas de concientización y recomendaciones específicas para reducir riesgos durante los meses críticos.
Impacto en la ciudad como destino turístico
Desde el sector turístico local coinciden en que estos episodios no afectan el atractivo de Victoria como destino de verano, siempre que se mantenga una actitud responsable y se atiendan las recomendaciones oficiales, refiriéndose al alto impacto y difusión que buscan las publicaciones centradas en episodios cruentos, sin su contexto.
El riacho Victoria sigue siendo un espacio central para la recreación y el turismo. Su disfrute seguro depende tanto de las condiciones ambientales y de la correcta señalización de advertencia en el lugar, como de una comunicación clara, prudente y basada en información verificada.

