“No te puedo explicar la satisfacción que sentí cuando me dijeron que habían aprendido»
:format(webp):quality(40)/https://paralelo32cdn.eleco.com.ar/media/2021/09/martin.jpg)
Crespo.- Martín Heffel, de 34 años, se recibió de Técnico en Electrónica en Rosario del Tala allá por 2005. A los meses se radicó en Crespo, donde trabajó en varias empresas privadas hasta que se animó a dar el paso hacia la independencia laboral. Se especializaba en arreglar televisores, lo que por el “boca a boca” fue difundiéndose y cada vez tenía más clientes. Pero como es un hombre al que le gustan los desafíos y que se anima a ir por más, con el paso del tiempo fue dejando ese mercado y se volcó de a poco a la reparación de celulares, algo que en la ciudad no había, ya que a los equipos siempre los mandaban a Paraná, Rosario o Buenos Aires, dependiendo el problema.
Se preparó, estudió y a la vez hizo inversiones en herramientas para poder cumplir con todos los clientes. Además se fue especializando en IPhone con el pasar del tiempo, convirtiéndose en el único de la ciudad y uno de los pocos de la provincia en reparar esa marca de celulares. Pero no se quedó ahí y fue por más. En plena pandemia decidió con su familia, dictar él mismo cursos sobre lo que hace y le apasiona; y así capacitar a futuros colegas, lo que representa crear su propia competencia, una actitud de servicio despojada de todo egoismo. Es así que el 1º de septiembre comenzó esta aventura de enseñar lo que aprendió en estos años de profesión y la aceptación fue tan buena, que ya tiene agenda completa de octubre, noviembre y diciembre.
Martín le abrió las puertas de su local y laboratorio a Paralelo 32, y habló de su experiencia, de las capacitaciones y sus próximos objetivos.
“Hice seis cursos en total, pero ya en los últimos tres fui con la idea de ver cómo es la línea para capacitar. Incluso no llevé equipos ni herramientas, y le iba comentando al profesor que yo quería hacer lo mismo que él. Hice nivel inicial e intermedio, es decir que para dar un curso avanzado donde se habla de hacer procesador y todas esas cosas, necesitaba algo que me avale. Y antes de la pandemia me iba a ir a Colombia para hacer el curso y tener justamente ese aval, pero lamentablemente se pinchó por la situación en esos momentos y hoy tampoco me animo a ir porque hay mucha incertidumbre. Antes de que aparezca el coronavirus, también hice la inversión y compré todas las bancas con sus herramientas. De a poquito fuimos armando el local, porque trabajé en mi casa muchos años arreglando celulares y televisores”, contó al principio.
-¿Cómo te fue con los cursos que dictaste?
– Estoy muy contento porque la repercusión fue muy buena. Afortunadamente pude arrancar a dictar el miércoles 1º de septiembre y terminé con los primeros chicos el domingo. Y el lunes ya tenía 16 anotados. El curso es presencial y no tienen que traer nada porque acá les damos todo, esa es la diferencia con las diversas capacitaciones que se brindan acá en la zona donde vos tenés que llevarte tus propias herramientas. Otro punto importante es que no hay que tener experiencia para venir a hacer el curso. Vino un chico de Alcaraz que abrió un local hace poquito allá y venden fundas y accesorios solamente, y él me dijo «yo te aclaro que no sé nada, nunca agarré un tester ni nada de eso»; pero enseguida le aseguré que se quede tranquilo porque el curso justamente está enfocado para los que nunca tocaron nada de esto. Lo único que tienen que tener, es ganas de aprender. Acá lo que se hace es abrirles el camino y mostrarles lo que es el mundo de la electrónica aplicada a celulares, ellos después tienen que seguir.
-¿Cuánto dura?
– El curso es de cinco días, de miércoles a domingo. Y son 9 horas consecutivas, se para sólo una horita para comer y se sigue. Son más o menos 40 horas de estudio y al final se entrega un certificado de asistencia. El último día les doy un equipo que yo rompo y ellos tienen que solucionarlo; sería como una prueba final, digamos, para ver si ellos realmente entendieron.
-¿De la región sos el único que dicta estos cursos?
– Sí, sí. Incluso a nivel de reparación de placas me animo a decir que también somos los únicos en realizar esos trabajos.
-Se necesita una inversión importante de tecnología para poder trabajar en placa, ¿no?
– Nosotros somos conscientes de que, si bien los hacemos venir sin herramientas y trabajan con microscopios y bancas completas, ellos tienen que hacer una inversión luego del curso. No soy partidario de comprarme una estación de soldado económica porque más no me dio la plata y que no sirva. Así que les doy un poco de soporte por los grupos de WhatsApp, los voy ayudando después en cuanto a las herramientas que se tienen que comprar. Quiero que no les pase lo que a mí me pasó.
-¿Cómo se hace con la cuestión repuestos? Teniendo en cuenta el tema de la importación y el valor dólar…
– Es complicado. Mi forma de trabajar es invirtiendo constantemente. Tenemos un stock de, por ejemplo, 10 módulos de pantallas de cada modelo de IPhone, que es lo más difícil de conseguir. De otra marca lo hago, pero lo compro en Paraná. Por el momento hay muchas cosas que se consiguen, afortunadamente.
-¿En pandemia cómo trabajaste?
– Fue el mejor momento para nosotros. Porque la gente no podía estar sin el celular, ya que era la única conexión con el mundo exterior que teníamos en esos momentos. Incluso como no tenían gastos extras, quizás aprovechaban a cambiarle la pantalla o arreglar alguna que otra cosita.
-También sos el único en la zona que te especializaste en IPhone…
– Siempre me gustó hacer cosas que no haya acá. No sólo por lo económico, sino porque es lindo brindar algo que no hay. Y cuando tenías un problema con IPhone, lo debías mandar a Rosario o Buenos Aires; no había quien lo tocara. Así que estaba seguro de que era el momento y la oportunidad para arrancar, y gracias a Dios lo pudimos hacer.
-¿Cuándo arrancaste con IPhone específicamente?
– Hace 3 años. El primer curso que hice fue en Casilda y luego hice en Rosario, Córdoba dos veces, Mar del Plata. Los primeros clientes fueron gracias al famoso «boca a boca», que para mí es la mejor publicidad, tanto en lo bueno como en lo malo. Y también hace poco nos hicimos redes sociales y vamos subiendo cosas ahí.
-En cuanto a placa, ¿Apple es diferente a otras marcas?
– Totalmente. A nivel componente es súper diferente. Apple tiene todo muy SMD, muy chiquito y amontonado. Por eso también pocos se animan a tocarlo, teniendo en cuenta también que son equipos muy caros. No cualquiera se anima a hacerle un cambio de pin de carga a un celular que vale 100 mil pesos.
-Y si te traen cualquier otro celular para reparar, ¿lo agarrás?
– Lo agarro, lo agarro. Hago servicio técnico de todo. Primero arranqué con la idea de hacer sólo IPhone, pero después nos dimos cuenta que no hay gente que haga trabajo en placa; entonces hacemos todas las marcas. Por eso también mi idea de los cursos. Por ejemplo de Crespo tengo 6 chicos anotados para los próximos meses. Ahí los voy a capacitar y quizás en un futuro me pueda dedicar exclusivamente a IPhone. Y cuando me traigan un Samsung les pueda decir «no, llévalo a tal lugar que ese chico está capacitado para hacerlo». Esa es un poco mi idea.
«Antes de los cursos, todos mis amigos me decían que estaba loco. Que para qué iba a avivar gente si yo soy el único que hace esos trabajos acá. Pero yo tengo otra mirada, yo quiero mostrar lo lindo que es esta profesión. Después de haber rebotado tanto en los cursos y darme cuenta lo mal que se explica, mi idea es mostrar bien cómo se hace. Por ahora tenemos sólo tres bancas, por el tema del espacio y del distanciamiento social, pero tengo para armar 5. Y ojalá que el año que viene si los chicos siguen entusiasmados, podamos armar cuatro más, y enseñarles a nueve a la vez. Porque no te puedo explicar la satisfacción que sentí cuando los chicos me decían que habían aprendido», dijo por último Martín.

