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Nicolás “El Mochilero del Fútbol” Abot: el argentino que convirtió el mundo en su cancha y sigue persiguiendo la pelota a los 40 años
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Jugó en cuatro continentes, pasó por más de 30 equipos, construyó una carrera fuera de los grandes focos del fútbol profesional y convirtió su vida en una travesía entre aeropuertos, idiomas y camisetas. En una entrevista con Guido Trosero, Nicolás Abot repasó su historia: desde sus primeros pasos en un pequeño pueblo bonaerense hasta su presente en Australia, donde todavía juega, dirige y mantiene intacta la pasión por el fútbol.
Hay futbolistas que construyen su carrera dentro de una misma estructura: un club, una liga, un país. Y hay otros que transforman el fútbol en una forma de vida itinerante. Nicolás Abot pertenece a ese segundo grupo.
Conocido como “El Mochilero del Fútbol”, el delantero argentino construyó una trayectoria singular: jugó en cuatro continentes, pasó por más de 30 equipos y desarrolló gran parte de su carrera fuera del circuito tradicional del fútbol sudamericano. Su historia, marcada por viajes, adaptación y perseverancia, lo convirtió en un símbolo del futbolista trotamundos.
En una extensa entrevista con Guido Trosero, Abot repasó su camino, habló sobre el fútbol argentino, las diferencias culturales en distintos países, la vida lejos de casa y su presente en Australia, donde combina su rol de jugador con el de entrenador.
De La Colina al sueño futbolero
Como tantos chicos argentinos, su vínculo con el fútbol nació temprano.
Abot recordó que sus primeros pasos llegaron en La Colina, una pequeña localidad del partido de General La Madrid, provincia de Buenos Aires, donde su padre tenía una cancha de fútbol 7.
“Como casi todos los chicos en Argentina que amamos el fútbol, fue una pasión familiar. Mi papá jugaba, mis hermanos también, y ahí más o menos di mis primeros pasos”, contó.
A los siete años, tras mudarse a General La Madrid, comenzó a jugar en Racing de esa ciudad. Allí empezó un recorrido que con el tiempo lo llevaría mucho más lejos de lo que imaginaba.
El primer salto: Costa Rica y el inicio de una vida nómada
Después de su paso por Olimpo, apareció la primera oportunidad internacional: Costa Rica.
Ese viaje marcó un antes y un después.
Aunque reconoció que en ese momento era joven y no estaba completamente preparado para vivir solo en otro país, aquella experiencia abrió una puerta que nunca volvió a cerrarse.
“No sé si lo fui planeando. El estilo de vida se fue dando y uno se va adaptando a las circunstancias”, explicó.
Desde entonces, el fútbol dejó de ser solamente competencia. También se convirtió en una manera de conocer el mundo.
Idiomas, adaptación y aprendizaje
Jugar en tantos países significó mucho más que cambiar de camiseta.
Abot debió adaptarse a idiomas, culturas y contextos completamente distintos. Hoy habla español, inglés e italiano, aunque reconoció que los primeros años fueron mucho más difíciles.
Recordó especialmente su experiencia en Letonia, en 2014, donde no dominaba ni inglés ni las lenguas locales.
“A señas y con mucha actitud. Muchas veces fue difícil, pero todo sirve de experiencia”, señaló.
Incluso dejó una reflexión para los jóvenes futbolistas:
“Si alguien quiere viajar y jugar al fútbol, estudiar inglés es una herramienta muy importante”.
Asia: el mayor choque cultural
Entre todos los destinos, hubo una región que lo impactó especialmente: Asia.
Tailandia e Indonesia aparecieron como experiencias profundamente distintas a la cultura argentina.
Religión, alimentación, hábitos diarios y estructura social formaron parte de un aprendizaje constante.
“Asia me sorprendió muchísimo. Todo es muy distinto a nosotros”, recordó.
También relató cómo convivió con prácticas religiosas dentro de la vida deportiva, especialmente en países con fuerte presencia musulmana y budista.
Vivir lejos de casa: mate, asado y nostalgia
Uno de los temas más personales de la charla fue la distancia con Argentina.
Abot reconoció que lo que más extraña es su gente, pero también las pequeñas costumbres que acompañan la identidad del argentino.
El mate, el asado y los encuentros sociales siguen siendo parte esencial de su rutina, incluso a miles de kilómetros.
Hoy, desde Australia, contó que conseguir yerba ya no es tan difícil como años atrás.
“Antes era complicado. Ahora incluso en supermercados se consigue”, contó.
El Mundial y una alegría en casa
Uno de los momentos más emotivos de la entrevista llegó al recordar el título mundial de Argentina.
Abot contó que justo atravesaba la recuperación de una lesión en el tendón de Aquiles, lo que lo obligó a volver al país y le permitió vivir el Mundial 2022 desde Argentina.
“Poder haber ido al Obelisco a festejar fue increíble”, recordó.
También destacó la resiliencia de Lionel Messi, Ángel Di María y Nicolás Otamendi.
“Es una demostración para los jóvenes de que no hay que darse por vencido”.
El regreso al fútbol argentino tras 12 años
Después de más de una década fuera del país, volvió a jugar en Argentina con Deportivo Norte, en Mar del Plata.
Fue una experiencia que, según explicó, le permitió reencontrarse con la esencia del fútbol nacional.
Mate, camaradería, pasión y vestuario compartido.
Pero también un fútbol mucho más agresivo.
Abot destacó que el Regional Amateur mantiene una intensidad física y emocional que pocas ligas poseen.
“El argentino siempre quiere sacar ventaja. Tiene esa picardía”.
Australia: jugar, enseñar y pensar el futuro
A los 40 años, el fútbol sigue siendo el eje de su vida.
Actualmente reside en Australia, donde continúa jugando y además desarrolla tareas como entrenador.
Dirige divisiones juveniles, trabaja en academias formativas y ya cuenta con títulos de entrenador.
Su objetivo es claro: seguir vinculado al deporte cuando llegue el retiro definitivo.
“Estoy en el proceso de jugar y dirigir porque es lo que me gustaría hacer en el futuro”.
Un futbolista que se representó a sí mismo
Otro rasgo singular de su carrera fue la autogestión.
Abot explicó que, en la mayoría de su recorrido, fue su propio representante.
Desde enviar videos y buscar contactos hasta gestionar oportunidades en distintos países.
Una dinámica que, según explicó, cambió radicalmente con la llegada de las redes sociales.
“Antes mandabas un CD y tardaba 15 días en llegar. Hoy mandás un link y es mucho más fácil”.
El mochilero que nunca dejó de soñar
Durante la entrevista, Guido Trosero le hizo una pregunta simbólica: si tuviera que ponerle título a un libro sobre su vida.
Abot respondió con una frase que parece resumir toda su carrera:
“El que abandona no tiene premio”.
Quizá allí esté la esencia de Nicolás Abot.
No fue una carrera de grandes contratos ni de tapas internacionales. Tampoco de lujos o estabilidad.
Fue otra cosa.
Una vida atravesada por aeropuertos, canchas desconocidas, idiomas nuevos, goles lejanos y la misma pasión intacta.
A los 40 años, en Australia, el “Mochilero del Fútbol” sigue haciendo lo que mejor aprendió en la vida: seguir viajando detrás de una pelota.

