Historias del deporte
Martín Zapata recordó su debut, el ascenso con Independiente y su amor eterno por Crespo
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En una entrevista íntima con el periodista deportivo Guido Tossero, el exfutbolista crespense Martín Zapata repasó los momentos más importantes de su carrera, desde aquel debut soñado hasta el recordado ascenso con Independiente, sin olvidar sus raíces en Crespo y su paso por Unión de Santa Fe.
Zapata volvió al año 1989, cuando debutó ante Lanús ingresando desde el banco en el segundo tiempo. “Las sensaciones son muy lindas. Es un partido sumamente esperado. Uno se va de su ciudad con la ilusión de poder debutar y ese momento marca un quiebre en la carrera”, recordó.
El crespense describió como “indescriptible” esa experiencia: la concentración, el hotel, la expectativa en el banco de suplentes y la ansiedad por entrar. “Son momentos que uno guarda para toda la vida. Son de los más lindos de la carrera”, afirmó.
De Crespo a Santa Fe: el desarraigo
El paso de su ciudad natal a Santa Fe significó un cambio importante. Aunque la distancia no era grande, Zapata reconoció que el proceso fue difícil. “Irse siempre cuesta. Yo sabía que iba a volver a Crespo. Siempre quise estar cerca de mi familia y mis amigos”, contó.
Si bien con el tiempo logró adaptarse, aseguró que los primeros años fueron los más duros. “Después me acostumbré, pero nunca perdí la sensación de que quería volver”, expresó.
La exigencia de la Primera División
Sobre lo más complejo de sostenerse en el alto nivel, Zapata fue contundente: “Es muy difícil. Es rendir al 100% todos los días, no solo en el partido. Tenés que entrenar, cuidarte, descansar bien, alimentarte bien. El fútbol es muy ingrato y tenés que bancarte muchas cosas”.
Remarcó que la constancia es clave y que en pocos meses se puede perder lo construido durante años si no se mantiene la disciplina.
Goles que quedaron en la memoria
En su etapa en Unión convirtió varios goles importantes, entre ellos uno desde mitad de cancha que todavía recuerda con orgullo. Sin embargo, destacó especialmente los tantos en instancias decisivas, como el ascenso con Independiente en 2014.
“Aquel año fue de los más duros de mi carrera por el contexto que vivimos. Hacer ese gol fue un desahogo enorme. Hasta hoy los hinchas me lo agradecen”, relató.
La presión y el partido con Huracán
Zapata también recordó la tensión de los partidos decisivos, como la final frente a Huracán. “La cabeza estaba quemada. Fueron días muy duros. Hasta dos horas antes no sabía si jugaba. Yo solo pedía poder estar”, confesó.
Finalmente jugó y cumplió un rol clave en aquella definición que terminó con el ascenso. “Son recuerdos que quedan para siempre”, sostuvo.
Compartir cancha con Riquelme
Uno de los privilegios de su carrera fue jugar seis meses junto a Juan Román Riquelme.
“Román veía cosas que otros no veían. En los partidos parecía que le ponía un chip y hacía cosas distintas. Fue un jugador extraordinario”, aseguró Zapata, quien destacó la inteligencia y visión del exenganche.
El regreso definitivo y el retiro
Tras su experiencia en el exterior —que definió como una etapa dura pero formativa— decidió regresar a Crespo y ponerle punto final a su carrera profesional.
“Llegué a un punto que me cansé. Amo el fútbol, lo sigo jugando, pero necesitaba cortar. Hoy quizás me hubiese gustado jugar algún año más en Unión de Crespo, pero en ese momento sentí que era la decisión correcta”, reflexionó.
Reconoció que lo más difícil fue ir a la cancha como espectador y extrañar la competencia, aunque nunca dudó de su decisión de priorizar la vida familiar.
El presente de Unión de Crespo
Zapata se mostró entusiasmado con el presente de Unión de Crespo. “Este año volvimos a sentir cosas como cuando éramos chicos. El crecimiento del club ha sido enorme, tanto en lo deportivo como en lo institucional”, señaló.
Aunque hoy no está involucrado formalmente en el fútbol, admitió que le gustaría volver en algún rol. “Soy muy pensante, no me pongo plazos. Si se da, se dará”, concluyó.
Con la serenidad que dan los años y la experiencia, Martín Zapata dejó en claro que, más allá de los ascensos, los goles y la Primera División, su mayor logro fue haber cumplido el sueño que comenzó en las canchas de Crespo y haber regresado a casa fiel a sus convicciones.
