SOciedad
Lucho Gareis: entre la música y el arte de devolverle la vida a los instrumentos
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A los 56 años, Lucho Gareis es reconocido en Crespo por dos pasiones que marcaron su vida: su rol como guitarrista de la histórica banda Zona Urbanizada y su oficio como reparador de instrumentos musicales, un trabajo que, según asegura, le permite “devolverle la vida” a aquello que da sonido a la música.
En una entrevista con el programa Tanto de Todo, de Gonzalo Gadea Britos, que se emite por FM Boing Crespo 93.7 y en streaming, Gareis compartió recuerdos de su trayectoria y detalles del oficio que lo mantiene ocupado —y feliz— cada día.
Un músico de larga historia
Aunque hoy no toca con la misma frecuencia de antes, las ganas de volver a los escenarios siguen intactas. “Hace casi un año que no toco en vivo, la última vez fue en Rapsodia, a sala llena, junto a mi hijo, en un proyecto acústico de rock nacional que reflotamos de vez en cuando”, contó.
Su vínculo con la música se remonta a 1987, cuando comenzó a ensayar con Zona Urbanizada. “Debutamos en julio del ‘88. Tocamos durante muchos años, en escenarios de la provincia y de Buenos Aires. Incluso llegamos a la televisión, en El Gran Debut de ATC. Fueron experiencias inolvidables”, recuerda con orgullo.
Un oficio nacido de la necesidad
Con el tiempo, otra pasión tomó forma: la reparación de instrumentos. En los años noventa, cuando conseguir buenos equipos era difícil, Lucho empezó a arreglar sus propias guitarras. “Era muy difícil tener un instrumento acorde. Nosotros éramos indios con flechas”, bromea.
La primera vez que se animó fue con una guitarra moderna que ningún lutier local sabía reparar. “Decidí meter mano sin YouTube ni tutoriales, solo con revistas, sentido común y paciencia”, relata.
La pasión de reparar y conservar
Hoy, su taller es lugar de paso obligado para guitarras, bajos y hasta instrumentos menos comunes, como cavaquiños o mandolinas. “El instrumento terminado es el postrecito. Cuando llega roto y lo ves volver a sonar, es como devolverle la vida”, confiesa.
Muchas veces, detrás de cada arreglo hay una carga sentimental. Como el caso de una guitarra destrozada en una guitarreada: “Llegó con la pala rota, el mango abollado y un traste arrancado. Hoy parece nueva, y para su dueño tiene un valor incalculable porque era un regalo de su esposa”.
Un hobby que se convirtió en oficio
Aunque lo define como “un hobby que también ayuda económicamente”, la demanda es constante. “Estoy tapado de laburo. Los que me quieran escribir que lo hagan en unas semanas”, dice entre risas. Los pedidos llegan por recomendación, incluso desde ciudades vecinas, y de bandas como Los del Gualeyán, Las Voces del Montiel o Astillas del Mismo Palo.
Quienes quieran contactarlo pueden hacerlo a través de sus redes sociales (Lucho Gareis) o al teléfono 343 4065141. Eso sí, aclara con humor: “No atiendo urgencias; voy a tener que hacer un talonario con numerito porque hay varios en la lista”.
Entre herramientas y acordes
¿Y el regreso a los escenarios? Gareis no lo descarta. “Hace poco toqué con la gente de Sublevados. Las ganas están. Si el tiempo me da un respiro, volveré a estar arriba de un escenario”, asegura.
Mientras tanto, entre cuerdas, maderas y aromas de laca, Lucho sigue escuchando las historias que cada instrumento trae consigo. Y, con paciencia y pasión, se encarga de darles nuevamente una voz para que sigan sonando.