Sociedad
¿Los argentinos somos los más intensos del mundo? Un estudio revela que nueve de cada diez personas creen que sí
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El Mundial apenas comenzó, pero para muchos argentinos la historia había arrancado mucho antes del pitazo inicial.
Empezó con las discusiones sobre la lista de convocados. Con los videos de Qatar 2022 que reaparecieron en las redes sociales. Con las figuritas intercambiadas en oficinas, escuelas y reuniones familiares. Con las cábalas que sobrevivieron intactas desde aquella inolvidable final ante Francia y que volvieron a ocupar su lugar habitual.
También comenzó con las publicidades. Como sucede cada cuatro años, las marcas volvieron a apelar a la emoción, a los recuerdos y a la ilusión de una nueva conquista mundialista. Y fue justamente una de esas campañas la que puso sobre la mesa una pregunta que parece atravesar la identidad nacional: ¿los argentinos somos realmente más intensos que el resto?
Una percepción que comparte el mundo
Con el objetivo de medir esa característica tantas veces mencionada en conversaciones cotidianas, Fernet Branca impulsó una investigación entre argentinos y extranjeros residentes en el país.
Los resultados mostraron un dato llamativo: la intensidad argentina no es solamente una autopercepción.
El 96% de los argentinos considera que se los reconoce en cualquier lugar del mundo por la manera en que celebran y expresan sus emociones. Sin embargo, el dato más significativo es que más del 90% de los extranjeros consultados coincide con esa visión.
La pasión, la efusividad y la forma de vivir cada acontecimiento aparecen como rasgos distintivos que trascienden fronteras.
Incluso frases que forman parte del humor y la cultura popular obtuvieron niveles de acuerdo muy similares entre ambos grupos. La afirmación “Los argentinos no vivimos: sentimos todo intensamente” recibió la aprobación del 93,7% de los argentinos y del 93% de los extranjeros.
Algo parecido ocurrió con otra expresión muy utilizada en tiempos de fútbol: “El resto nos dice exagerados, nosotros decimos pasión”, que superó el 92% de aceptación en ambos casos.
Más intensos de lo que creemos
Uno de los datos más curiosos del relevamiento surgió ante la frase: “Nada más lejos de un argentino que la moderación”.
Mientras que el 79,3% de los argentinos estuvo de acuerdo con esa definición, entre los extranjeros el porcentaje ascendió al 84%.
En otras palabras, quienes observan desde afuera consideran que la intensidad argentina es todavía mayor de lo que los propios argentinos reconocen.
La huella de Qatar 2022
El estudio también identificó diferencias generacionales.
Los jóvenes de entre 18 y 24 años son quienes más se sienten representados por las expresiones asociadas a la pasión colectiva, los festejos y el sentido de pertenencia.
No resulta extraño si se tiene en cuenta que se trata de la generación que vivió su primer título mundial con plena conciencia. Qatar 2022 no fue solamente un campeonato de fútbol: fue un fenómeno social que movilizó a millones de personas y tuvo repercusión global.
Entre los más jóvenes, el 82,5% considera que los festejos argentinos son “de otro planeta”, mientras que en los grupos de mayor edad ese porcentaje desciende al 64,9%.
La misma diferencia aparece frente a la frase “Nos abrazamos y lloramos con desconocidos”: el 74,6% de los jóvenes se siente identificado, frente al 54,4% de las generaciones mayores.
Una identidad que trasciende el fútbol
Aunque el estudio se conoció en plena fiebre mundialista, sus conclusiones parecen ir mucho más allá del deporte.
La intensidad argentina aparece reflejada en los estadios, pero también en los recitales, las reuniones familiares, las celebraciones populares y en la manera de atravesar tanto las alegrías como las dificultades.
A pocos días del debut de la Selección y mientras vuelve a crecer la ilusión de defender la tercera estrella conseguida en Qatar, los datos muestran que esa característica que tantas veces se menciona en tono de broma tiene algo de realidad.
Para los argentinos y para buena parte del mundo, la pasión no es solamente una forma de acompañar al fútbol. Es una manera de vivir.
Y si hay algo en lo que parecen coincidir todos, es que cuando se trata de sentir, los argentinos difícilmente pasen desapercibidos.
