Entrevista con el titular del CONICET
“Lo más importante es reorientar la investigación hacia proyectos estratégicos”
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Lo dijo el doctor Daniel Salamone, presidente del Conicet, principal institución científica de Argentina y de Latinoamérica • Cómo sigue el apoyo en ciencia y tecnología en tiempos de ajuste presupuestario • “Tratamos de optimizar gastos para lograr mayor sinergia en todo lo que logre impacto inmediato”, comentó a Paralelo32 en entrevista exclusiva.
Desde el 28 de diciembre de 2023, el doctor Daniel Salamone se desempeña como presidente del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Conicet) durante la presidencia de Javier Milei. Dirige los destinos del principal organismo científico del país (y el mejor conceptuado de América Latina) en el marco de un fuerte plan de austeridad económica del gobierno. Desde el comienzo de su gestión se redujo la planta de personal 20% y se postergó el anuncio de nuevas becas doctorales, posdoctorales y promociones. Las medidas de recorte presupuestario le valieron una carta firmada por 68 premios Nobel internacionales que criticaron esas decisiones.
Días pasados Paralelo32 tuvo oportunidad de dialogar con Salamone, sobre sus principales objetivos y ejes de conducción de la política científica dentro de la actual gestión nacional.
Proyectos estratégicos
– ¿Qué cosas han cambiado en el Conicet desde 2023 para acá?
-- Lo más importante de todo es reorientar hacia proyectos estratégicos, poniendo énfasis en las necesidades que tiene el país. Dentro de ellos, energía, minería que muchos años descuidamos. Somos uno de los grandes productores de litio del mundo en el noroeste argentino. En relación a cómo desarrollar una nueva batería o en reciclar, allí está Conicet. Participamos en Y-Tec, empresa donde se hacen desarrollos tecnológicos. Con el fracking dimos un giro en las investigaciones, y hubo un aumento de rendimiento extremadamente importante. Conicet tiene un barco de exploración con ecosonda que había participado en la búsqueda del ARA San Juan. El barco había estado parado dos años. Ahora, emprendimos exploraciones en el sur, en Ushuaia, con empresas petroleras. Estamos desarrollando ese tipo de cosas.
Y agregó: “En Conicet hay un punto importante con las investigaciones que ‘no son negocio todavía’; donde no hay demostración clara, donde todavía se trabaja en proyectos piloto, explorando en varias formas. Pero no hecho por cualquier persona, sino fundamentalmente por profesores universitarios que, además del desarrollo, su conocimiento lo van a volcar en la formación de sus alumnos. Eso también es algo positivo para el país”.
– En campaña electoral, el presidente Milei planteó en 2023 ‘¡Conicet fuera!’. ¿Cambió esa estrategia?
-- Lo que pasó con algunas instituciones es que se habían politizado mucho en administraciones anteriores. No es que ahora ‘venimos y vamos a hacer la política contraria’. Tratamos que la política esté bien en una secretaría, pero en el Conicet tratemos de hacer desarrollos científicos. Hay una suerte de relato que asociaba hacer ciencia, incluir más gente haciendo ciencia y no necesariamente tenían más fondos. La política actual dio un viraje: que sea todo más competitivo, hay que trabajar mucho para conseguir los subsidios. Pero no damos cinco mil o diez mil dólares, damos 200 mil. Damos subsidios para algo que pueda tener un impacto industrial en el corto o mediano plazo. Para eso tratamos de buscar gente en las empresas privadas. Es lo atractivo, y una razón por la que estoy en Crespo (la entrevista se realizó durante una visita de Salamone al Parque Ambiental de la Municipalidad de Crespo, N. de R.) es porque se trata de un polo industrial en áreas importantes, las empresas no tienen equipos de desarrollo, y el Conicet puede ayudar en ese sentido. Cada vez más hay investigadores que se asocian y hacen proyectos como el caso de los ladrillos PET en esta ciudad.
Cambio climático y negocios
– Si alguien le plantea una investigación sobre cambio climático (temática que el gobierno nacional rechaza), ¿le da plata para ese proyecto?
-- Lo que le voy a comentar es que hay cosas que uno hace por convicción y otras por negocio. Nosotros firmamos hace unos días un convenio para calcular la ‘huella de carbono’ en la industria vitivinícola (*). Hay una calculadora en la que cada productor puede ver el impacto hídrico y el impacto en carbono que tiene su actividad concreta. Es una exigencia de los mercados. Si uno quiere vender vino tiene que tener esos estudios.
Salamone agregó que “creo que en todo esto, las propias comunidades científicas son heterogéneas. Y a veces, cosa que no deberíamos hacer, hay cierto dogmatismo. Cuando en realidad, deberíamos mostrar con números si las cosas son reales. Deberíamos ser más espectadores y evaluadores que defender, acérrimamente, una postura u otra. En este caso particular, todo lo que signifique un buen negocio y vender más para Argentina, nosotros tratamos de apoyarlo”.
Ciencias sociales
En general, a nivel mundial, la política científica estatal se entiende en un rango acotado: ciencias básicas, ingeniería y tecnología, medicina, informática. Muchos países, en sus organismos científicos no incorporan las ciencias sociales y humanidades (sociología, filosofía, historia, antropología, etc.) y dejan esas disciplinas a cargo exclusivo de las universidades. El Conicet, en cambio, las incorporó desde la década de los setenta.
– Hay una discusión, sobre apoyar o no las ciencias sociales desde el Estado. ¿Conicet va hacia esa separación?
-- Hay dos perspectivas diferentes sobre las ciencias sociales, que no son tan onerosas como las ciencias médicas o las biológicas. En lo personal, adhiero que sería mucho más beneficioso para el país, un desarrollo dentro de las universidades. En todo caso podría haber financiamientos específicos. Es mucho más fácil ‘cooptar’ científicos en las ciencias sociales, donde hay más chances porque se basan en ideas. Hay más subjetividades en juego. Por ejemplo, cuando el estado está financiando las posturas científicas van a ser más ‘pro Estado’ y no en el sentido contrario. Pero, la otra perspectiva también es una realidad. Las ciencias sociales aportan mucho con mucho menos dinero invertido que las ciencias tecnológicas. Uno puede hacer cosas de mucho impacto, competir de igual a igual con otros países, en término de ciencias sociales. En cambio, se necesita otro tipo de inversiones si uno apuesta a la ciencia aeroespacial, por ejemplo.
Impactos en la sociedad
A continuación, Salamone agregó: “Hay dos cosas que hemos tratado de hacer en esta gestión. Primero, que las ciencias sociales no sean tan ‘puras’, que se incorporen a otros proyectos. Un proyecto para la ciudad de Catamarca, como ejemplo, donde se estudian tasas de suicidios, donde se estudian diferentes drogas que consumen los estudiantes en las escuelas y donde se estudia el grado de bienestar en las escuelas. La propia provincia pidió hacerlo extensivo a otros municipios porque hay un impacto notable para la sociedad en torno a la minería, que implica el desplazamiento de poblaciones enteras. Justamente, tratamos que las ciencias sociales se incorporaran, no tan independientemente, si no como un todo en esas investigaciones”.
El entrevistado agregó: “Hay investigaciones sociales donde es obvio el impacto en la sociedad, como en el caso de las investigaciones sobre educación, o el caso de la pobreza. Por otro lado, tenemos ciencias sociales, como arqueología, que hoy no está entre las áreas críticas que pusimos, pero la arqueología genera bienes en el sentido del turismo. Hace poco firmamos un convenio con el Ente de Turismo de Tucumán. Se había descubierto una ciudad de dos mil años de antigüedad y se va a transformar ese hallazgo en un polo turístico”.
Optimizar gastos
Respecto de la política presupuestaria de ajuste en ciencia y tecnología, Salamone explicó: “Tratamos de optimizar los gastos y obtener mayor sinergia en todo aquello que va a tener impacto inmediato. No quiere decir que no estemos buscando formas alternativas porque tenemos científicos genuinos, que han trabajado muchos años y de repente su pasión es estudiar un organismo en el fondo del mar a tres mil metros. Uno piensa que eso, desde un punto de vista económico no puede llegar a funcionar. Pero, gran parte de mi carrera de investigador la hice con una proteína que era fluorescente y salió de una medusa de mar. Eso cambió totalmente otras áreas. Pareciera un poco más lejano cierto tipo de investigaciones, pero suele tener profundo impacto”, dijo el científico.
Por otro lado, señaló que “tratamos de establecer alianzas estratégicas. Una fundación nos prestó un barco que sale más de 80 millones de dólares y un submarino que sale más de 10 millones. En esta alianza, pagamos el salario de nuestros científicos y eso generó el streaming del Conicet sobre el fondo marino. Se habló mucho, lo vieron más de 10 millones de personas, seguramente generó vocaciones e intereses. Hoy estamos haciendo actividades de ese tipo con Netflix, plataforma que vino interesada por el impacto que tuvo el streaming sobre las profundidades del Mar Argentino”.
“Para lo vital, tratamos que el esfuerzo impositivo del ciudadano valga la pena y para áreas donde se podría tener más dudas, entonces, vemos de qué forma se puede hacer eso, porque tenemos gente muy inteligente y su trabajo también puede tener impacto en la sociedad”, finalizó Salamone.
Quién es
Daniel Felipe Salamone es investigador argentino y actual presidente del Conicet. Oriundo de María Grande (Entre Ríos), se recibió de médico veterinario (UBA) y realizó posgrados de maestría (Universidad de Saskatchewan de Canadá) y doctorado en Biotecnología y Biomedicina (Universidad de Massachusetts de Estados Unidos). Es miembro de la Academia Nacional de Agronomía y Veterinaria y de la Sociedad Internacional de Tecnología de Embriones.
Es director del Laboratorio de Biotecnología Animal de la Facultad de Agronomía de la Universidad de Buenos Aires y fue profesor de cursos y seminarios de Biotecnología en diversas universidades.
Participó en la creación del primer ternero de fecundación in vitro en la Argentina y los primeros bovinos clonados en América del Sur en 2001, y un caballo clonado en 2010. Con la empresa NewOrgans produjo cinco cerdos editados genéticamente con la potencialidad de ser usados para trasplantes.
CONICET
Es el principal organismo dedicado a la promoción de la Ciencia y la Tecnología en la Argentina. En su página institucional (www.conicet.gob.ar) se informa que la institución incluye más de 11.800 investigadores, más de 10.300 becarios de doctorado y postdoctorado, más de 2.800 técnicos y profesionales de apoyo a la investigación y aproximadamente 1.400 administrativos. Repartidos por todo el territorio nacional, tiene 17 Centros Científico-Tecnológicos (CCT), 7 Centros de Investigaciones y Transferencia (CIT), un Centro de Investigación Multidisciplinario y más de 300 Institutos y Centros exclusivos o junto con universidades y otras instituciones. Su actividad se desarrolla en cuatro grandes áreas del conocimiento: Ciencias Agrarias, de Ingeniería y de Materiales; Ciencias Biológicas y de la Salud; Ciencias Exactas y Naturales; Ciencias Sociales y Humanidades.
Conicet está reconocido como la mejor institución gubernamental de ciencia de Latinoamérica y se posicionó entre las 20 principales instituciones gubernamentales a nivel mundial, según el ranking SCImago Institutions Ranking (SIR) 2024. En 2022 había ocupado el puesto 141 sobre más de 8 mil instituciones científicas y tecnológicas de todo tipo, ubicándose dentro del 2% más importante a escala internacional.

