Lo malo no es el vino sino la cantidad
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** El fin de la Segunda Guerra Mundial, como se sabe, provocó una diáspora donde ciudadanos alemanes, polacos, italianos, españoles y de tantas nacionalidades buscaron refugio y paz en Sudamérica, continente donde no habían cavado los impactos destructores de aquel horror.
En tierras entrerrianas desembarcaron muchos alemanes y aquí vivieron una nueva vida, dejando además un anecdotario en muchos casos divertido, escasamente recogido por la literatura vernácula.
** Se contaba que en un conocido café, bar y chopería donde aquellos despatriados abrevaban y confraternizaban con los nativos, en una mesa juvenil se discutía los efectos perniciosos inmediatos que podría provocar la cerveza y cuál sería el tope de ingesta para quien quisiera evitarlos. Para zanjar el desacuerdo, nadie mejor que don Willy, que ya había ganado cierto renombre entre los adoradores del espumoso y dorado elixir. Se hallaba el hombre en una mesa contigua, apenas separada por el billar, simulando no oír el debate y sin apartar su mano del asa de la jarrita de vidrio plano, a medio vaciar.
** Uno de los muchachos extendió la mano sobre la mesa pidiendo una pausa y dirigiéndose al experto bebedor, con tono ansioso expresó: Don Willy, disculpe, pero usted sabe mucho de esto; ¿el chop, hace mal o no hace mal?
El abismo de la expectativa secuestró cada palabra y cada gesto en la mesa consultora. Silencio total. El hombre interpelado acercó su dedo índice a la comisura derecha de su boca quitando un hilo delator que buscaba llegar hasta el mentón, y respondió con voz grave acentuando una ge por cada ere:
— “¡Veinte chopf… treinta chopf… no hace mal. Ahora… ¡¡abusando!!”.
** Tras la carcajada de los que no se atreverían a salir airosos del consumo tope que proponía don Willy para mantenerse por debajo de la línea de riesgo, no quedaron dudas de que el secreto está en la cantidad, y quien abusa pierde la garantía de inmunidad.
Mundo controvertido
** No es la cerveza, ¡Es la cantidad! O lo que es lo mismo, la concentración de lo que bebas. Si no, que lo diga el agua. Se nos aconseja beber alrededor de dos litros por día según peso y actividad, para estar saludables, pero los mismos médicos nos advierten que el exceso o abuso de ingesta de agua puede producir hiponatremia. Sus síntomas son náuseas, desorientación, fatiga, dolor de cabeza y, en casos extremos, dicen que llevaría a la muerte.
Parece ser que, hagamos lo que hiciéremos, la clave es la moderación.
** Un comprimido de Rivotril te tranquiliza y diez te dañan. Una medida bien generosa de whisky podría ser un buen acompañamiento para una conversación interesante con amigos, pero una botella te quitará la dignidad, te provocará dolor de cabeza, probablemente te quite la claridad mental y hasta el control de esfínteres, aunque esas probables reacciones adversas no figuren en la etiqueta.
** Ahora un fiscal de nuestro país persigue a Andreas Kalcker y otros que lo apoyan en la Argentina para difundir el consumo de dióxido de cloro, presuntamente eficaz para combatir el Covid19. Kalcker lleva trece años promoviendo ese producto, muy popular en México y Bolivia (donde lo aprobaron ambas cámaras legislativas). La concentración que recomienda para la ingesta es setecientas veces inferior a lo que podría considerarse tóxico, según afirma su mentor. Quienes lo toman como preventivo lo experimentan en su propio cuero, algunos desde marzo del año pasado, y afirman seguir libres de contagio.
** Noruega ya registra 33 fallecidos tras ser vacunados contra Covid19 con la vacuna Pfizer BioNtech. Y Alemania 10 por la misma causa. Se justifican estas muertes señalando que probablemente se ha vacunado a un grupo poblacional de extrema fragilidad, no solo por la edad sino por enfermedades preexistentes. En la Argentina hay un escándalo por el fallecimiento de un hombre de 92 años al que se le inyectó dióxido de cloro en vena, cuando estaba agonizante. Ahora el fiscal federal Ramiro González, a cargo de la Unidad Fiscal de Investigaciones en Materia Ambiental (UFIMA), pide la cabeza de Kalcker, quien recomienda beberlo (no inyectarlo en vena) en bajas dosis y tiene miles de seguidores que obtienen buen resultado con esa ingesta. Mundo controvertido.
Polémicas: ¿la sal de la vida?
** ¿Pero qué sería el mundo sin polémica? ¿Un mundo de flemáticos? Los argentinos despertamos cada día enroscándonos en antinomias variadas. Los K y los anti K; los vacuna y antivacuna; verdes versus celestes; los dióxido de cloro sí y los no; propietarios vs. expropiadores; clases presenciales vs. digitales; ivermectina sí versus ivermectina no; river/boca; unitarios y federales, mano dura y mano blanda, populismo y antipopulismo…
** –M. ¿Cómo le va don Leoncio?
_L. ¡Ueya mierd…!
–M. ¡Tranquilo hombre!, solo le toqué el hombro para saludarlo y no para degollarlo.
–L. Disculpe, pero hacía tanto que nadie me tocaba ni yo toco, que me impresionó. Mejor no se me arrime de atrás cuando ando con anteojeras.
Tiene mañas de pingo viejo, pensó el Mangrullero y arremetió con una pregunta de fajina: ¿Y qué me cuenta de nuevo, don Leoncio?
_L. Me tiene preocupado este asunto del ‘colorau’ Trump, que anduvo mostrando la hilacha esta semana. No se presentó a entregarle el mando al viejo Biden.
¿Y por casa…?
** –M. Bueeeeno, pero a qué hacernos mala sangre por los gringos si acá tenemos tragos amargos para elegir y exportar.
_L. Guarda la tosca, que Cris le va a reclamar el derecho de autor al ‘colorau’.
–M. Va a llegar tarde porque eso ya ocurrió 152 años atrás en Estados Unidos, cuando se llevaban a las patadas el demócrata Johnson y el republicano Grant y Johnson le hizo ‘la gran Cristina’ a Grant. Mejor dicho, para ordenarnos cronológicamente, en 2015 Cristina le hizo la gran Grant a Macri.
** _L. ¿No dicen que el país de los gringos es un modelo de democracia, ética, dignidad?
–M. Si, lo es, pero Trump no. Lo malo no son las instituciones sino quienes las representan.
_L. Pero acépteme que en algo fuimos primeros.
–M. Usted dirá.
_L. Los vándalos argentinos se metieron antes que en norteamérica a romper todo en el corazón mismo de la Casa de Gobierno de la Nación. Fue cuando el velorio de Maradona.
–M. En eso tiene razón. En mostrar el culo ante el mundo no nos van a ganar tan fácil.
_L. ¡Imitadores!
** –M. ¡Buhé! me va a disculpar don Leoncio pero tengo que ir cerrando porque se aproxima la hora.
_L. Haga nomás, haga nomás…
–M. Dentro de un momento, en este jueves de enero los relojes marcarán la hora 21:21 del día 21, del año 21, del siglo 21. Voy a descorchar para fijarlo en mi memoria. _L. Metale nomás. Si se le pasa la hora tendrá otra oportunidad cada día 21 de los meses próximos. Y si va a brindar solo, acuérdese que lo malo no es el vino sino la cantidad.