Por Damian Vlassich – Team Leader de Estrategias de Inversión en IOL
La guerra sacude al mundo y genera preocupaciones con la inflación mientras Argentina lucha con su propia inercia
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Mientras el mundo enfrenta el riesgo de una inflación reavivada por el petróleo, Argentina continúa transitando su propio desafío: sostener el proceso de desinflación sin perder el atractivo de sus activos financieros.
Finaliza una de las semanas más complejas de 2026 para los mercados financieros. El sistema global intenta digerir un conflicto en Medio Oriente que ya dejó de percibirse como un shock pasajero y comienza a consolidarse como una crisis estructural. Al mismo tiempo, en el plano local, el dato de inflación de febrero en Argentina traza una hoja de ruta desafiante para los inversores.
El petróleo en la zona de los USD 100: ¿por cuánto tiempo más?
La energía volvió a convertirse en el epicentro de la incertidumbre global. A pesar de los intentos por estabilizar el mercado —incluidas las medidas de la Agencia Internacional de Energía y la flexibilización del Tesoro de Estados Unidos para permitir compras de crudo ruso— el Brent cerró la semana cerca de los USD 100,17 por barril.
La persistencia de precios elevados responde a dos factores que dominan la escena:
El bloqueo del estrecho de Ormuz.
La amenaza sobre uno de los corredores energéticos más importantes del planeta dejó de ser hipotética. El secretario de Defensa estadounidense, Pete Hegseth, anunció escoltas navales para proteger a los buques petroleros, pero el flujo de tanqueros continúa interrumpido, generando tensiones sobre la oferta global.
Ataques a infraestructura energética.
Irán pasó de las advertencias a las acciones, con ataques a instalaciones petroleras en países vecinos. Analistas de ANZ advierten que el mercado ya no interpreta estos episodios como temporales: la estructura de precios refleja expectativas claramente alcistas.
En este contexto, el petróleo vuelve a convertirse en una variable central para la inflación global.
Wall Street en rojo: la baja de tasas, cada vez más lejos
El cierre de la semana dejó un mensaje claro: los mercados comienzan a asumir que el ciclo de tasas altas podría extenderse más de lo previsto.
El Índice Dólar (DXY) subió hasta 100,32 puntos, consolidándose como refugio ante un escenario donde el dinero barato parece haber quedado fuera del radar.
Las expectativas de recortes de tasas, que meses atrás dominaban el discurso de los inversores, comenzaron a desvanecerse. El petróleo cerca de los tres dígitos y una inflación subyacente que resiste a la baja obligan a replantear el escenario monetario.
El debate en Wall Street ya no gira en torno a cuándo comenzará la flexibilización, sino a una posibilidad que hasta hace poco parecía improbable: la Reserva Federal podría verse obligada a subir nuevamente las tasas para evitar un rebrote inflacionario impulsado por la energía.
Este cambio de narrativa impactó de lleno en la renta variable estadounidense. El Nasdaq retrocedió 0,81%, mientras que el S&P 500 cayó 0,38%, reflejando la sensibilidad del mercado tecnológico y de crecimiento ante un escenario de financiamiento más caro por más tiempo.
Argentina: la inflación de febrero y el “atractivo” de los BONCER
En el frente doméstico, el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) informó una inflación de 2,9% en febrero, un dato que confirma que el proceso de desinflación encontró un piso difícil de perforar.
Dos rubros explicaron gran parte de la presión:
- Carnes: +6,6%
- Tarifas: +6,8%
Estos aumentos muestran que, incluso en un contexto de desaceleración general de precios, los componentes más sensibles del índice continúan generando tensiones.
El mercado respondió con mayor cautela. Por tercer mes consecutivo, el Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) ajustó al alza sus previsiones de inflación. La mayoría de los analistas ya no espera ver un índice mensual por debajo del 2% antes de mayo, lo que obliga a recalibrar las estrategias de inversión.
En este contexto, los BONCER, los bonos ajustados por inflación, vuelven a ganar protagonismo como instrumentos de cobertura frente a un proceso desinflacionario que avanza, pero más lentamente de lo esperado.
Renta variable: el sector energético local marca el ritmo
A contramano de la debilidad que dominó a Wall Street, el mercado accionario argentino mostró una firmeza relativa durante la semana. La explicación se encuentra en su fuerte correlación con el sector energético, el gran protagonista del escenario internacional.
Las compañías vinculadas al petróleo y al gas captaron el interés de los inversores que buscan cobertura ante un entorno global de precios energéticos elevados.
YPF y Vista Energy (VIST) lideraron las subas, con ganancias cercanas al 3% en promedio. El impulso se explica por la expectativa de mejores márgenes de exportación y por la aceleración de proyectos en Vaca Muerta, que continúa consolidándose como uno de los activos estratégicos del país.
En un mundo donde la seguridad energética se transformó en prioridad geopolítica, los activos argentinos ligados al sector hidrocarburífero comienzan a posicionarse como vehículos de valor. Esta dinámica permitió que parte del mercado local logre desacoplarse parcialmente del pesimismo que afectó a otros sectores del Merval.

