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Itán Tobares, el niño ajedrecista que sorprende con su talento y sueña con llegar al Sudamericano
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Un tablero, piezas bien ordenadas y una concentración poco habitual para su edad. Así se presentó Itán Eliseo Tobares, de apenas siete años, quien junto a su madre compartió su historia y su crecimiento en el ajedrez, una disciplina en la que ya muestra resultados destacados a nivel provincial y nacional.
Itán comenzó a familiarizarse con el movimiento de las piezas a los cuatro años, y apenas un año después ya estaba participando en sus primeros torneos. Aunque en sus inicios cometía errores propios de la edad —como jugadas ilegales—, su evolución fue rápida.
“Cada vez que va a un torneo aprende algo nuevo y no vuelve a cometer el mismo error”, explicó su madre, quien además es su principal entrenadora.
Hoy, con casi dos años de práctica intensiva, el pequeño ajedrecista ya entrena diariamente, resolviendo ejercicios tácticos, estudiando partidas y utilizando plataformas digitales como Lichess para perfeccionar su juego.
Resultados que marcan el camino
El crecimiento de Itán se refleja en sus logros: fue campeón entrerriano Sub 8 en 2025 y recientemente participó en el Campeonato Argentino disputado en Villa Martelli, donde finalizó en el sexto puesto entre 23 competidores.
Un resultado más que significativo teniendo en cuenta el nivel de exigencia y la experiencia de sus rivales.
“Tenía que ganar una partida más para subirse al podio”, comentó su madre, destacando el desempeño del niño frente a competidores de gran nivel.
Más que un juego: disciplina, concentración y aprendizaje
El ajedrez, considerado un “juego ciencia”, exige análisis, estrategia y concentración. Antes de cada movimiento, Itán evalúa posiciones, protege su rey y busca debilidades en el rival.
Además, en competencias oficiales debe cumplir con un protocolo exigente: anotar cada jugada, administrar el tiempo con reloj y mantener la concentración durante partidas prolongadas.
“El secreto es pensar bien cada movimiento”, explicó el propio Itán, mientras demostraba su habilidad frente al tablero.
El acompañamiento familiar, clave
Detrás del crecimiento del pequeño ajedrecista hay un fuerte acompañamiento familiar. Su madre, jugadora desde la adolescencia, lo entrena y gestiona su participación en torneos, además de coordinar con profesores especializados que lo guían en su formación.
“Yo ya le enseñé todo lo que sabía, ahora buscamos que siga creciendo con otros entrenadores”, señaló.
Un desafío de salud que no lo detiene
La historia de Itán también está atravesada por un desafío personal: nació con una condición cardíaca que requirió la colocación de un marcapasos desde bebé.
Pese a ello, su desarrollo en el ajedrez no se vio limitado. “Nada lo detiene”, resumió su madre, quien destacó su fortaleza y determinación.
En los próximos meses deberá someterse a una nueva intervención, pero mientras tanto continúa entrenando y compitiendo.
El sueño internacional
El próximo gran objetivo es participar en el Campeonato Sudamericano, previsto para diciembre. Sin embargo, el desafío no es solo deportivo: los costos de viajes, entrenamientos y competencias representan un obstáculo importante.
Para afrontar estos gastos, la familia ha organizado rifas y busca el apoyo de sponsors o instituciones que puedan acompañar el crecimiento del joven talento.
Un ejemplo de esfuerzo y proyección
El caso de Itán Tobares no solo refleja talento, sino también disciplina, constancia y pasión por el ajedrez. En un contexto donde el deporte aún necesita mayor apoyo en la región, su historia se convierte en un ejemplo inspirador.
Con apenas siete años, ya compite con jugadores de alto nivel y sueña en grande. Y mientras avanza pieza por pieza, demuestra que, incluso en los desafíos más complejos, siempre hay una jugada posible.

