Inteligencia artificial: “El desafío es enfocarse donde somos mejores que la tecnología”
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Lo aseguró el Mg. Gastón Guillerón, desempeña tareas en Mercado Libre y docente universitario • Sobre uno de los grandes interrogantes, futuro mejor gracias a la IA o apocalipsis por su culpa, apuesta al optimismo • “No hay que tenerle miedo, hay que aprender a convivir”, dijo • Extensa entrevista con Paralelo32 sobre utopía o apocalipsis con la IA, errores y dilemas éticos cuando dejamos que la tecnología decide entre dos alternativas con consecuencias negativas.
El ingeniero y magister Gastón Guillerón es gerente de software de TI (Tecnologías de la Información) en Mercado Libre. El lunes 10 de agosto se desarrolló el segundo módulo de la Cátedra Libre Héctor Motta, en la Universidad Adventista del Plata (UAP). Bajo el título ‘De la dispersión al foco: Inteligencia Artificial como piloto de la productividad’, Guillerón, quien además es docente de la Maestría en Administración de la UAP, brindó una clase magistral abierta a todo público en el Auditorio Raúl Cesan. Esta semana estuvo en la redacción de Paralelo32 y en una extensa entrevista habló sobre Inteligencia Artificial (IA), sus límites y los desafíos para la sociedad.
En resumidas ideas, Guillerón plantea que la IA nos obliga a reubicar al ser humano en el entramado productivo como gestor de tareas y que se debe dejar hacer a la IA el trabajo duro: recopilar datos, resumir información, crear contenidos básicos. El trabajo del ser humano se deberá orientar hacia el futuro en saber gestionar y entrenar las capacidades de la IA, revisar sus resultados y propuestas para tomar decisiones finales y darle el toque humano final a todo proyecto que las máquinas elaboren. Porque la IA no ‘piensa’ ni ‘siente’; es un gran buscador de datos e información a altísima velocidad. Esto ya lo vienen haciendo programas de software incorporados a la actividad diaria de personas y empresas. La novedad es que, además, la IA generativa puede interactuar con las personas que le transmiten directivas sobre qué hacer con esos datos, y puede darles un formato final audiovisual, de texto, multimedia, etcétera.
Reubicación de tareas y desafíos
Guillerón plantea que la tecnología debe cubrir las tareas más básicas, que él denomina nivel 1, para que los humanos asciendan a niveles de mayor complejidad resolutiva. Por ejemplo, “en Japón, los trabajadores sugieren dónde colocar un robot y ellos se capacitan para configurarlo”, comentó.
Otro ejemplo es el caso de los programadores. “En 2013 se estimaba que los programadores estarían poco impactados por la tecnología, pero la llegada de herramientas como ChatGPT demostró que la IA es sumamente eficiente escribiendo códigos”, comentó el entrevistado. Agregó que el rol del programador está cambiando. “Ahora se programa menos ‘arremangándose las manos’ y se pasa a diseñar y orquestar instrucciones como prompts (instrucción, pregunta o conjunto de indicaciones que se le da a IA para que realice una tarea específica, N. de R.) Guillerón subrayó que las carreras universitarias tecnológicas de 5 años sufren porque la tecnología cambia más rápido de lo que dura el plan de estudios, volviendo obsoletos los contenidos de los primeros años al momento de la graduación.
Interacción con la IA
Guillerón también desmitificó el trabajo de la IA. Para obtener resultados de calidad, el usuario debe dar instrucciones (prompts) sumamente claras, específicas y literales. La IA requiere que se le defina el contexto y el rol (por ejemplo, pensar como un profesor de determinada disciplina para organizar una clase, o como un experto de cierta especialidad para resolver un problema específico, etc.) desde el cual debe responder.
Es posible entrenar y conectar la IA a herramientas de uso diario (como el correo electrónico o el escritorio de la computadora personal) para que realice tareas complejas de forma autónoma, como leer, priorizar y resumir cientos de correos electrónicos diariamente bajo criterios personalizados.
Errores y ‘alucinaciones’
El especialista se refirió a un problema que, con el desarrollo de IA cada vez más sofisticadas va desapareciendo, pero puede ocurrir de vez en cuando: el fenómeno de las ‘alucinaciones’, información falsa que da IA. El experto aseguró que “las IA a veces ‘alucinan’, es decir, inventan información inexistente, como libros y autores o hechos; y la presentan con absoluta seguridad. Es importante chequear la información que dé una IA. Un caso crítico es la información médica, con datos ‘alucinados’ sobre efectos de determinados remedios. Sigue siendo el mejor consejo ‘consultar al médico antes de consumir’.
Las primeras versiones de ChatGPT (primera IA generativa de última generación, N. de R.) ‘alucinaban’ y mostraban sesgos marcados. Por ejemplo, había sesgos de género que catalogaban al masculino como más inteligente que la mujer. “Estas versiones iniciales fueron entrenadas con toda la información de internet en ese momento, la cual contenía los sesgos de quienes la escribieron. Con el tiempo, estos modelos estadísticos se han ido puliendo y regulando para ser más objetivos”, aclaró el entrevistado.
En este punto, nuestro entrevistado se refirió a los procesos de ‘curación de datos’ (gestión, organización, limpieza y enriquecimiento de conjuntos de datos para garantizar su precisión, facilidad de uso y reutilización con el tiempo, N. de R.) “Aunque los procesos de curación de datos han mejorado y las IA aprenden constantemente a basarse en fuentes confiables, todavía se requiere del criterio humano para verificar la información”, agregó y subrayó que sigue existiendo el riesgo de que información errónea introducida en la web sea tomada por la IA y difundida como verdad.
Dilemas éticos
No todo se resuelve con IA. La dimensión humana del ‘dilema ético’ sigue estando presente como en tiempos de Sócrates, San Agustín o Confucio.
Guillerón dio el ejemplo de IA que conduce un automóvil autónomo. Su conductor decide tomarse una siesta mientras el auto lo lleva a su destino. En el camino, se cruza una persona y la IA debe decidir entre chocarla o esquivarla y, posiblemente, volcar y generar daños al ocupante del vehículo.
“Qué priorizar, chocar o esquivar, no es un problema de software, sino un dilema ético que varía según las culturas. Por ejemplo, ¿las prioridades cambian si se cruza un perro, un ladrón que acaba de robar, un anciano, un niño, una vaca sagrada si el auto circula por una ruta de la India?”, comentó.
Desde Estados Unidos, el prestigioso Instituto Tecnológico de Massachussetts (MIT, por sus siglas en inglés) viene recopilando respuestas globales del público, para intentar programar patrones de resolución de estos dilemas éticos.
Utopías y distopías
Por otro lado, sobre el futuro de la Humanidad en tiempos de IA cada vez más extendida, existen dos visiones contrapuestas sobre el largo plazo. Por un lado, la postura distópica o apocalíptica (apoyada por empresarios tecnológicos de peso, como Elon Musk o Bill Gates) sostiene que la IA superará y controlará a la humanidad. Es el fin del mundo visitado por Hollywood en películas como ‘Terminator’, donde los humanos son perseguidos por máquinas cada vez más letales e inteligentes; o ‘Matrix’, donde somos usados como ‘pilas’ para generar la energía que alimenta a la mente cibernética que todo lo controla.
Otra línea distópica tiene que ver con el desplazamiento de profesiones por la IA. ¿Y si al final no hay terminators ni mátrix, pero todos terminamos desplazados por el software que controla las máquinas?
Frente a estas distopías, se plantean visiones más utópicas o moderadas que plantean un escenario donde los robots y la IA realicen todo el trabajo productivo y los humanos reciban un ingreso universal para dedicarse al ocio, el esparcimiento y escaso trabajo que quede en sus manos. Es el mundo terrícola de ‘Viaje a las Estrellas’, una sociedad sin conflictos sociales o políticos, donde las computadoras tienen respuestas al instante y para todo y la Humanidad se dedica a recorrer ‘el espacio, la última frontera’.
Para Guillerón, “no hay que tenerle miedo a la IA, sino aprender a convivir con ella. En la batalla del hombre versus máquina, no tiene sentido competir contra la IA en tareas donde ella es claramente superior, como buscar resumir información. El verdadero desafío para el ser humano es descubrir y enfocarse en las áreas donde sigue siendo mejor que la tecnología.
Estos enfoques actualizan una dicotomía que el semiólogo Umberto Eco ya analizaba en los años sesenta. Ante un avance revolucionario de las nuevas tecnologías, la humanidad se suele dividir en dos grupos antagónicos: los ‘apocalípticos’ que se alarman, y los ‘integrados’ que se ilusionan.
La IA no se ‘la juega’
El magister Guillerón señaló que la IA no puede resolver cuestiones como ‘el actual programa económico del gobierno nacional va a tener éxito o va a fracasar’, gran pregunta que todos nos hacemos varias veces por semana para saber qué decisiones tomar o qué inversiones realizar, sobre todo en temas que pueden depender de ‘cómo le vaya al gobierno’.
“Me ha pasado con preguntas así candentes, que la IA ‘no se la juega’. Lo que pasa es que la IA no deja de ser un conjunto de modelos estadísticos que contrastan la información existente. Conecta, trata de pulir la información que sea de fuentes confiables y concluye, pero trata de ‘mantener objetividad’”, dijo el entrevistado.
En ese punto, subrayó que “la IA me puede servir para simplificar una situación y comprender toda la información, para un uso especifico, ‘tomar decisiones’”.
– ¿En esos casos genera diferentes escenarios posibles?
-- Sí, puede armar escenarios si le voy dando información para resolver una duda, un camino a seguir. De hecho me ha pasado hasta con cuestiones interpersonales. Por ejemplo, tengo que mediar entre Juan y Pedro. Le digo a la IA: ‘Mirá, lo tengo a Juan que tiene una personalidad tal y lo tengo a Pedro que tiene una personalidad cual’ Ahí, la IA me ayuda cómo resolver un tema interpersonal, me tira consejos o tips. Por ejemplo, me propone: ‘No, yo haría esto’ o ‘yo haría esto otro’.

