Cultura
Inesperadas reacciones ante un posible reconocimiento a Emilia
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Una propuesta de la intendencia abrió un sinfín de opiniones • Triste postal de una polémica que perdió el espíritu inicial.
Nogoyá.- Emilia, una vez más es protagonista. Si bien nunca dejó de serlo, en nuestra ciudad ciertos movimientos de la artista repercuten de una forma distinta al resto del mundo.
Emilia logró lo impensado para cualquier joven que sueña con vivir de la música. Una improvisada grabación en el baño de su casa, le abrió las puertas del mundo y en ese interminable camino artístico jamás se olvidó de su ciudad natal. Logró convertir una panadería en atractivo turístico, hoy son muchas las adolescentes foráneas que piden a sus padres al pasar por Nogoyá, entrar a la panadería de Emilia, comprar tortas negras y disfrutarlas como si la propia artista se las hubiera vendido.
Grandes corporaciones han visto su talento y la han convocado, desde los más reconocidos sellos discográficos, artistas internacionales, destacados diseñadores de indumentaria y un sinfín de marcas comerciales que desean la imagen de la nogoyaense para promocionar sus productos.
El éxito de Emilia es indudable e indiscutido, pero hubo un punto de inflexión durante la semana cuando el Poder Ejecutivo elevó al Concejo Deliberante un proyecto para declararla “Nogoyaense Destacada”, un titulo honorifico que busca poner en el frío papel de una ordenanza, el cálido reconocimiento de una ciudad.
Esta decisión generó molestia y dejó al descubierto la falta de empatía y de conocimiento del rol legislativo, por parte de la comunidad hacia una gurisa que jamás dudó de sus orígenes, que se esmeró en plena televisión española aclarar el nombre de Nogoyá, contar como era “el pueblo”, definirlo con la sencillez y autenticidad de una gurisa esbozando un “es lindo.. tranquiii”. Así, sencillito, cortito y al pie, como Emilia maneja su carrera artística.
No solamente recuerda a su ciudad, sino que también vuelve. Confiesa que pasar días en familia es una de las cosas que más extraña. Volvió para votar, volvió para renovar el carnet, volvió para el cumple de su mamá. ¿Volvió? ¿O tal vez nunca se ha ido?
En un atrevimiento, decimos que Emilia es una nogoyaense que deja las valijas sin guardar. Así como le dijo Casciari a Messi. No deja las valijas en el fondo del ropero, las deja al lado de la puerta, y en ellas mantiene sus costumbres, su tonada, su vocabulario, porque sabe que en cualquier momento va a volver a su tierra.
Ella ha tenido la necesidad de revivir una caminata por el Paseo Los Puentes pasando casi desapercibida, y quienes la descubrieron, accedieron a ser cómplices de su anonimato para mantener la esencia de lo que significa para un nogoyaense caminar por el paseo.
Se han cuestionado muchas cosas de la artista, pero a pesar de tener todos los flashes encima, Emilia ha tenido sus buenas acciones con la ciudad y las hizo con un asombroso bajo perfil. Hizo donaciones para que la escuela de su barrio fuera refaccionada, con pintura exterior e interior, regaló mochilas para todos los estudiantes de esa escuela, también hizo aportes económicos en cruzadas solidarias cuando hay niños de por medio. Tanto Emilia como su entorno no dudan en ese sentido. Hay muchas más, pero mencionarlas sería romper ese código de bajo perfil que ha decidido mantener con estas acciones.
Ahora bien, con la decisión de nombrarla como ciudadana destacada, la comunidad encendió un enérgico rechazo. No es hacia la artista, aclara la mayoría, sino hacia el Concejo Deliberante, exigiendo que en lugar de esa acción podrían solicitar calles asfaltadas o un hospital renovado. Como si una simple ordenanza generaría los fondos necesarios para las obras. Olvidando o desconociendo que hay presupuestos de por medio y análisis de gastos como en todo tipo de economía.
Para el municipio, este título honorifico es “una forma institucional de abrazar a nuestra artista y reconocer cómo lleva el nombre de Nogoyá a lo más alto en cada escenario nacional e internacional que pisa”, expresó Carina Clementín, Coordinadora de Cultura.
“Emilia nunca se olvidó de dónde viene; siempre menciona a Nogoyá con orgullo, vuelve a su ciudad y es una inspiración inmensa para nuestros jóvenes, demostrando que con trabajo y pasión se pueden cumplir los sueños”, remarcó la titular de Cultura.
Con ordenanza o sin ella, la carrera de Emilia no variará, pero si ha puesto en evidencia el pobre nivel de reacción de una comunidad que sufre cierto hartazgo de la clase política, que descree de las instituciones y es incapaz de mirar más allá de eso. Tenemos en nuestro patrimonio, una artista que es única no solo para Nogoyá, sino también para la provincia y el país. Logró lo que logran pocos, o casi nadie. Emilia es el primer motivo de una charla cuando nos encontramos con gente de otra ciudad. Nogoyá y Emilia son palabras que por estos años se han vuelto inseparables.
Somos conocidos en el mundo por Emilia, pero hoy el árbol tapa el bosque. Se volvió imposible separar conceptos y preferimos dar lugar a la queja que al reconocimiento.

