Hacienda en islas: un análisis desde adentro
:format(webp):quality(60)/https://paralelo32cdn.eleco.com.ar/media/2023/11/el_pico_de_la_creciente_afecta_ganaderia_en_islas.jpg)
Cuál es el volumen real, la logística y el dilema del productor • Con la experiencia de trabajar la hacienda en el territorio y liderar las obras de infraestructura portuaria de la SRV, Emiliano Merzbacher aporta su mirada sobre la contingencia hídrica.
Victoria.— Ante la inminencia de la crecida del río Paraná y la proliferación de proyecciones climáticas —muchas veces alarmistas o contradictorias—, la ganadería de islas en el Departamento vuelve a ser foco de atención. Sin embargo, abordar la contingencia requiere algo más que repetir versiones circulantes: exige la perspectiva de quien conoce el territorio, la logística y el día a día en el humedal.
En diálogo con Paralelo32, Emiliano Merzbacher —productor ganadero de islas, vicepresidente de la Sociedad Rural local, además de ser responsable del desarrollo y gestión de los nuevos corrales e infraestructura en los puertos de la entidad— ofreció un análisis minucioso y prudente. Una voz autorizada de primera mano que busca ponderar lo que es posible comunicar con rigor técnico frente a la compleja diversidad de escenarios que afronta el sector.
Un mapa del stock
En el terreno del debate público han circulado cifras dispares que llegan a hablar de hasta 400.000 cabezas a evacuar. Frente a esto, Merzbacher prefiere apoyarse en la observación diaria y en los flujos de salida reales que se administran desde los puertos.
“El único organismo oficial que puede tener un conteo técnico es el SENASA, e incluso desde allí se contrasta la información con lo que vemos nosotros en el terreno”, señaló a este medio. “En el área de influencia directa de Victoria, que sale por nuestros embarcaderos, calculo que hay entre 30.000 y 40.000 cabezas. Para todo el departamento, sumando las salidas hacia otros puntos como Gualeguay o Las Cuevas, el volumen total puede rondar entre 100.000 y 110.000 bovinos”. Al comparar este panorama con eventos históricos como la creciente de 2007, Merzbacher recuerda que en aquella oportunidad la carga superaba ampliamente las 300.000 cabezas.
La diferencia actual radica en que el campo isleño se fue descomprimiendo previamente por la venta de animales gordos aprovechando valores favorables, la salida hacia terminaciones a corral fuera de la isla y una menor reposición de invernada. “Afirmar categóricamente qué va a pasar con el clima es arriesgado. El peligro mayor no es solo la masa de agua que viene del norte, sino el riesgo de que el río quede al límite y sobrevenga una lluvia extraordinaria en nuestra propia zona.”
Equilibrio: entre prudencia e incertidumbre climática
Uno de los aspectos centrales que destaca el dirigente es la dificultad de pararse sobre verdades absolutas cuando se habla de fenómenos como El Niño o las denominadas severidades climáticas. “Nadie puede aseverar con total certeza hasta dónde va a llegar el agua ni en qué fecha exacta se dará el pico más alto”, sostuvo Merzbacher. “Como productor y como dirigente, no se puede infundir pánico empujando al productor a malvender apresuradamente, pero tampoco se puede transmitir una falsa tranquilidad de que no pasará nada. Hay que actuar con la cautela que demanda esta incertidumbre”. El verdadero factor crítico, según su análisis, radica en el margen de absorción: con islas bajas y albardones con poco pasto tras las heladas, si el río se estabiliza alto y coinciden tormentas locales de envergadura, el impacto en las zonas de pastoreo puede acelerarse drásticamente.
El nudo gordiano: la vaca de cría y el capital del Islero
Más allá de las cifras agregadas, la mayor preocupación de Merzbacher está puesta en el impacto socioeconómico sobre los rodeos de cría del pequeño y mediano productor tradicional. “El novillo o el ternero tienen un canal de comercialización más dinámico, pero la vaca de cría es el corazón productivo de la isla. Sacarla al continente hoy implica enfrentarse a la falta de campos de pastoreo disponibles y a costos de alimentación que se han elevado considerablemente”, explicó a Paralelo32. Vender el vientre por la urgencia de la crecida puede significar un punto de no retorno: “Con los valores actuales de la hacienda y de los reproductores, el islero que tiene que deshacerse de su rodeo de madres difícilmente pueda capitalizarse para volver a comprarlas más adelante. Se trata del patrimonio familiar de muchos años de trabajo”.
Respuestas desde la infraestructura y la seguridad
Ante este escenario, la SRV ha volcado esfuerzos en ofrecer previsibilidad desde la gestión operativa. El reacondicionamiento de corrales, la provisión de agua y el diseño de los embarcaderos en arroyo Paranácito y San Lorenzo —obras que el propio Merzbacher ha impulsado activamente— buscan brindarle al ganadero la certeza de que su hacienda saldrá en condiciones seguras y sin pérdidas en los desembarcos.
Algunos datos para considerar
• Puertos operativos: Descentralización a través del Puerto Municipal, Paranácito (SRV), El Barrancoso (Municipal) y San Lorenzo (SRV).
• Capacidad de traslado: Alrededor de 7 barcos ganaderos operando en la zona con capacidad conjunta estimada en 23 jaulas por rotación.
• Operativa diaria: Posibilidad de evacuar más de 1.000 cabezas por jornada según la distancia a los corrales de desembarco.
En paralelo, el entrevistado destacó el rol de la comisión en su conjunto, la cual viene trabajando en forma articulada con FUCOFA, SENASA y las fuerzas de seguridad (Policía de Entre Ríos - Abigeato, Prefectura y Gendarmería) para garantizar un estricto control sanitario y prevenir el abigeato. La consigna de concentrar la operatoria en puertos autorizados sobre la traza vial busca resguardar el estatus sanitario continental respecto a vectores como la garrapata y transparentar cada movimiento de tropas. “Hoy contamos con estructuras bien organizadas para dar soporte a los productores. La clave pasa por trabajar con responsabilidad, monitorear el río día a día y tomar decisiones informadas sin caer en apresuramientos ni en la desidia”.

