Emprendedores
Franco “Barry” Hartman compartió su historia, valores y el detrás de su emprendimiento en Crespo
En una entrevista distendida y cargada de cercanía, la conductora Mariana Rupp recibió a Franco “Barry” Hartman en el programa La Hora Dorada, que se emite por streaming a través de la web de Paralelo 32. El joven emprendedor, conocido en Crespo tanto por su local como por su presencia en redes sociales, habló sobre sus inicios, su filosofía de vida y el vínculo que construye con sus clientes.
Hahnemann, de 29 años, es una de las caras visibles de “Alquimia”, un comercio que en pocos años logró posicionarse en la ciudad no solo por sus productos —principalmente mates, artículos de marroquinería y regalos personalizados— sino también por la calidez en la atención. “Nos conocen por la buena onda, por la atención y por los videos que subimos”, resumió.
Durante la charla, el emprendedor se mostró tal como es en sus redes: cercano, espontáneo y con una impronta positiva. “Soy así como me ven, quizás un poco tímido al principio, pero después me suelto. Me gusta estar contento y hacer las cosas con buena energía”, expresó, al tiempo que remarcó que esa actitud es clave también en su trabajo cotidiano: “Con buena onda uno llega mejor a la gente”.
El local, que lleva cuatro años en funcionamiento, surgió como una apuesta inicial orientada a regalos para hombres, aunque con el tiempo fue ampliando su propuesta. “La vida nos fue llevando hacia lo que hoy somos: un espacio de regalos en general, con mucha personalización y también trabajos empresariales”, explicó.
Uno de los aspectos que distingue a “Alquimia” es justamente la personalización de productos, una tendencia que, según Hahnemann, creció notablemente. “Cuando no sabés qué regalar, algo personalizado demuestra que pensaste en la otra persona”, señaló.
El emprendimiento es llevado adelante junto a su esposa, Milena Manunzi, a quien definió con humor como “la jefa”. Más allá de la dinámica cotidiana, destacó el trabajo en equipo y los valores compartidos: “La honestidad y el trabajo son lo que nos mueve”.
En ese sentido, el entrevistado hizo hincapié en la construcción de una experiencia distinta dentro del local, donde el trato cercano con los clientes es central. “No me gusta atender de manera fría. Me gusta charlar, conocer a la gente, generar una comunidad”, sostuvo.
Uno de los elementos más llamativos del comercio es un mate gigante ubicado en el frente, que con el tiempo se convirtió en un atractivo para vecinos y visitantes. “Lo hicimos para que la gente identifique qué vendíamos, pero no imaginamos que iba a tener tanta repercusión. Hoy vienen y se sacan fotos”, contó.
Más allá de lo comercial, Hartman también compartió su mirada sobre la vida y el contexto actual. Definió su filosofía en tres palabras: “solidaridad, felicidad y amor”, y defendió la importancia de sostener esos valores incluso en tiempos complejos. “Puede sonar cursi, pero el amor siempre le gana al odio”, afirmó.
En otro tramo de la entrevista, brindó consejos para quienes buscan emprender: enfocarse, escuchar a los clientes y no perder la humildad. “Todos los días se aprende algo nuevo”, destacó.
Sobre el final, al responder la “pregunta dorada” del programa, dejó ver su costado más personal. “Todo lo que hacemos es también por nuestro hijo, Tobías. Queremos darle lo mejor y poder disfrutar más tiempo con él en el futuro”, expresó.
Como mensaje final, invitó a sostener la esperanza y la empatía: “Tengan fe en que las cosas van a mejorar. No se olviden de quiénes son ni de quiénes los ayudaron. Siempre hay que devolver y ayudar desde el amor”.
La entrevista dejó al descubierto no solo el perfil de un comerciante, sino también el de una persona que apuesta a construir desde lo humano, combinando emprendimiento, comunidad y valores en su día a día.

