Eugenio Albrecht es voluntario para la inoculación de la vacuna covid-19
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El pastor Eugenio Albrecht, de la Iglesia Evangélica del Río de la Plata, es uno de los voluntarios para la aplicación de la vacuna anti covid-19 que se está experimentando en el Hospital Militar de Buenos Aires. Es una vacuna producida por los laboratorios Bio NTech de Alemania y Pfizer de Estados Unidos. Recibió la primera inoculación el sábado 15 de agosto. Este jueves 3 de septiembre recibió la segunda aplicación.
Inmensa alegría
En diálogo con Paralelo 32, Albrecht se refirió a su experiencia como voluntario en una cuestión tan trascendente como es la investigación para una vacuna contra la pandemia de covid-19. “Siento una inmensa alegría de poder participar de una experiencia humana que, entiendo, no tiene demasiados antecedentes en nuestro país. Hoy, la Humanidad está asustada, atemorizada, y creo que más que nunca debemos pensar que las soluciones individualistas no sirven para uno mismo. Las soluciones son colectivas y es evidente que necesitamos los unos de los otros. Siento un profundo sentido de pertenencia humana, soy un ser humano, y si no buscamos soluciones colectivas corremos el riesgo de extinguirnos. Quizás ahora sea tiempo de darse cuenta que los dólares, el estatus y todas las formas egocéntricas de endiosarnos no sirven para nada. Estoy deseando que la vacuna pueda estar disponible para que todos puedan aplicarse y que podamos volver a encontrarnos con quienes tenemos ganas de encontrarnos y celebrar la vida, que es lo más importante”, señaló.
– ¿Alguien más en su familia es voluntario de la vacunación?
— Si bien nos inscribimos con mi esposa que es enfermera, me seleccionaron solo a mí. Fue una sorpresa porque en principio se dijo que se daría prioridad a personal de salud.
Condiciones para participar
– ¿Qué condiciones debió reunir para que lo aceptaran?
— No se debe haber padecido ninguna enfermedad crónica ni enfermedad relacionada con el sistema inmunológico. Tengo entendido que la vacuna está pensada para un espectro amplio de personas. En ese sentido, no es demasiado estricta la selección en cuanto a condiciones de salud.
– ¿Cuándo se la colocaron, dónde, cómo?
— La primera dosis fue el sábado 15 de agosto. Fui uno de los primeros, creo que habían empezado las aplicaciones una semana antes. Este 3 de septiembre fue la segunda dosis. Las intervenciones y estudios clínicos se hacen en el Hospital Militar de Buenos Aires, con un protocolo a seguir. Ellos envían un transporte que te pasa a buscar. Después, en el caso de la primera aplicación hay una entrevista larga, más allá de todos los diálogos anteriores a través de teléfono y otros contactos que los profesionales habían tenido conmigo para seguir indagando cuestiones en las que uno tiene dudas. Ese día tuve una entrevista larga con un médico que me explicó todo el proceso: cómo es la vacuna; de qué se trata; cómo es la aplicación; cuáles son los efectos secundarios y efectos adversos probables, que son pequeños y mínimos. Después uno aclara su consentimiento de participar en la experiencia clínica. Luego viene la extracción de sangre, que es la base a partir de la cual miden cómo uno va generando anticuerpos. Posteriormente, un hisopado y al final la aplicación de la vacuna. Luego, media hora de espera por si hubiera algún tipo de reacción. Finalmente, volver a casa y hacer vida normal. No hace falta ningún tipo de ayuno o preparación previa.
Efectos colaterales
– ¿Tuvo efectos colaterales o alguna reacción?
— No tuve ningún tipo de efecto, más allá de un poquito de dolor en la zona de aplicación en el primer día. No tuve ningún tipo de fiebre ni nada. Es una vacuna muy pequeñita, no duele. Prácticamente, no la sentí al momento de aplicármela. Hay todo un acompañamiento desde el hospital. Todo eso está súper controlado en todos los pasos. Es un acompañamiento muy cercano el que nos hacen.
– ¿Por qué se presentó como voluntario?
— En primer lugar, porque siento un compromiso respecto de las personas más débiles, que son las que más necesitan la vacuna en este momento: los mayores y los que tienen problemas de salud. En segundo lugar, porque soy una persona sana que puede enfrentar un proceso como este estudio clínico en buenas condiciones. Y en tercer lugar, me mueve un compromiso de fe, soy cristiano y creo que el llamado de Jesús pasa por involucrarse los unos por los otros. Descreo de tener un Dios para uno mismo, un Dios que actúa en mi favor. Creo que Dios actúa en comunidad, de manera colectiva, y la forma de actuar también está relacionada en cómo los unos nos jugamos por los otros. Es la manera que Dios tiene de actuar. Creo que a partir de mi compromiso de fe, siento un llamado de hacer algo en conjunto con los demás. No, pasa simplemente por hacer algo por el otro, sino entre todos somos llamados a ser mejores personas y generar un mundo con mejores condiciones para todos. Siento que es un compromiso.
– ¿Tuvo algún miedo o prevención, antes de decidirse?
— En ningún momento dudé en atravesar el proceso. Es más, estaba haciendo mucha fuerza deseando ser elegido. No tuve ningún miedo ni temor, porque confío profundamente en el trabajo de la ciencia, el trabajo a compromiso, el trabajo a criterio y creo que las personas somos llamadas a ser mejores personas. Esta es una oportunidad. Así como dijo el presidente ruso Vladimir Putin que los Estados tienen que dar testimonio que podemos juntos generar condiciones de vida para un mundo más habitable.
La vacuna de Pfizer-BioNTech
Entre más de cien investigaciones que están detrás de una vacuna anti covid 19, la que desarrollan el consorcio farmacéutico binacional alemán-estadounidense Pfizer-BioNTech, es una de las más adelantadas. La vacuna se está aplicando a miles de voluntarios argentinos en el Hospital Militar Central de Buenos Aires. También hay voluntarios en otros países del mundo.
Desarrolla la técnica científica denominada ARN mensajero. La técnica aplicada implica que se introduce un pedacito de material genético de un gen del virus, la proteína Spike, que en este coronavirus sobresale en cada partícula viral. Una vez vacunados, la maquinaria de las células humanas y nuestro sistema inmunológico elaboran una respuesta contra esa proteína.
La ventaja del esquema es que se puede producir vacunas en grandes cantidades, porque ese material genético es muy fácil de sintetizar en masa. La desventaja de esta innovación es que todavía no hay ninguna vacuna de este tipo para conocer posibles efectos negativos a largo plazo, y recaen sobre ella duras críticas y dudas, aún de la comunidad científica..
Quién es
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Eugenio Albrecht tiene 44 años y nació en Misiones. Actualmente vive en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Es pastor de la Iglesia Evangélica del Río de la Plata y periodista. En la IERP coordina el Área de Comunicaciones. En este momento no ocupa ningún cargo pastoral, desarrolla su actividad únicamente como comunicador. Eugenio está casado con Marita y tienen 3 hijos, dos varones de 20 y 3 años, una mujer de 12. También es maratonista; deporte que le permitió correr en varias ciudades y provincias, “además de la búsqueda de una vida más sana en varios aspectos”, señaló el entrevistado.

