Salud
Especialistas advierten que la falta de luz solar en otoño puede afectar la salud física y emocional
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Con la llegada del otoño y la reducción progresiva de las horas de luz natural, muchas personas comienzan a experimentar cansancio, alteraciones en el sueño, cambios en el estado de ánimo y dificultades para concentrarse. Aunque estos síntomas suelen atribuirse al estrés o al ritmo cotidiano, especialistas señalan que detrás de este fenómeno existen causas biológicas relacionadas directamente con el acortamiento de los días.
Durante esta época del año no solo cambian las temperaturas y las rutinas diarias, sino también el funcionamiento del organismo, que comienza a adaptarse a una menor exposición solar. Esa modificación puede impactar en la energía, la motivación y el bienestar general.
Entre los síntomas más frecuentes aparecen la fatiga persistente, la irritabilidad, el desgano, la necesidad de dormir más horas y el aumento del apetito, especialmente por alimentos ricos en carbohidratos. En algunos casos, estas manifestaciones pueden intensificarse y afectar la vida cotidiana.
Cómo influye la falta de luz natural
La disminución de la luz solar altera procesos fundamentales del cuerpo humano. La menor exposición al sol influye en la producción de serotonina, neurotransmisor asociado al bienestar emocional, y de melatonina, hormona encargada de regular el sueño.
Además, afecta el ritmo circadiano, conocido como el reloj biológico del organismo, que regula múltiples funciones a lo largo del día.
“El cuerpo humano está preparado para responder a la luz natural. Cuando las horas de sol disminuyen, pueden producirse cambios físicos y emocionales que muchas veces pasan desapercibidos o se naturalizan”, explicó Liliana Acuña, profesional de Boreal Salud.
La especialista señaló además que muchas personas recién consultan cuando el cansancio o la apatía comienzan a interferir con sus actividades habituales.
Trastorno afectivo estacional
Los especialistas advierten que, en algunos casos, los síntomas pueden derivar en el denominado Trastorno Afectivo Estacional (TAE), una condición reconocida por organismos internacionales de salud mental y que suele aparecer durante los meses con menos horas de luz solar.
Además del impacto emocional, los cambios estacionales también repercuten sobre los hábitos cotidianos. La menor actividad al aire libre, el sedentarismo y las modificaciones en la alimentación pueden potenciar la sensación de agotamiento y afectar la calidad de vida.
“Muchas veces los síntomas se minimizan porque se consideran normales de esta época del año, pero cuando persisten o afectan la calidad de vida es importante consultar con profesionales. Existen herramientas y tratamientos eficaces para atravesar este período de manera saludable”, indicaron desde la entidad.
Recomendaciones para atravesar el otoño
Entre las principales recomendaciones para reducir el impacto de estos cambios, los especialistas sugieren mantener horarios regulares de descanso, aprovechar al máximo las horas de luz natural, realizar actividad física y sostener espacios de socialización.
En situaciones más severas, también pueden indicarse tratamientos específicos como psicoterapia, acompañamiento médico o fototerapia, una técnica basada en el uso de luz artificial intensa para compensar la menor exposición solar.
Los profesionales remarcan que detectar los síntomas a tiempo y comprender que los cambios estacionales también afectan la salud física y emocional resulta fundamental para evitar que el malestar se prolongue o se intensifique durante los meses más fríos del año.

