Encuesta: el 39% quiere continuidad del modelo económico en 2027
:format(webp):quality(60)/https://paralelo32cdn.eleco.com.ar/media/2026/09/encuesta_gestion_javier_milei_2026.webp)
Un relevamiento de Zentrix Consultora muestra que Milei mejora levemente su imagen y aprobación, pero mantiene un fuerte rechazo y un techo electoral.
A poco más de un año de las próximas elecciones presidenciales, una encuesta nacional muestra que la discusión sobre el rumbo económico podría convertirse en uno de los principales ejes de la campaña de 2027.
Según el Monitor de Opinión Pública (MOP) de Zentrix Consultora, realizado en agosto, el 38,7% de los argentinos quiere que continúe el actual modelo económico, mientras que el 59,8% considera que debe cambiar el rumbo.
El dato adquiere otra dimensión cuando se observa la composición social del electorado. En la clase alta, seis de cada diez consultados respaldan la continuidad, mientras que en la clase baja esa proporción cae a aproximadamente uno de cada cuatro. En el extremo opuesto, la demanda de cambio supera el 70% entre los sectores de menores ingresos.
El relevamiento plantea así una diferencia marcada por posición socioeconómica más que por edad. Entre jóvenes, adultos y mayores, el respaldo a la continuidad se mantiene en niveles similares, entre el 37,7% y el 39,4%.
La paciencia con el Gobierno empieza a agotarse
El respaldo al modelo económico convive con una creciente impaciencia respecto de sus resultados.
El 53,2% de los encuestados afirma que ya se le terminó la paciencia para esperar una mejora económica, mientras que apenas el 22,9% considera que ya está viendo resultados.
La percepción se mantiene prácticamente sin diferencias entre los distintos grupos etarios. El dato marca uno de los principales desafíos para el oficialismo: existe un sector que continúa respaldando el rumbo económico, pero que al mismo tiempo reclama resultados en el corto plazo.
Milei mejora, pero mantiene un alto nivel de rechazo
La imagen y la aprobación de Javier Milei registraron una leve recuperación durante agosto.
La aprobación de su gestión pasó del 31,4% en julio al 32,2% en agosto, mientras que la desaprobación se ubicó en 54,1%.
En cuanto a su imagen personal, la valoración positiva avanzó del 30,9% al 32,7%.
Sin embargo, el crecimiento no modificó sustancialmente la estructura del electorado. La gestión mantiene sus mejores registros entre los sectores de mayores ingresos y sus niveles más bajos entre los sectores populares.
La aprobación llega a casi 60% en la clase alta, mientras que cae al 22,4% en la clase baja.
Mujeres y sectores populares, el principal foco de rechazo
La segmentación de la imagen presidencial también muestra diferencias importantes.
Milei obtiene mejores registros entre varones, jóvenes y personas de clase alta, mientras que el rechazo alcanza su punto más elevado entre las mujeres, con 65,8% de valoración negativa, y en la clase baja, donde llega al 69,3%.
De esta manera, la mejora registrada en agosto parece consolidar al núcleo de apoyo existente, pero todavía no se traduce en una ampliación significativa hacia sectores donde el Gobierno tiene mayores dificultades.
Villarruel aparece como una competencia dentro del oficialismo
El escenario también plantea interrogantes hacia el interior del espacio que sostiene al Gobierno.
Victoria Villarruel registra una imagen positiva del 18,9%, frente a un 55,3% de negativa. Además, el 62,8% afirma que nunca la votaría.
Su mejor desempeño aparece, al igual que el de Milei, entre los sectores de mayores ingresos: allí alcanza un 28,6% de imagen positiva y un 34,2% declara que podría votarla.
El dato permite interpretar a Villarruel como una eventual competidora por parte del mismo electorado que actualmente respalda la continuidad del modelo económico.
En un escenario donde ese espacio reúne alrededor del 39% del electorado, una eventual candidatura podría generar una disputa interna por ese voto en lugar de ampliar necesariamente la base oficialista.
Bullrich muestra mayor margen de crecimiento
El caso de Patricia Bullrich presenta algunas diferencias.
La exministra registra un 37,2% de imagen positiva y 49,8% de negativa. Su valoración también mejora entre sectores medios y altos y entre los varones, mientras que entre los sectores de menores ingresos la positiva baja al 25,6% y la negativa llega al 62,4%.
En materia electoral, Bullrich registra 19,3% de voto seguro, pero suma un 27,7% de personas que aseguran que podrían votarla.
Ese potencial la convierte, según los datos del relevamiento, en una de las figuras del oficialismo con mayor margen teórico para ampliar su electorado.
Kicillof y Bregman muestran otro perfil electoral
Del lado opositor, Axel Kicillof presenta una estructura prácticamente inversa a la de Milei.
La imagen positiva del gobernador bonaerense alcanza el 24,7% entre los sectores altos, mientras que sube al 48,9% en la clase baja. También obtiene mejores registros entre mujeres y personas mayores.
Sin embargo, el nivel de rechazo continúa siendo elevado y la mitad del electorado afirma que nunca lo votaría.
Por su parte, Myriam Bregman registra un 41,3% de imagen positiva frente al 44,2% de negativa, el diferencial menos desfavorable entre las figuras relevadas.
Su mejor desempeño aparece entre las mujeres, con 50,4% de imagen positiva, y entre los sectores de menores ingresos, donde alcanza el 53,5%.
Pero esa valoración no se traduce directamente en intención de voto: Bregman tiene apenas 11,9% de voto seguro, mientras que 51,7% asegura que nunca la votaría.
2027: un escenario marcado por techos electorales
El relevamiento de agosto deja un escenario sin grandes desplazamientos. Ninguno de los principales dirigentes supera el 30% de voto seguro y todos enfrentan niveles de rechazo superiores al 50%.
Milei aparece con 26,5% de voto seguro, apenas por encima de Kicillof, que alcanza el 25,9%.
Los números describen un escenario electoral todavía abierto, pero con una característica definida: los principales dirigentes tienen dificultades para ampliar sus respectivas bases.
El oficialismo conserva un núcleo de respaldo cercano al 39% cuando se consulta por la continuidad del modelo económico, aunque enfrenta una demanda creciente de resultados. La oposición, por su parte, todavía no consigue capitalizar plenamente el descontento.
De cara a 2027, el desafío podría estar tanto en ampliar el electorado como en evitar una fragmentación interna. Con niveles de rechazo elevados y un electorado fuertemente condicionado por la situación económica, la capacidad de conservar unido el voto propio podría ser tan determinante como la posibilidad de sumar nuevos votantes.

