Inversión
El talento de los agentes inmobiliarios: los 8 atributos fundamentales
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En línea con una demanda creciente en el mercado y con buenas proyecciones para 2026, estos perfiles construyen su marca personal apostando por características valiosas.
A partir de una propuesta de valor clara, los agentes inmobiliarios construyen su marca personal y están entre los talentos más demandados gracias a una reputación única y de confianza.
Con habilidades que les permiten promocionarse a sí mismos y sus servicios, una variedad de perfiles proactivos, tecnológicos, empáticos y capacitados construyen día a día sus marcas personales y consiguen conectar con quienes buscan comprar, vender o alquilar inmuebles. Gracias a esa impronta, los agentes se han convertido en piezas clave de los equipos interdisciplinarios de las empresas de real estate.
De hecho, de acuerdo con la Encuesta de Expectativas de Empleo de ManpowerGroup para el primer trimestre de 2026 –basada en un relevamiento realizado entre más de 700 empleadores–, el mercado de bienes raíces viene con un sostenido crecimiento, si se lo compara con años anteriores.
La reciente encuesta arrojó una Expectativa Neta de Empleo (ENE) de +10% ajustada por estacionalidad: eso implica una suba de 5 puntos porcentuales respecto del trimestre previo y un incremento de 11 puntos porcentuales frente al mismo período del año pasado. El sondeo indicó que el 30% de las firmas consultadas prevé sumar personal entre enero y marzo. Y eso es particularmente notable entre las empresas de real estate, que demandan agentes y otros talentos para sus equipos interdisciplinarios.
Ubicada a la vanguardia en la industria, la National Association of Realtors de Estados Unidos pone el foco en 8 características prioritarias que deben tener los agentes:
Audacia: las personas no quieren perder el tiempo ni recibir mensajes poco claros. La clave está en que los agentes inmobiliarios “se la crean” y transmitan esa seguridad a sus clientes, para que sepan que realmente trabajarán duro para cumplir con sus deseos en el menor tiempo posible.
Resiliencia: aunque siempre hay traspiés y cuestiones a mejorar, lo importante es adquirir un espíritu cíclico. Como en otras industrias, el sector inmobiliario tiene fluctuaciones y los mejores agentes son los que logran salir airosos de esa montaña rusa. La capacidad de recuperarse y adaptarse lo más rápido posible a los desafíos o cambios es prioritaria.
Autenticidad: la marca personal resulta una extensión de esta característica. Los mejores agentes inmobiliarios son los que consiguen desplegar su autenticidad y utilizarla como una herramienta de empoderamiento.
Personalidad enriquecedora: ligado a la capacidad de ser empáticos y cercanos, este rasgo se ubica en el centro del servicio a los demás. Se trata de poseer una determinación genuina de ayudar a alguien no sólo a lograr una meta sino también a brindarle una comprensión clara de los procesos y las expectativas a lo largo del camino.
Diferenciación: es quizás el elemento de marca personal más difícil de alcanzar. Aunque los pasos, los desafíos y los objetivos sean los mismos que los de otros agentes, la clave está en definir un diferenciador. Muchas veces eso lo aporta el cliente: al conocerlo, se comprende mejor sus necesidades y deseos, para poder luego marcar la diferencia.
Adaptabilidad: el famoso filósofo Confucio dijo que lo único constante es el cambio. Las marcas más fuertes están preparadas para aguantar los golpes, recalcular y cambiar con cada giro brusco del mercado. Eso incluye la capacidad de adaptarse a las necesidades de los clientes.
Confianza: muchos profesionales de bienes raíces confían en realizar la tarea que tienen entre manos, pero no en promocionarse audazmente. Si bien la humildad puede ser importante, es más prudente separar la confianza de la humildad cuando se trata de construir una marca personal fuerte. El foco, de todos modos, no debe estar en la persona, sino en lo que esa persona puede hacer por el otro.
Pericia: ser reconocido como un experto en una actividad es lo que permite el desarrollo a futuro. Todos los demás rasgos son admirables e incluso necesarios, pero sin conocimiento y experiencia, la mayoría de las personas no son vistas como expertos. Eso se aprende con capacitaciones constantes que permitan saber lo más posible sobre las tendencias de la industria, el mercado, los tipos de propiedades y los clientes ideales.
Y todas estas características se maximizan cuando se trabaja en red: es el aporte de los demás el que termina por concretar una marca personal exitosa. Asimismo, los agentes inmobiliarios que se destacan son los que recurren a las nuevas tecnologías para su trabajo diario y para brindarles a los clientes experiencias transparentes y sin fricciones.

