Tecnología
El lado B de la inteligencia artificial: imágenes que venden, pero no conectan
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El mercado global de la inteligencia artificial (IA) continúa en plena expansión y promete transformar múltiples industrias en los próximos años. Según datos de Fortune Business Insights, el sector fue valuado en 294,16 mil millones de dólares en 2025 y se proyecta que supere los 2,48 billones hacia 2034. Sin embargo, más allá de su crecimiento económico, el impacto de la IA ya se hace sentir con fuerza en el ámbito del marketing y la comunicación digital.
Uno de los cambios más notorios se da en la generación de imágenes a partir de texto, una herramienta que ha revolucionado la velocidad y el volumen con el que personas, medios y marcas producen contenido visual. En entornos digitales cada vez más competitivos, esta capacidad no solo responde a avances tecnológicos, sino también a la necesidad de captar la atención en cuestión de segundos, optimizar tasas de clic y aumentar conversiones.
Bajo esta presión, muchas decisiones creativas comienzan a inclinarse hacia el diseño orientado a la conversión por sobre el diseño enfocado en la conexión con el público. Colores llamativos, encuadres pensados para detener el desplazamiento en redes sociales y composiciones basadas en imágenes genéricas se vuelven cada vez más frecuentes. El resultado es un fenómeno creciente: piezas publicitarias técnicamente eficaces, pero cada vez más similares entre sí.
“Cada vez es más difícil captar la atención de las personas, por lo tanto la presión por optimizar el contenido visual para plataformas digitales, sumada a la necesidad de ser más rápidos y al menor costo posible, está influyendo directamente en cómo se ve la publicidad o el marketing digital de las empresas. Sin embargo, las marcas deben recordar que están interactuando con personas, no con algoritmos”, explicó Samuel Malave, gerente de Investigación Creativa en iStock.
De acuerdo con el especialista, las audiencias actuales no solo consumen contenido, sino que también lo evalúan con mayor criterio. En escenarios saturados, los usuarios desarrollan la capacidad de detectar patrones repetidos, estéticas similares y narrativas visuales diseñadas exclusivamente para vender.
Un estudio de impacto visual realizado por la compañía, que incluyó a 6.000 participantes de todo el mundo, revela que los usuarios pueden distinguir con alta precisión entre imágenes reales y aquellas generadas o fuertemente modificadas por IA. Cuando una imagen presenta señales de sobreproducción —como simetría rígida, iluminación uniforme o acabados excesivamente pulidos— aumenta la probabilidad de que sea percibida como artificial, reduciendo su atractivo.
“La IA puede generar una imagen ‘ok’ en apenas segundos. Pero velocidad no siempre significa calidad”, advirtió Malave. “Los datos muestran que ciertos códigos visuales activan percepciones de artificialidad. En esos casos, la estética deja de reforzar el mensaje y empieza a debilitarlo”.
Para las pequeñas y medianas empresas (PyMEs), este escenario presenta desafíos concretos. El estudio señala una relación directa entre la calidad percibida de una imagen y su capacidad para captar atención, al tiempo que destaca el rol clave de la credibilidad y la cercanía en la respuesta emocional de los consumidores.
En marketplaces y redes sociales, la repetición de fórmulas visuales se vuelve evidente: retratos con encuadres casi idénticos, fondos neutros que eliminan contexto o escenas excesivamente pulidas. En contraste, las imágenes que incorporan textura, profundidad y entornos reconocibles tienden a generar mayores niveles de confianza.
“Nuestros hallazgos muestran que atención y calidad están completamente interconectadas, mientras que la credibilidad y la cercanía tienen un impacto directo en la respuesta emocional de los consumidores”, agregó el especialista. “El contenido que se percibe como real mantiene mejores niveles de confianza. La IA puede aportar dinamismo o escala, pero su uso requiere una dirección clara”.
En un ecosistema digital saturado, donde la atención es un recurso escaso, los expertos coinciden en que la combinación de imágenes auténticas, el uso estratégico del video y la aplicación criteriosa de herramientas de IA pueden marcar la diferencia. De lo contrario, la repetición de contenidos genéricos amenaza con diluir el impacto y dificultar la diferenciación entre marcas.

